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Mundiario 01 Jun, 2026 02:33

Como ya ocurrió contra el Madrid, el Atlético se encuentra en una guerra abierta contra el Barça

El Atlético de Madrid ha dicho basta ante lo que considera un acoso intolerable desde la Ciudad Condal. La entidad rojiblanca se ha hartado por completo de las constantes y presuntas filtraciones interesadas procedentes de Barcelona. Estas maniobras buscan colocar al delantero argentino Julián Alvarez de forma sistemática en la palestra mediática. Según los despachos del Metropolitano, contactados por el diario As, la estrategia culé pretende rebajar artificialmente el precio de un hipotético e inviable traspaso hacia el Camp Nou.

En los despachos del club madrileño se entiende como algo lógico el interés deportivo por una estrella mundial de su calibre. No en vano, el atacante de la albiceleste es una pieza cotizada que también siguen muy de cerca el PSG y el Arsenal. Lo que ha desatado la ira santa de la directiva colchonera son las malas artes empleadas en el proceso. El Barcelona ha intentado forzar la situación sin establecer contactos oficiales entre clubes ni presentar oferta alguna.

Los rojiblancos denuncian contactos directos con el entorno del futbolista justo antes de duelos cruciales de Copa y Champions. Estas maniobras desestabilizadoras encendieron la mecha en unas eliminatorias de máxima tensión donde, finalmente, terminó imponiéndose el Atlético. El club madrileño equipara esta estrategia a la presión extrema que sufrió el Athletic Club con Nico Williams hace un año. A ojos de los dirigentes madrileños, el modus operandi se asemeja al polémico serial vivido con Antoine Griezmann.

La respuesta rojiblanca en las redes sociales oficiales ha sido un contraataque digital sin precedentes en el fútbol español. El Atlético publicó montajes de Lamine Yamal, Pedri y Raphinha con la camiseta colchonera bajo el famoso lema de Fabrizio Romano. Las imágenes iban acompañadas de severos derechazos donde se acusaba directamente al bando azulgrana de distorsionar la realidad. El mensaje instaba a los aficionados a no creer los relatos inventados por los altavoces de la órbita barcelonista.

La contundencia del comunicado emitido en las plataformas de X e Instagram ha dinamitado por completo los puentes institucionales. El club afirma sufrir una campaña de acoso y derribo plagada de bulos mediáticos y faltas de respeto. En la dura nota oficial se mencionan llamadas inoportunas destinadas a desestabilizar al delantero en momentos clave del curso. La directiva concluye que la citada versión culé de la maquinaria mediática solo busca desviar la atención.

El Metropolitano saca el arsenal y señala al palco del Camp Nou

La guerra dialéctica ha subido de tono al recordar los episodios más oscuros e institucionales de la entidad catalana. Los madrileños sacaron a relucir el caso Negreira al afirmar que jamás tendrían a sueldo al vicepresidente arbitral. También lanzaron dardos envenenados respecto a los supuestos favores políticos empleados por el Barcelona para poder inscribir a sus futbolistas. La publicación cerró de manera tajante exigiendo respeto y valores mutuos dentro del fútbol profesional.

La tensión entre ambas entidades venía fraguándose debido a la extrema presión ejercida sobre los colegiados del torneo del KO. Los colchoneros se sintieron agraviados tras las polémicas expulsiones de Eric García y Pau Cubarsí en los duelos directos. Tras este estallido público, queda la firme convicción de que las relaciones entre directivas están completamente rotas y heridas. De hecho, la sensación generalizada es que, si la Araña sale del Metropolitano, nunca será con destino al Camp Nou.

Esta no es la primera ocasión en la que la entidad del Metropolitano emplea el término de la 'maquinaria'. Los rojiblancos suelen recurrir a esta definición para denunciar el inmenso poder mediático que ostenta el Real Madrid. El último precedente liguero aconteció en el Santiago Bernabéu tras un polémico penalti no señalado sobre Marcos Llorente. El club también protestó de manera enérgica la posterior expulsión sufrida por Gerard Martín por una acción sobre Almada.

Los agravios comparativos con el eterno rival de la capital también incluyen las diferencias de criterio en las sanciones. El entorno colchonero estalló cuando Fede Valverde recibió únicamente un partido de castigo por su recordada patada a Álex Baena. La sanción contrastó notablemente con los dos encuentros de suspensión que le cayeron a Oihan Sancet por un lance similar. El Atlético se siente perseguido y en clara desventaja frente al bipartidismo del fútbol nacional.

La gota que colmó el vaso del hartazgo fue el presunto doble toque de Julián Álvarez en la Champions. Aquella polémica acción en la tanda de penaltis de octavos de final desató las iras de la prensa blanca. El Atlético se siente atacado con total impunidad por los dos trasatlánticos de la Liga a nivel de comunicación. Con esta contundente reacción, el club de la osa y el madroño planta cara para proteger a su estrella. @mundiario

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