El final de 'Good Omens' era uno de los más esperados de los últimos años. Después de una segunda temporada que dejó a Aziraphale y Crowley separados, heridos y completamente incapaces de admitir lo que sentían el uno por el otro, la serie volvió con un único episodio de 90 minutos para cerrar definitivamente su historia. Y lo hizo apostando por algo mucho más emocional, romántico y melancólico de lo que muchos imaginábamos.
Porque aunque el episodio vuelve a jugar con el apocalipsis, los ángeles, el Libro de la Vida y la destrucción del universo entero, en el fondo 'Good Omens' siempre ha tratado sobre dos seres cansados de obedecer las reglas del Cielo y el Infierno que, después de miles de años, solo querían estar juntos. Y aunque el resultado sea extraño, profundamente triste y al mismo tiempo esperanzador, sigue dejando claro que Aziraphale y Crowley siempre serán una pareja televisiva inolvidable.
A partir de aquí habrá spoilers de 'Good Omens'
Están casadísimos
La tercera temporada retoma la historia tiempo después de la separación entre Aziraphale (Michael Sheen) y Crowley (David Tennant). Mientras Aziraphale trabaja en el Cielo organizando la Segunda Venida, Crowley vive aislado en la Tierra, abatido. Pero todo cambia cuando descubren que el arcángel Miguel robó el Libro de la Vida y está destruyendo el universo entero para imponer una versión extrema del plan divino.
A medida que el universo empieza a desaparecer -incluyendo la Tierra, los ángeles y sistemas enteros-, Aziraphale y Crowley vuelven a trabajar juntos. Y aunque nunca llegan a hablar abiertamente de lo ocurrido entre ellos al final de la segunda temporada, toda la tensión emocional sigue presente en cada escena que comparten.
Después, el episodio alcanza su momento más devastador cuando ambos llegan al centro del universo y entienden que ya no queda nada por salvar. Lo único que permanece intacto es la librería de Aziraphale, convertida literalmente en el último lugar existente. Allí, finalmente, Aziraphale admite que lo único que quiere es estar con Crowley.
Crowley, por su parte, confiesa que siempre soñó con un mundo sin bien ni mal, sin Cielo ni Infierno, donde los humanos simplemente pudieran vivir siendo ellos mismos. Entonces ambos toman la decisión más radical posible: pedirle a Dios la creación de un nuevo universo sin entidades celestiales ni demoníacas, aunque eso signifique desaparecer para siempre.
Antes de desvanecerse, Aziraphale besa su mano y coloca los dedos sobre los labios de Crowley en una despedida íntima y muy dolorosa que funciona como el verdadero cierre de la serie. Es un final triste, pero también coherente con todo lo que 'Good Omens' venía construyendo desde el principio.
Sin embargo, la serie todavía guarda un último giro. En el nuevo universo creado después de la destrucción total, Aziraphale y Crowley reaparecen como humanos normales. Aziraphale trabaja en una librería y Crowley es escritor y astrofísico. Ambos se conocen, conectan de inmediato y, veinte años después, la serie vuelve a juntarles. Porque al final no importa el universo, el tiempo o la forma que tengan, Aziraphale y Crowley siempre estuvieron destinados a encontrarse y pasar la eternidad juntos.
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La noticia
El final de 'Good Omens', explicado: qué significa la llegada del Armagedón y dónde terminan Aziraphale y Crowley después de la última conversación
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Espinof
por
Belén Prieto
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