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AM 20 Jun, 2026 06:00

A donde vaya la multitud, ve en la dirección contraria

vicente aboites 1

El título de la presente contribución periodística se atribuye a Charles Bukowski. Es una invitación al pensamiento reflexivo, al pensamiento crítico e individual. Este pensamiento crítico me parece esencial en un mundo en el que las multitudes reinan en casi todas las manifestaciones sociales e idolatran a idiotas para convertirlos en héroes ricos.

Ya George Orwell había comentado, refiriéndose a artistas y a otras estrellas, lo espantoso que es el que gente tan ignorante tenga tanta influencia. Recientemente vimos el caos en París causado por la victoria del equipo de futbol “Paris Saint Germain” en la final de la “Champions Leage”. A pesar de la movilización de cinco mil efectivos del gobierno francés, los aficionados tomaron las calles de algunas ciudades causando innumerables destrozos, el asunto terminó con dos muertos y cerca de seiscientos detenidos. Sabemos que este incidente no es único en el anecdotario histórico de caos y violencia en el futbol.

Deplorables multitudes arrasando con todo y defendiendo -como asunto de vida o muerte- los colores de un equipo de futbol integrado por personas a las que no conocen y que ciegamente idolatran.  Estos espectáculos me han convencido más y más de la estupidez que representa el entusiasmo futbolístico.

Simplemente no deseo estar asociado de ningún modo a grupos de individuos iletrados que exhiben manifestaciones tan lamentables y vergonzosas para el género humano.  Algunas personas al escuchar mis comentarios sobre el futbol me han señalado que entre las multitudes de aficionados no solo se encuentran hinchas violentos sino también personas cultas y educadas.

Es muy probable que este sea el caso, sin embargo, les recuerdo que el partido Nazi en Alemania no solo incorporó a personas y grupos de violencia extrema, sino que también tuvo la simpatía y aceptación de académicos, artistas e intelectuales de primer orden, por ejemplo, el científico Werner Heisenberg, conocido por el Principio de Incertidumbre de la física cuántica, el afamado director de la Filarmónica de Berlín, Wilhelm Furtwangler y el filósofo existencialista Martin Heidegger, quien fuera Rector de la Universidad de Freiburgo y miembro del partido nazi.

Como ejemplo recordemos que algunos simpatizantes justificaron la “Kristallnacht” ocurrida el 9 y 10 de noviembre de 1938 (así como otros desmanes y “progroms”) minimizando el evento y señalando que se trató solo de unos cuantos elementos con desmedido fervor a la nación y al partido, pero que no era la generalidad.

Aún si este fuera el caso (que no es) no me parece esto ninguna justificación para la barbarie exhibida y, lo mismo pienso del futbol.

Simplemente no puedo asociarme con esas muchedumbres de gente ignorante y violenta.

Por otra parte, no se debe olvidar que los Campeonatos Mundiales de Futbol son organizados por la FIFA (Fédération Internationale de Football Association) que es una organización financieramente bastante oscura, seguramente no muy diferente de algunos cárteles. Estimaciones modestas indican que los beneficios netos para la FIFA por el presente campeonato de futbol son superiores a los nueve mil millones de dólares, pues recordemos que durante el campeonato muchos gastos de la organización local, el transporte, la seguridad y muchos otros rubros van a cargo no de la FIFA, sino de las ciudades o países anfitriones. 

¿Se ha preguntado usted qué hace la FIFA con ese mundo de dinero? ¿Lo dedicarán a apoyar proyectos deportivos o culturales alrededor del mundo? ¿Lo dedicarán a resolver problemas de salud, por ejemplo, a vacunar niños de países tercermundistas para que tengan un futuro más sano? ¿Lo dedicarán a construir instalaciones deportivas en países pobres que carecen de ellas? ¡Claro que no! 

Muchos de los funcionarios de la FIFA tienen niveles de vida exagerados financiados con el dinero que reciben de quienes pagan boletos para asistir a sus eventos, y de quienes soportan la abundante publicidad televisiva asociada al espectáculo. Valdría la pena también recordar los recientes casos de corrupción contra el ex presidente de la FIFA, Sepp Blatter y el ex presidente de la asociación europea de futbol (UEFA) Michel Platini, entre muchos otros casos.

No consumo drogas de ningún tipo por salud y por convicción personal, pero también me alegra con esto no enriquecer y financiar a cárteles de narcotraficantes formados por patanes ignorantes y egoístas a quienes en nada les preocupa construir una sociedad y un mundo mejor.  La verdad es que no veo a los funcionarios de la FIFA ni a las muchedumbres de aficionados de sus eventos de modo diferente.  Borges dijo con razón que el futbol es popular porque la estupidez es popular.

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