Uno de los elementos más delicados para Jonathan Andic es el descubrimiento de que acudió en varias ocasiones a Montserrat pocos días antes de la muerte de su padre. Los registros de localización del vehículo revelan desplazamientos los días 7, 8 y 10 de diciembre, antes de la excursión definitiva del día 14.
La jueza considera que estas visitas podrían evidenciar una planificación previa del recorrido y del lugar exacto donde ocurrió la caída. Para los investigadores, no encajan con la versión inicial ofrecida por el hijo del fundador de Mango.
Las contradicciones en su relato
Jonathan Andic ofreció distintas versiones sobre cómo se produjo la caída. Primero afirmó que caminaba varios metros por delante de su padre y que solo escuchó piedras desprenderse antes de girarse y ver el cuerpo caer.
Posteriormente modificó parte del relato, especialmente en lo relativo al uso del teléfono móvil de Isak Andic durante la caminata. Sin embargo, los análisis técnicos desmontaron esa explicación al demostrar que el empresario apenas utilizó el móvil durante la ruta y que lo llevaba guardado en el bolsillo en el momento del fallecimiento.
La magistrada considera que las inconsistencias del relato son uno de los pilares fundamentales de la sospecha.
Un resbalón que los expertos consideran improbable
Los informes técnicos de los Mossos cuestionan seriamente la hipótesis de un accidente fortuito. Los especialistas en montaña sostienen que el sendero no presentaba grandes dificultades y que la caída solo podía producirse en un punto muy concreto.
Además, la marca localizada en el terreno no parece compatible con un simple deslizamiento accidental. Los agentes creen que fue necesario ejercer presión repetida para dejar la huella encontrada junto al precipicio.
A ello se suma la autopsia, que concluye que el cuerpo descendió con los pies por delante, una mecánica que los forenses consideran poco compatible con una caída casual.
El conflicto familiar y el dinero
La investigación también pone el foco sobre la relación entre padre e hijo. Aunque Jonathan aseguró que mantenían buena sintonía, los Mossos han reunido testimonios y mensajes que describen una convivencia marcada por tensiones económicas y resentimientos personales.
Según el auto judicial, Jonathan Andic mostraba una fuerte obsesión por cuestiones patrimoniales y había presionado a su padre para recibir parte de la herencia en vida.
Los investigadores consideran especialmente relevante que Isak Andic estuviese estudiando modificar su testamento para destinar parte de su fortuna a una fundación solidaria. Ese posible cambio hereditario habría provocado un deterioro aún mayor de la relación.
La desaparición del móvil
Otro detalle que ha despertado sospechas es el cambio de teléfono móvil realizado por Jonathan meses después de la muerte de su padre.
El empresario sustituyó su antiguo dispositivo por un nuevo terminal y aseguró posteriormente que el anterior había sido robado durante un breve viaje a Ecuador. Los investigadores consideran llamativo que el contenido del aparato fuese eliminado justo cuando el caso volvía a cobrar protagonismo mediático y judicial.
La excursión “para hablar a solas”
Los Mossos sostienen que Jonathan Andic propuso personalmente la excursión a Montserrat con la intención de mantener una conversación privada con su padre.
La jueza interpreta este detalle como especialmente significativo, ya que la salida se habría producido en un contexto de deterioro familiar y de tensión por cuestiones económicas y sucesorias.
La suma de todos los indicios ha provocado un giro radical en la investigación. Lo que inicialmente parecía una tragedia accidental se ha transformado en una causa judicial por un posible homicidio premeditado.
Aunque Jonathan mantiene su inocencia y ha quedado en libertad bajo una fianza millonaria, el cerco judicial sobre él se estrecha cada vez más mientras la investigación continúa avanzando. @mundiario