Nereida, la tercera luna más grande de Neptuno, podría ser la única superviviente intacta del sistema original de satélites del planeta, destruido hace más de 4 mil millones de años, según un nuevo estudio basado en observaciones del Telescopio Espacial James Webb.
La investigación, publicada en la revista Science Advances, plantea que Nereida habría sobrevivido al caos provocado por la llegada de Tritón, la luna más grande del planeta y uno de los objetos más extraños del sistema solar.
A diferencia de las grandes lunas de otros gigantes gaseosos como Júpiter, Saturno o Urano, Tritón orbita en dirección contraria a la rotación de Neptuno, lo que llevó a los astrónomos a concluir desde hace años que no se formó junto al planeta, sino que habría sido capturada gravitacionalmente desde el Cinturón de Kuiper, una región de cuerpos helados situada en los límites del sistema solar.
Los científicos creen que, tras ser capturado, Tritón alteró violentamente el sistema de lunas original de Neptuno, destruyendo o expulsando a muchos satélites primitivos.
El nuevo estudio, encabezado por Matthew Belyakov, sugiere que Nereida logró sobrevivir a ese proceso.
“Creo que Nereida es la única superviviente intacta de este proceso”, afirmó Belyakov, estudiante de posgrado en ciencias planetarias en el Instituto de Tecnología de California.
Una luna distinta al resto
Nereida fue observada durante apenas 10 minutos y 40 segundos mediante instrumentos infrarrojos del James Webb, capaces de analizar la composición química de objetos extremadamente lejanos.
Los resultados revelaron que la superficie de la luna contiene abundante agua y dióxido de carbono, características que no coinciden con las de los objetos típicos del Cinturón de Kuiper.
En cambio, su composición se asemeja más a la de las lunas regulares de Urano.
“Lo que encontramos fue un objeto con una superficie muy rica en agua, más brillante que muchos objetos del Cinturón de Kuiper”, explicó Belyakov.
Los investigadores compararon los datos de Nereida con observaciones de 54 objetos del Cinturón de Kuiper obtenidas también por el James Webb.
Posteriormente realizaron simulaciones por computadora para recrear el impacto de la llegada de Tritón al sistema neptuniano. Los modelos mostraron que en aproximadamente 25 por ciento de los escenarios, una o más lunas originales podían sobrevivir en órbitas lejanas y excéntricas, como la de Nereida.
Una superviviente del caos
Actualmente, Nereida es una luna irregular con una órbita extremadamente excéntrica alrededor de Neptuno. Tiene aproximadamente 338 kilómetros de diámetro y tarda 360 días terrestres en completar una vuelta alrededor del planeta.
La única imagen cercana disponible de Nereida fue captada en 1989 por la sonda Voyager 2 durante su histórico sobrevuelo de Neptuno.
Los autores del estudio sostienen que Tritón habría colisionado con varias lunas originales de Neptuno durante los primeros 100 o 200 millones de años del sistema solar, mientras que Nereida habría sido expulsada hacia una órbita lejana sin resultar destruida.
La hipótesis fue bien recibida por especialistas externos.
Carolyn Porco, quien participó en las misiones Voyager y Cassini de la NASA, calificó la investigación como “una idea convincente”.
Por su parte, Leigh Fletcher destacó el potencial del James Webb para estudiar el sistema solar y señaló que futuras observaciones podrían confirmar si Nereida realmente pertenece al sistema original de lunas de Neptuno.
Actualmente no existe ninguna misión espacial programada hacia Neptuno. Hasta ahora, Voyager 2 sigue siendo la única nave que ha visitado el planeta y sus satélites.