El ascenso del Deportivo de La Coruña no solo devuelve a uno de los históricos del fútbol español a la élite deportiva. También reactiva una maquinaria económica, social y emocional que durante años permaneció parcialmente dormida en A Coruña. El fútbol moderno hace tiempo que dejó de ser únicamente una competición deportiva para convertirse en una industria capaz de alterar dinámicas urbanas, movilizar consumo y transformar la percepción pública de una ciudad. Y eso es exactamente lo que empieza ahora alrededor del Deportivo.
Los datos económicos publicados por el diario local La Opinión permiten entender la magnitud del salto. El club coruñés pasará de ingresar apenas 267.000 euros por derechos televisivos en su última temporada en Primera RFEF y 5,9 millones en Segunda División a superar previsiblemente los 40 millones de euros en Primera. La diferencia resulta casi brutal. Supone entrar en otra dimensión financiera y recuperar una capacidad competitiva impensable hace apenas unos años. Pero el verdadero impacto probablemente vaya mucho más allá de las cuentas internas del club.
El profesor de Economía de la Universidade da Coruña Juan Manuel Sánchez Quinzá-Torroja recuerda en el diario de Prensa Ibérica que el fútbol de élite funciona ya como “un motor económico de primer orden”. Utilizando estudios previos elaborados tras ascensos de clubes como el Valladolid o el Zaragoza, el economista estima que el regreso a Primera puede generar entre 20 y 30 millones de euros anuales de impacto económico para una ciudad. En el caso de A Coruña, considera incluso probable que la cifra se sitúe en la parte más alta de esa horquilla.
Expertos de la Universidade da Coruña y empresarios del sector turístico prevén un fuerte impacto económico, aunque algunos estudios cuestionan el verdadero efecto del fútbol sobre el turismo urbano, según el diario La Opinión
La explicación es relativamente sencilla. Primera División significa más visitantes, más consumo y una exposición mediática incomparablemente superior. Cada quince días, A Coruña recibirá desplazamientos masivos de aficionados de clubes como el FC Barcelona, el Real Madrid CF o el Celta de Vigo. Hoteles, restaurantes, bares, taxis y comercios se preparan ya para esa nueva realidad.
El denominado “efecto fin de semana” aparece como uno de los grandes motores económicos asociados al ascenso. No se trata únicamente del gasto directo de quienes acuden al estadio. También influye todo lo que rodea al partido: comidas, compras, ocio, pernoctaciones o visitas turísticas. El fútbol actúa así como un generador de actividad transversal que beneficia a sectores muy distintos de la economía local.
Ahora bien, no todos los estudios comparten el mismo optimismo. Investigaciones impulsadas desde las universidades de Las Palmas y Baleares sostienen que los ascensos a Primera no siempre generan aumentos significativos en el turismo ni prolongan necesariamente la estancia media de los visitantes. El debate académico sigue abierto y obliga a relativizar algunos discursos triunfalistas. Sin embargo, A Coruña presenta características particulares que podrían alterar parcialmente esa lógica.
La ciudad posee una estructura turística consolidada, una importante tradición futbolística y una identidad muy vinculada históricamente al Deportivo. Además, el club ha reforzado en los últimos años elementos que amplían el atractivo más allá del propio partido: el museo deportivista, la renovación de la Deportienda o el peso icónico de Riazor como espacio urbano reconocible.
El límite salarial, uno de los más bajos de Primera
El impacto sobre el propio club tampoco será menor. El Deportivo llega a Primera con una situación financiera muy distinta a la de otros recién ascendidos. La entidad presidida por Juan Carlos Escotet mantiene deuda cero —salvo los compromisos asociados al fondo CVC— y dispone además de mecanismos extraordinarios de financiación derivados tanto de la Liga Impulso como de la ampliación de capital impulsada por Abanca. Eso no elimina las dificultades. Según Radio Coruña, el límite salarial seguirá siendo uno de los más bajos de Primera y la diferencia económica respecto a los grandes clubes continúa siendo gigantesca. Pero el Deportivo aterriza en la máxima categoría con una estabilidad institucional y financiera poco habitual entre los recién ascendidos.
Ahí aparece quizá la gran transformación de fondo. Durante demasiados años, el Deportivo fue un símbolo de decadencia deportiva y vulnerabilidad económica. Ahora vuelve a Primera no solo con ilusión social, sino también con una estructura mucho más racionalizada y sostenible. El desafío será enorme. La permanencia exigirá inteligencia deportiva, capacidad para controlar el gasto y una planificación muy precisa. Pero el ascenso ya ha producido algo difícilmente cuantificable: ha devuelto a A Coruña la sensación de pertenecer otra vez al gran mapa del fútbol español. Y en una ciudad profundamente vinculada emocionalmente a su club, eso también tiene un enorme valor económico. @mundiario