
Esta gastrónoma-filósofa del sabor les desea compartir vivencias, viajes, sabores y recetas ligadas a nuestra tradición de parrilla.
Hay ingredientes que no solo alimentan... cuentan historias. Y el tomate es uno de ellos. Ese fruto rojo que hoy vemos en salsas, guisos, ensaladas y moles nació hace miles de años en tierras de América y terminó conquistando al mundo entero. Pero aunque muchos crean que es italiano por la pizza o la pasta, la realidad es que el tomate tiene raíces profundamente mexicanas.
El origen del tomate se remonta a las antiguas civilizaciones mesoamericanas. Los mexicas lo llamaban xitomatl, palabra náhuatl que dio origen al término “jitomate”. Desde antes de la llegada de los españoles ya formaba parte esencial de la alimentación indígena junto al maíz, el chile y el frijol. Era utilizado fresco, cocido, molido en molcajete y combinado con hierbas aromáticas.