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Radar Inteligente
El Economista 16 Jun, 2026 08:36

Heridas de la guerra y el exilio

Cuando estamos ante algo imposible solo queda un camino: hacerlo. Jacques Lagan

De repente la vida nos sorprende, entre declaraciones fuera de lugar y hasta la ociosidad de la inconciencia, lejos, muy lejos de esa realidad que viven millones de desplazados en el mundo, otros más en reductos de pobreza, mientras la vanidad y el cinismo de los poderosos, miden fuerzas discordantes alrededor de la muerte.

La economía no es el tema central en el despliegue mediático, cuando se atenta contra la paz y la tranquilidad de un país, sobre todo alejado de quienes ofertan sus armamentos, y envían al combate sin pudor alguno, a miles de ciudadanos sin capacidad de respuesta muchas veces.

Una vez más el cese a la guerra en oriente medio, donde Israel continúa atacando al Líbano, más de cien años y los caídos se cuentan por decenas de miles, niños y jóvenes son parte de esa procesión de los silencios, y ahí los que se autonombran demócratas, no se pronuncian en contra de estas masacres.

Mentes criminales, donde los Estados Unidos tiene la única verdad, en ese despliegue no solo mediático en países que acusa de fabricarse armamento nuclear, y no son los propietarios del universo, sino los capitalistas que ha sido recurrente, el negocio de la guerra les deja excelentes dividendos.

Nuestros connacionales viven en la zozobra, los cuerpos de las políticas antinmigrantes hacen uso de la fuerza sin protocolos que preserven los derechos humanos, pero eso sí, emiten comunicados con datos de lo que otras naciones dejan de hacer, según sus intereses mezquinos.

Con declaraciones en el simplismo no se terminará con los ataques entre países en desigualdad de circunstancias, por el poder económico y el apoyo que recibe Israel, además de atentar contra la vida rutinaria de las familias en esos países de oriente medio, está la desatención de los cuerpos internacionales, porque también están expuestos a los daños colaterales.

No es asunto menor los desplazamientos de ciudadanos en todo el mundo desde siempre, así han sido creados países y subsistido economías, la migración es inevitable, porque no solo se huye de donde está el peligro latente y constante, como en América Latina y sus ejemplos en Venezuela, Colombia, Nicaragua y hasta Cuba.

También se está en ese cambiar de aires para desarrollarse, porque la violencia no permite la inversión, menos la creación de empleos, somos rehenes de quienes se han ido apoderando de espacios importantes en ciudades que antes eran tranquilas, esto último en México.

Los pronunciamientos y los cuestionamientos son fundamentales, en un análisis serio y de compromiso, tan solo dejamos de hablar de las familias fragmentadas por la irracional guerra, que le deja a la economía de los Estados Unidos, y sobre todo a su actual presidente en crisis de credibilidad, con todo y sus ochenta años a cuestas, en un festejo condenable por el escenario y el marco de las situaciones que se viven, que se queda muy corto en abrir o cerrar un “estrecho”; cuando lo más importante es la salvaguarda de la vida humana, lo cual queda de lado en el gobierno republicano de Donald Trump.

No hay quien esté en contra, abiertamente, de las invasiones a las democracias, a la libertad de los países de elegir a sus gobernantes, cuando el saqueo es por el petróleo, un bien no renovable que dará tema por su agotamiento en otra aportación del infortunio.

Entre líneas

Trabajar ha sido la constante de los mexicanos que reclaman pensiones, y que ven en peligro esos dineros en manos de la iniciativa privada vía las afores, esos fondos para el retiro que ya le pegaron un gran pellizco; ahora habrá que valorar si ganaron los petroleros en la restitución de más allá de los amagos; imaginemos al trabajador común en un desierto de interrogantes.

                 

                 

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