Xin Xin, Fortunata y Venus son tres de los animales más longevos que habitan en el Centro de Conservación de la Vida Silvestre (CCVS) de Chapultepec, ejemplares geriátricos que destacan no sólo por su carisma, sino por haber superado su esperanza de vida tanto en estado silvestre como bajo cuidado profesional.
Con 35 años cumplidos, Xin Xin, la última panda gigante de Latinoamérica, hija de Tohuí y Chia Chia, ha superado con creces la expectativa de vida de su especie, que en estado silvestre es de 20 a 25 años y de hasta 30 años bajo cuidado profesional.
Al ser una de las embajadoras más queridas de Chapultepec, a más de tres décadas de su nacimiento, Xin Xin sigue atrayendo las miradas de miles de turistas y capitalinos que se acercan cada día a su hábitat plagado de bambú para conocerla.
En la zona de la sabana africana habita otra de las inquilinas favoritas de Chapultepec: Fortunata, una jirafa de 36 años, que hace más de una década dejó atrás la esperanza de vida de su especie, que ronda entre los 20 y 25 años, de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema).
El promedio de vida para esta especie bajo cuidado profesional es de 30 años, pero esta jirafa, quien disfruta de forrajes especiales que le entregan sus cuidadores, ha logrado vivir más años.
Que los animales, habitantes de Chapultepec alcancen más edad de la esperada para su especie “es un gusto y una responsabilidad” para quienes laboran en este espacio y cuidan de los ejemplares, comenta Javier Ojeda Chávez, subdirector técnico de este Centro de Conservación de Vida Silvestre.
Para él, que existan animales tan longevos en la Ciudad de México es muy relevante, pues permite a los visitantes conocer todas las etapas de la vida de los ejemplares y respetarlas.