La llegada del buque polar ‘MV Hondius’ al puerto de Róterdam marca el final de una travesía marítima que terminó convertida en una crisis sanitaria internacional seguida con atención por las autoridades europeas. Lo que comenzó como una expedición turística de alto nivel derivó en un episodio epidemiológico complejo tras detectarse varios casos de hantavirus a bordo, incluyendo tres fallecimientos y diversos pasajeros bajo vigilancia médica en distintos países europeos.
El atraque del crucero en Países Bajos no supone, sin embargo, el cierre definitivo de la crisis. Más bien inaugura una nueva fase: la descontaminación integral del barco, la cuarentena de los tripulantes todavía a bordo y el mantenimiento de los controles epidemiológicos internacionales para evitar nuevos contagios o la aparición de casos tardíos debido al largo periodo de incubación del virus.
Las autoridades neerlandesas han desplegado un operativo sanitario poco habitual incluso para uno de los mayores puertos de Europa. El ‘MV Hondius’ llegó escoltado por estrictos protocolos médicos y de bioseguridad. A bordo permanecían 25 tripulantes y dos sanitarios del Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de Países Bajos (RIVM), además del cuerpo de una pasajera alemana fallecida durante la travesía.
Todos los ocupantes serán sometidos a pruebas médicas y aislamiento preventivo. La cuarentena obligatoria se extenderá durante 42 días desde la fecha considerada de exposición principal al virus. El puerto de Róterdam ha habilitado módulos habitacionales temporales para alojar a la tripulación extranjera, compuesta por marineros filipinos, ucranianos, un ciudadano ruso y otro polaco. Mientras tanto, los trabajadores neerlandeses podrán cumplir el aislamiento en sus domicilios bajo supervisión sanitaria.
El dispositivo refleja hasta qué punto las autoridades europeas consideran prioritario evitar cualquier expansión secundaria del brote. Aunque la Organización Mundial de la Salud ha reiterado que “el riesgo global sigue siendo bajo”, el caso del Hondius ha puesto a prueba los mecanismos internacionales de vigilancia epidemiológica aplicados al transporte marítimo internacional.
El hantavirus no posee la capacidad de transmisión masiva de la covid-19, pero sí genera una enorme preocupación médica por su elevada letalidad en determinados cuadros clínicos y por las dificultades de detección temprana. Su periodo de incubación puede prolongarse varias semanas, lo que obliga a mantener observación prolongada incluso sobre personas asintomáticas.
El caso español ilustra bien esa vigilancia transnacional. España recibió inicialmente a 14 pasajeros evacuados del crucero y trasladados al Hospital Gómez Ulla de Madrid bajo protocolos de aislamiento de alto nivel. Uno de ellos, un hombre de 70 años, dio positivo en hantavirus, aunque las autoridades sanitarias han informado de una evolución favorable y de que permanece “casi asintomático”.
El resto de pasajeros españoles continúa sometido a pruebas PCR sucesivas mientras se completa el periodo de vigilancia epidemiológica. Si los nuevos análisis confirman resultados negativos, algunos podrán abandonar progresivamente el aislamiento estricto y pasar a controles menos intensivos.
También siguen monitorizadas dos mujeres en Barcelona y Alicante que compartieron un vuelo con una de las fallecidas. Ambas permanecen sin síntomas y han dado negativo en varias pruebas, aunque continúan bajo seguimiento preventivo debido al margen de incubación que caracteriza al virus.
La gestión española intenta evitar tanto la relajación prematura como una alarma desproporcionada. El Ministerio de Sanidad insiste en que el brote parece controlado y que no existen indicios de transmisión comunitaria en territorio español. Sin embargo, la experiencia acumulada desde la pandemia ha llevado a las autoridades a extremar las medidas de precaución incluso ante escenarios de bajo riesgo.
Personnel in white and purple protective suits worked on the deck of the MV Hondius in Rotterdam, after a hantavirus outbreak claimed three lives. Decontamination of the ship is expected to take at least a week https://t.co/7K07ObqHw2 pic.twitter.com/cZangLC6jJ
— Reuters (@Reuters) May 18, 2026
En paralelo, Países Bajos se enfrenta ahora al desafío técnico de descontaminar completamente el MV Hondius. La operación de limpieza será desarrollada por una empresa especializada bajo supervisión del RIVM y las autoridades portuarias de Róterdam. Los trabajos se centrarán especialmente en sistemas de ventilación, superficies cerradas y zonas comunes del barco.
Los protocolos aplicados incluyen separación estricta de residuos contaminados, delimitación de áreas “limpias” y “sucias” y utilización de productos químicos de alta capacidad desinfectante, principalmente compuestos basados en peróxido de hidrógeno y cloro. Algunos elementos interiores del barco podrían incluso ser destruidos si existe riesgo de contaminación persistente.
La magnitud de la operación demuestra hasta qué punto el sector marítimo internacional sigue marcado por el precedente del covid-19. Los cruceros se han convertido desde entonces en espacios especialmente sensibles para las autoridades sanitarias debido a las dificultades que implica gestionar brotes infecciosos en entornos cerrados y altamente móviles.
Sin embargo, el episodio del ‘Hondius’ también ha mostrado diferencias importantes respecto a crisis anteriores. La OMS ha insistido en varias ocasiones en que el hantavirus no presenta una dinámica de transmisión comparable a la del coronavirus. La mayoría de infecciones humanas están vinculadas históricamente al contacto con roedores infectados o ambientes contaminados, y la transmisión entre personas es extremadamente limitada en la mayor parte de variantes conocidas. @mundiario