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Mundiario 24 May, 2026 02:47

Somos una manada de estúpidos caminando alegremente hacia el abismo

Hace unas semanas circuló por las redes sociales un vídeo que relataba los últimos días de la vida del teólogo alemán Dietrich Bonhoffer. Era pastor, teólogo y uno de los pocos líderes religiosos alemanes que se opuso abiertamente a Hitler desde el principio. Bonhoffer dejó escrito que “la estupidez es un enemigo más peligroso que la maldad”. Dietrich Bonhoffer fue encarcelado y, finalmente, asesinado en abril de 1945, tres semanas antes de que terminara la guerra. Entonces tenía 39 años. En 1943, encerrado en su celda en la prisión de la ciudad alemana de Tegel, escribió un texto que explicaba a la perfección cómo funcionaba el mundo de entonces y que, por desgracia, hoy repetimos alegremente.

Bonhoffer se fijó en que el partido nazi no alcanzó el poder por casualidad, sino porque una gran parte de la sociedad aceptó, reivindicó y apoyó las políticas nazis. Retengan esto porque será importante para comprender el resto. Y cuando se descubrieron las tropelías del partido nazi en el poder, todavía con un amplio apoyo social, lo que se preguntó Bonhoffer desde su celda fue no ¿cómo era posible el mal?, sino ¿cómo era posible que tanta gente buena aplaudiera ese mal? Esa distinción lo cambia todo.

 Bonhoffer prosiguió con sus reflexiones: contra la maldad puedes luchar, resistirla, denunciarla, encerrarla. La maldad tiene una lógica, quiere algo y porque quiere algo puedes anticiparla. Contra la estupidez no tienes defensa porque la persona estúpida -y aquí viene lo importante- no es alguien con poca inteligencia; es alguien que ha renunciado a usar su juicio propio, alguien que ha entregado su capacidad de pensar a un líder, a un grupo, a un eslogan, a una ideología. Una vez que eso ocurre no puedes convencerla con hechos, no puedes apelar a la razón porque ya no tiene razón propia, tiene la razón de otro. Hay otro detalle interesante: Bonhoffer no estaba hablando de personas ignorantes, decía explícitamente que la estupidez ocurre más en personas que acaban de adquirir poder social o que pertenecen a grupos con mucho poder colectivo, cuanto más poderoso es tu grupo más fácil es que dejes de pensar por ti mismo; el grupo te da identidad, seguridad, te da respuestas. Pensar por tu cuenta tiene un coste que antes no tenía: el rechazo de los tuyos.

Maldad vs estupidez

Todo este tratado de comportamiento social de Bonhoffer concluye aseverando que el malvado actúa solo, necesita esconderse, necesita mentir, tiene límites. El estúpido es instrumento de otros y lo peor es que no sabe que lo es, se siente convencido, se siente parte de algo grande, se siente del lado correcto. No fueron los monstruos quienes destrozaron Alemania, sino millones de personas que entregaron su criterio a un movimiento, dejaron de hacerse preguntas; no eran malvados, eran obedientes sin pensamiento propio.

Podemos dejar aquí a Dietrich Bonhoffer y sumergirnos en nuestro mundo. Estamos rodeados de gentes que repiten eslóganes sin saber de dónde vienen, que comparten titulares sin haber leído el artículo, que odian a personas sin saber por qué, solo porque alguien se lo ha dicho. No son malas personas, son personas que han dejado de pensar por sí mismas. Y no lo saben. El estúpido nunca se reconoce. Este ambiente se refleja cada día en las tertulias en las que tiene bien asentados el PP a periodistas que repiten con convicción los argumentarios convenientemente distribuidos. Estos tertulianos repiten que por algo habrá conseguido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso su amplia mayoría absoluta. Por algo gana el PP las sucesivas elecciones.

Nuevos dioses en el Olimpo

Resulta cuando menos chocante que nadie haya denunciado con la contundencia debida el carácter opresor de los dueños del mundo digital. Nos vendieron que los tres creadores de Google, el impulsor de Apple, el hombre del comercio digital Amazon, los diseñadores de la IA, Elon Musk y Sam Altman y el dueño de Facebook (hoy Meta) habían sido genios que habían desarrollado sus respectivas para darnos mayor libertad individual y colectiva, para ampliar nuestros conocimientos y, en definitiva, para hacernos autónomos en un mundo cambiante.

Escondieron bien que venían a robarnos nuestra identidad para convertirnos en marionetas de su mundo. No hay mayor escarnio que la foto de la toma de posesión de Trump en enero de 2025 con todos los líderes de esas empresas sentados a sus pies después de pagar una buena millonada para los fastos de la toma de posesión. Y no han parado de mostrarnos el desprecio que siente hacia nosotros, pobres de solemnidad en un mundo de milmillonarios. Baste recordar la boda del dueño de Amazon, Jeff Bezos y Laura Sánchez en Venezia o la compra por este matrimonio del patrocinio de la fiesta Met en el museo del traje de Nueva York. Si estuviera por aquí Víctor Hugo reescribiría su obra “Los Miserables”.

En enero de 2024, un año antes de la nueva llegada de Trump a la Casa Blanca, preparando el terreno para hacerla más factible si se concentraban las voluntades de millones de ciudadanos que dejaron de pensar por sí mismo para unirse al mundo MAGA, los seguidores de Trump crearon un video que titularon “Dios creó a Trump”. Inspirado en el famoso discurso del presentador de noticias de la ABC News Radio, Paul Harvey, titulado “Así que Dios creó a un granjero”. Los seguidores de Trump dotaron al video de un audio que simulaba la voz de legendario locutor y comenzaba así: “Y el 14 de junio de 1946, Dios contempló su paraíso planeado y dijo: `Necesito un guardián´. Así que Dios nos dio a Trump”. La cosa tuvo muchos bemoles porque el propio Trump difundió este video en su red social para solazar a sus seguidores.

Nos robaron nuestra voluntad

Tal vez todavía haya alguien que se siga preguntando cómo es posible que una masa tan amplia de electores dé su voto a las (ultra)derechas, si un hipotético gobierno de estas formaciones les va a recortar sus salarios, sus pensiones, la sanidad, la educación… Cómo es posible que una masa tan amplia de personas caminemos alegremente hacia el abismo.

Hace mucho tiempo que la sociedad española ha dejado de hacerse preguntas, acepta lo que le llega a través de titulares, programas de radio y televisión, una pléyade de periódicos digitales que difunden odio para reafirmar al grupo de estúpidos. En las recientes elecciones al parlamento andaluz que dieron el triunfo al PP y buen número de escaños a Vox, el experto en redes Marcelino Madrigal, que tiene su blog, -tras reunir datos contrastados en más de 600 páginas oficiales de la Junta de Andalucía- publicó que el gobierno de Moreno Bonilla ha destinado desde 2019 a publicidad institucional más de 400 millones de euros. Hagan cuentas y dividan esa cantidad por el número de medios: la cifra es mareante. ¡Como para no cantar las bondades de Moreno Bonilla y tapar sus errores! Cualquier desviación de la línea oficial saldría carísima. Alguien debería iniciar una investigación semejante en la Comunidad de Madrid. La cantidad que se obtendría sería muy semejante a la andaluza y si ese ejercicio se hiciera con las administraciones autonómicas y locales gobernadas por el PP, entonces nos daríamos cuenta de que formamos parte de esa masa de estúpidos que camina alegremente hacia el abismo.

Así que con este panorama nos llega el bombazo de la imputación del expresidente Zapatero, imputación anunciada y difundida por el PP desde hace meses. A ver quién se atreve a decir que el expresidente parece la víctima propiciatoria de una estrategia político/judicial/empresarial, cuando el juez de la Audiencia Nacional, José Luís Calama, arranca su auto de imputación con la siguiente frase: “Las diligencias practicadas permiten afirmar la existencia de una estructura organizada y estable, dirigida por José Luís Rodríguez Zapatero, orientada al ejercicio ilícito de influencias ante autoridades nacionales y extranjeras”. Pues ya casi podríamos ahorrarnos el juicio porque desde la instrucción ya hay un culpable, un retorcimiento de los derechos constitucionales porque Zapatero está ahora obligado demostrar su inocencia y no, como sería justo, a que la acusación pruebe ante un tribunal su culpabilidad.

Pero en la sabiduría del nuevo periodismo plagado de plumas alquiladas y lenguas estofadas hemos descubierto estos días una cantidad sin precedentes de expertos jurídicos que alaban a un juez porque ha escrito bien un auto. Siempre será un placer ser condenado por alguien que sepa redactar, aunque en los fundamentos jurídicos patine un poco. La jauría montada ya alcanza a medios hasta hace poco considerados serios, practicantes de un periodismo bien hecho.

Desde que saltó este caso, diarios como ABC y El Mundo dedicaron sus portadas a un titular similar: “Zapatero lidera una trama criminal”: así, sin la cautela de la presunción. Lo normal en el comportamiento de estos dos periódicos en los últimos años. Pero que El País (que monta ahora su propaganda con la celebración de sus 50 años de “independencia”) se lance por la veredera de la condena con titulares ambiguos y textos muy forzados, sacados de los restos de la investigación policial, nos tiene que llenar de preocupación.

Uno de esos textos, publicado el pasado viernes, trata de ahondar en las profundidades de la trama ¿informando? de la existencia de un chat en el que participaban Zapatero y el entonces consejero de Telefónica y hoy presidente de Movistar+, Javier de Paz: chat que estuvo activo apenas unos meses, ¡en 2020!, pero que le sirve a este medio para agrandar la red de la que se hace líder a Zapatero.

Parecería lógico que estos medios, tan preocupados por descubrir hasta dónde llega la corrupción, no se pregunten e indaguen en las razones de la presencia de la agencia de seguridad americana (HSI), en la calidad de los datos aportados, y cómo se han obtenido, y en la custodia de los mismos. Pues bien, a esa agencia el juez Calama ha pedido más datos. Mientras, la prensa española y sus plumas alquiladas y sus lenguas estofadas, no dejan de dar elementos para el escarnio. En la reciente rueda de prensa del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, se quejaba de los ataques que recibe de algunos periodistas y se descolgó con esta frase: “Eso de que estos intelectuales del régimen o del mayo del 68 se dediquen a filosofar sobre el Real Madrid como si fuesen ellos Demóstenes, no”. Pues bien, el periodista del diario ABC que cubrió la rueda de prensa escribió lo siguiente: “Eso de que estos intelectuales del régimen o del mayo del 68 se dediquen a filosofar sobre el Real Madrid como si fuesen ellos de Móstoles, no”. Y se quedó tan ancho y así salió publicado. @mundiario
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