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Mundiario 18 May, 2026 21:56

Las obreras deciden quién será reina: el estudio que cambia lo que se sabía sobre los abejorros

La ciencia interpreta a las colonias de abejorros como estructuras rígidamente jerárquicas dominadas por la reina. Sin embargo, un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania sugiere que el funcionamiento interno de estas sociedades es mucho más complejo y descentralizado de lo que se creía.

Según la investigación, publicada en la revista Insect Biochemistry and Molecular Biology, son las abejas obreras quienes desempeñan un papel clave para decidir qué larvas terminarán convirtiéndose en futuras reinas.

El descubrimiento no solo altera la comprensión biológica de los abejorros, sino que abre nuevas preguntas sobre cómo funcionan las sociedades de insectos sociales y cómo se distribuye realmente el poder dentro de una colonia.

Uno de los grandes interrogantes en la biología de insectos sociales ha sido siempre cómo una misma colonia produce individuos radicalmente distintos a partir de huevos genéticamente iguales. En los abejorros, todas las hembras comparten el mismo potencial genético, pero algunas terminan convertidas en grandes reinas fértiles, mientras otras se desarrollan como obreras pequeñas y estériles.

La diferencia es enorme. Las reinas viven más tiempo, se reproducen y fundan nuevas colonias. Las obreras, en cambio, dedican su vida al cuidado del nido, la alimentación y la defensa de la comunidad. El estudio buscó precisamente identificar qué desencadena esa bifurcación biológica. Y la respuesta apareció en una sustancia: la hormona juvenil.

La hormona juvenil y el “poder” de las cuidadoras

La hormona juvenil es un compuesto esencial en los insectos porque regula procesos de desarrollo, muda y reproducción. Los investigadores ya sospechaban que estaba relacionada con la formación de castas en las colonias, pero no entendían exactamente cómo actuaba ni cómo se controlaba el proceso.

La sorpresa llegó cuando los científicos comprobaron que no bastaba con administrar directamente la hormona a las larvas. De hecho, cuando la hormona se aplicaba sobre ellas, las obreras eliminaban a muchas de esas larvas antes de que completaran su desarrollo.

El resultado fue completamente distinto cuando las obreras adultas recibían la hormona. En ese caso, las trabajadoras incorporaban el compuesto al alimento que preparaban a base de néctar y polen. Las larvas que ingerían esa comida enriquecida aumentaban de peso y tenían muchas más probabilidades de convertirse en reinas.

La investigación concluye así que las obreras actúan como intermediarias biológicas decisivas. No son simples asistentes de la reina: son las encargadas de regular qué individuos tendrán acceso al desarrollo reproductivo.

El hallazgo modifica profundamente la idea clásica de las colonias de abejorros como sistemas verticales dirigidos exclusivamente desde arriba. Hasta ahora, la figura de la reina se interpretaba como el centro absoluto de control reproductivo. Sin embargo, el estudio apunta a una dinámica mucho más distribuida.

Las obreras, mediante la alimentación y la transmisión hormonal, influyen colectivamente en el futuro de la colonia. En otras palabras, el destino de las nuevas reinas depende en gran medida de las cuidadoras que alimentan a las larvas durante una fase crítica de desarrollo.

Los investigadores identificaron además que existe una ventana temporal extremadamente concreta. Las larvas solo responden a la hormona juvenil durante los días siete y ocho de su desarrollo. Fuera de ese periodo, la señal hormonal pierde efecto. Ese detalle demuestra el alto nivel de precisión biológica que existe dentro de la colonia y refuerza la idea de que las obreras controlan cuidadosamente cuándo y cómo aparece una nueva generación de reinas.

El ciclo estacional explica la aparición de nuevas reinas

El estudio también conecta este mecanismo con el ciclo natural de las colonias de abejorros. Durante las primeras fases de vida del nido, las obreras no desarrollan actividad reproductiva. Pero a medida que avanza la temporada y la colonia envejece, sus ovarios comienzan a activarse y aumenta la producción de hormona juvenil.

Ese incremento hormonal termina reflejándose en la alimentación de las larvas. Cuando suficientes obreras producen simultáneamente niveles elevados de la hormona —normalmente hacia el final del verano—, algunas larvas reciben la cantidad necesaria para transformarse en futuras reinas.

Desde el punto de vista evolutivo, el proceso tiene sentido. Las colonias necesitan producir nuevas reinas justo antes del colapso estacional del nido. Esas futuras reinas abandonarán la colonia, se aparearán y sobrevivirán al invierno para fundar nuevos enjambres la primavera siguiente.

Por ello, la producción de reinas representa el verdadero objetivo biológico de toda la comunidad.

El estudio tiene implicaciones que van mucho más allá de la curiosidad biológica. Los abejorros desempeñan un papel fundamental en la polinización agrícola y en el mantenimiento de ecosistemas naturales. Comprender cómo se generan nuevas reinas podría mejorar los programas de cría comercial utilizados en agricultura intensiva. @mundiario

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