
Rubén Rocha Moya salió de la Fiscalía General de la República con la frente en alto. Lo acababan de interrogar sobre la acusación de Estados Unidos de que se asoció con el Cártel de Sinaloa para que lo hicieran gobernador a cambio de cederles el mando del estado. Rocha Moya caminó de manera firme y segura hacia el templete que se había instalado a las afueras de esa oficina. Iba de traje, impecable. Se acercó al atril para hablar ante la prensa.
Lo flanqueaba toda la cúpula de Morena. “¡Todos somos Rocha!, ¡todos somos Rocha!”, gritaban con el puño en alto en el templete. Junto a él, la presidenta Sheinbaum, quien abrió la conferencia ante los medios con una arenga en la que resaltó la valentía del gobernador. Estaban la nueva dirigente de Morena, Ariadna Montiel, y Andy López Beltrán, Adán Augusto López, Noroña, Ignacio Mier, Ricardo Monreal y Pedro Haces. Atrás pusieron a Yunes, padre e hijo, a Marina del Pilar, Mario Delgado, Félix Salgado Macedonio, Américo Villarreal y Alfonso Durazo. Jesús Ramírez y Arturo Ávila no acudieron al mitin porque fueron a las mesas de debate en los medios, ataviados con camisetas que llevaban la cara de Rubén Rocha Moya en grande con la leyenda #TodosSomosRocha.