Robert Francis Prevost protagonizará la novena visita de un pontífice a España, del 6 al 12 de junio, en un momento social y político en el que la esperanza, la búsqueda de la verdad y la justicia resultan más necesarias que nunca. Entre las altas temperaturas que nos acompañan estos días y el clima de desconfianza y hartazgo que generan los continuos escándalos políticos, a veces cuesta discernir qué eleva más la sensación infernal: el termómetro de un verano adelantado o el de la corrupción.
Quizá sea un buen momento para alzar la mirada, examinar la propia conciencia y recordar que, entre el cielo y la tierra, pocas cosas permanecen ocultas para siempre. Como recuerda el Evangelio, “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”, aunque en el escenario político español pocos parecen querer confesar.
Cuando la esperanza vuelve a las calles
Si la diosa Cibeles se convierte en escenario de fe y celebración cristiana, León XIV también quiere vivir la cercanía y la inclusión con su visita a Barcelona y Canarias, una región especialmente marcada por el fenómeno migratorio y por los desafíos humanitarios que se intensifican durante los meses de verano.
“Alzad la mirada”, lema de su campaña evangelizadora, que puede leerse en distintos puntos de Madrid y que da nombre a una de las canciones más reconocibles de este encuentro, constituye una invitación a mirar más allá de las preocupaciones cotidianas y abrirse a los demás. En una sociedad cada vez más acelerada e individualista, el mandato de amar al prójimo conserva una vigencia sorprendente.
León XIV invita a “alzar la mirada” en una sociedad marcada por la incertidumbre. Más de 300.000 jóvenes y un millón de peregrinos participarán en los actos centrales
Desde su elección, León XIV ha insistido en la necesidad de recuperar una humanidad más consciente y atenta, de amar desde los sentidos. Nos invita a medir nuestras palabras, a escuchar con profundidad y a levantar la mirada en un mundo marcado por la avaricia, por nuevas tensiones geopolíticas y por una creciente dependencia de la tecnología como fuente de poder e influencia.
En este viaje apostólico traerá, sin duda, una valiosa maleta de reflexiones tras la publicación de su primera encíclica, Magnifica Humanitas ("Magnífica Humanidad"), en la que plantea una cuestión especialmente relevante para nuestro tiempo: la necesidad de que la inteligencia artificial esté al servicio de la persona y nunca se convierta en una herramienta de dominación, vigilancia masiva, exclusión social o arma de guerra, además de ser causa de una posible “esclavitud digital”.
En la era de los algoritmos, el Papa reivindica la responsabilidad moral, el discernimiento y la libertad humana como valores irrenunciables. La innovación tecnológica puede transformar el mundo, pero no debe sustituir aquello que nos hace profundamente humanos. La productividad va más allá de la automatización. El juicio humano y la libertad personal están por encima del progreso tecnológico.
Programa de la visita del Papa Leo?n XIV a Madrid. / Mundiario
La gran fiesta de la fe: juventud y regeneración
Más de 300.000 personas participarán en la vigilia de los jóvenes, reflejo de un renovado interés por la espiritualidad en una generación que afronta uno de sus mayores desafíos: recuperar espacios para lo humano, lo presencial y lo trascendente en una realidad cada vez más mediada por la digitalización, las pantallas y el postureo.
En 2025 fuimos testigos de una sorprendente revitalización espiritual, con nuevas formas de expresión a través de la música moderna, las redes sociales y los pódcast. El Ave Verum Corpus de Mozart, solemne y meditativo, convive con sacerdotes que evangelizan desde la música y con movimientos como Hakuna. Incluso artistas alejados del ámbito religioso tradicional han contribuido, directa o indirectamente, a despertar preguntas sobre la fe entre los más jóvenes. Según distintas encuestas, un 37 % de las personas de entre 18 y 24 años se declara creyente.
Tampoco la Iglesia puede dejar de alzar la mirada hacia sus propias heridas. El descenso de las vocaciones y, sobre todo, la reparación de las víctimas de abusos sexuales siguen siendo algunos de los mayores desafíos para su credibilidad.
Los pasos dados recientemente por la Iglesia española y las instituciones públicas para avanzar en el reconocimiento y la reparación de quienes sufrieron estos abusos constituyen una exigencia moral ineludible y un camino necesario hacia la justicia.
También merece una reflexión el papel de la mujer, inspirada para muchos creyentes en la figura de María, situada en el centro de la imagen que acompaña el lema “Alzad la mirada”. Su contribución a la familia, a la educación, al trabajo y al acompañamiento de las nuevas generaciones continúa siendo esencial para la construcción de una sociedad más humana y cohesionada.
El Papa León XIV y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / La Moncloa
Muchos son llamados, pocos elegidos
A veces, el trabajo más importante es precisamente el que nadie ve. Por eso, exalto el papel de los más de 18.000 voluntarios que dedican tiempo y esfuerzo a atender a más de un millón de peregrinos. En una sociedad acostumbrada a medir el éxito por la visibilidad, ellos nos recuerdan que servir sigue siendo una de las formas más profundas de amar.
Y, más allá de la fe, la ciencia también ha estudiado los beneficios del servicio a los demás. La reconocida neurocientífica española Ana Ibáñez, una de las voces más destacadas en el ámbito del alto rendimiento y el bienestar mental, sostiene que ayudar a otras personas activa mecanismos cerebrales asociados al equilibrio emocional, la calma y la motivación.
En sus palabras, cualquier acción que genere un impacto positivo en la vida de otro produce una respuesta emocional beneficiosa tanto para quien recibe la ayuda como para quien la ofrece.
Personalmente, me siento profundamente agradecida por poder formar parte de esta experiencia. Entre los miles de voluntarios que presentamos candidatura, fui seleccionada para integrarme en el equipo llamado a servir a más de un millón de peregrinos que participarán en la Eucaristía de Cibeles. Lo vivo no como un reconocimiento, sino como una responsabilidad y una oportunidad de devolver algo de todo lo recibido, sin olvidar que, en esa labor de jefatura de equipo, un líder se mide por la grandeza que logran aquellos a quienes inspira.
La primera herramienta que nos han pedido activar al recibir a los peregrinos es tan sencilla como poderosa: una sonrisa. Una forma auténtica de vivir el Evangelio y de recordar las palabras de santa Teresa de Calcuta: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”. Porque cuando uno se entrega a los demás, no solo transforma la vida de quien tiene delante; también ensancha su propio corazón. @mundiario