La provincia de A Coruña ha decidido hacer algo poco común en el sector turístico español: poner cifras a su propia sostenibilidad antes de que el problema le explote en las manos. La primera reunión del comité de seguimiento del Xeoparque Cabo Ortegal, celebrada en Cerdido, ha presentado los primeros resultados del sistema europeo ETIS aplicado al territorio. Son datos modestos en muestra y ambiciosos en intención. Un modelo turístico que prefiere medirse a improvisarse.
Qué es ETIS y por qué importa
ETIS, siglas en inglés del European Tourism Indicator System, es la herramienta que la Comisión Europea diseñó para que cualquier destino pueda evaluar su turismo en tres dimensiones —ambiental, económica y social— con criterios comunes y comparables. No es un sello, no es un premio; es una contabilidad. Y, por una vez, voluntaria.
El sistema aplicado en Cabo Ortegal recoge 19 indicadores nutridos por estadísticas oficiales, datos municipales y encuestas anuales a residentes, visitantes y empresas turísticas. La radiografía resultante es la primera de su clase en el territorio, y conviene leerla con cuidado, porque dice cosas que sorprenden y cosas que incomodan.
Cifras que invitan a tomarse el sitio en serio
El 86% de los visitantes valora positivamente su experiencia en el Xeoparque, sobre una muestra de 102 personas consultadas en marzo de 2026. La cifra de fidelización es aún más reveladora: el 96% de las personas encuestadas ya había estado allí en los últimos cinco años. Las cifras dibujan un destino al que se vuelve.
El dato económico apuntala la lectura. El gasto medio diario en alojamiento ronda los 37,67 € por persona, frente a los 21,05 € que registra Galicia en su conjunto. Restauración y actividades también superan la media gallega. El visitante de Cabo Ortegal gasta más y, presumiblemente, gasta mejor.
La advertencia que nadie quiere oír
El sistema arroja también una alerta que conviene no esquivar. De las 619 empresas de alojamiento identificadas en el territorio, 558 son Vivendas de Uso Turístico (VUT). Es decir, el 90% del alojamiento del Xeoparque está en pisos. Esa concentración es el síntoma exacto que ha tensado las costuras de Lisboa, Málaga o Mallorca, y obliga a planificar antes de que la presión inmobiliaria empiece a expulsar a los vecinos. Medirlo es, por lo menos, no cerrar los ojos.
De los datos a la calle: comercialización y profesionalización
La fotografía ETIS se ha presentado en paralelo a otras dos iniciativas que completan la estrategia. La Casa da Cultura de San Sadurniño acogió esta semana un encuentro profesional en el que 18 empresas turísticas locales se sentaron con agencias y operadores especializados en naturaleza y ecoturismo, junto a la presentación de una plataforma de reservas y un nuevo dossier de empresas del territorio. La Deputación de A Coruña pasa así de la promoción al producto, que es donde la mayoría de los destinos rurales fracasan.
A esto se suma el desbloqueo, anunciado en abril por el vicepresidente Xosé Regueira tras reunirse en Madrid con la Secretaría de Estado de Turismo, de la recuperación del Camiño do Plantío y la puesta en valor de la Casa da Bastona. Una actuación financiada con fondos NextGenerationEU dentro del Plan de Sostibilidade Turística en Destino, paralizada durante meses por dudas administrativas y ahora encarrilada.
La paradoja gallega
Cabo Ortegal contiene una contradicción saludable: es un destino que crece sin renunciar a su escala. Regueira lo formuló en Bilbao durante ExpoVacaciones con una frase que conviene retener: «la sostenibilidad es nuestro ADN». La pregunta es si esa declaración se quedará en eslogan o se convertirá en marco operativo. La fotografía ETIS es la primera prueba de que, al menos, se aspira a lo segundo.
Mientras Europa discute cómo frenar la masificación a posteriori, el rural gallego ha empezado por contar. Cuando se trata de turismo, contar bien es ya una posición editorial. Más análisis sobre territorio, identidad y nuevas formas de viajar en turismo.dacoruna.gal.