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El Financiero 15 Jun, 2026 16:56

Olinia Uno: así es el auto eléctrico accesible hecho en México.

El Olinia Uno será el primer auto eléctrico mexicano concebido para la movilidad cotidiana: se fabricará en Puebla a partir del verano de 2027 con un precio desde 150,000 MXN. Nace de un proyecto coordinado por la Secihti con el IPN, el TecNM, la UNAM y la UPAEP, con una meta de 35,000 unidades anuales.

Los autos nuevos más accesibles de México rondan entre 200,000 y 290,000 pesos, y las armadoras globales abandonaron hace años el segmento de entrada. El Estado mexicano decidió atacar ese hueco con un vehículo que no compite con ningún coche: lo hace contra la informalidad de tres ruedas.

Compacto incluso junto a otros vehículos pequeños: con 3.2 metros de largo, el Olinia Uno no compite contra ningún coche, sino contra la informalidad de tres ruedas.

México ya puso dos autos propios en producción en serie: el Mastretta MXT en 2011 y el Vühl 05 en 2013, ambos deportivos artesanales de bajo volumen. El Olinia Uno será el tercer vehículo diseñado y desarrollado en el país en lograrlo, y el primero pensado para el uso diario.

¿Qué es el Olinia Uno y por qué no es un auto ni una moto?

Lo primero que hay que entender es que no es un automóvil ni una motocicleta. Tendrá norma propia —“auto urbano eléctrico de baja y media velocidad”, con 50 km/h de tope—. Su misión real es reemplazar al bicitaxi y al mototaxi con algo más seguro: cabina cerrada, cinturones en las seis plazas y protección total contra la lluvia.

50 km/h es el tope de velocidad del Olinia Uno, que tendrá norma propia como

Por eso no puede evaluarse ni criticarse como un automóvil; es un sistema de movilidad accesible que cumple con lo mínimo indispensable. Tampoco se le pueden exigir las mismas normas que a un automóvil, ni evaluarlo con pruebas de impacto, que a las motos tampoco se les hacen.

En 3.2 m de largo y 1.8 m de alto viajarán hasta seis personas, cabe una silla de ruedas sin plegarse y las puertas encontradas abren de par en par como en un Ferrari Luce.

Una silla de ruedas cabe sin plegarse: la accesibilidad es parte central del diseño del primer auto eléctrico mexicano de movilidad cotidiana- Olinia Uno

Ficha técnica y autonomía del Olinia Uno

La receta técnica es pragmática: chasís tubular con carrocería de acero, plástico inyectado y compuestos, batería LFP de 14.7 kWh para hasta 125 km de autonomía, carga en cualquier enchufe doméstico (ocho horas a 110V, cuatro a 220V), motor de 13 kW (17 hp), frenos de disco delanteros y dirección asistida.

La batería LFP de 14.7 kWh se carga en cualquier enchufe doméstico: ocho horas a 110V o cuatro horas a 220V, para hasta 125 km de autonomía.

El equipamiento es suficiente y sin pretensiones: pantalla central de siete pulgadas con Bluetooth, puertos USB-C, vidrios y seguros eléctricos, aire acondicionado, faros LED, cámara de reversa y barras de carga en el techo. Gran parte de las piezas son componentes de línea de otros fabricantes de volumen, y eso no es un pecado: es lo que hace posible el precio.

Volante, palanca D-N-R y controles de clima conforman un equipamiento suficiente y sin pretensiones, parte de lo que hace posible el precio desde 150,000 pesos del Olinia Uno

Olinia presume un costo operativo de 0.50 pesos por kilómetro, contra 2.40 de un taxi a gasolina, y ya asoma en su catálogo a futuro una variante de reparto: el Olinia Cargo.

Lo que falta: acabados y, sobre todo, seguridad

Dicho eso, lo que vimos es un prototipo y la calidad de acabados no será la ideal hasta conocer la versión de producción. El diseño no puede calificarse como malo —podrá no gustar, pero cumple su objetivo y está bien logrado—, aunque nos parece un error el medallón trasero ciego que aloja la refacción: elimina la visibilidad posterior y, con ella, el espejo retrovisor interior.

Detalles de seguridad como esta agarradera conviven con la ausencia de elementos básicos: el Olinia Uno aún no incluye bolsas de aire, ABS ni controles de tracción.

También dudamos de que un chasís tubular con carrocería de compuestos, que no es tecnología de manufactura de alto volumen, alcance las 35,000 unidades prometidas, pero habrá que comprobarlo. Y pediríamos más seguridad: bolsas de aire básicas, ABS y controles de tracción y estabilidad, que hoy pueden costar muy poco en grandes volúmenes e incluso motocicletas de gama alta los incorporan. Proteger a los ocupantes no debería depender de su capacidad adquisitiva, pero entendemos que los riesgos parecen ser mucho menores que en vehículos más potentes y rápidos.

Motor eléctrico de 13 kW (17 hp) integrado en la zona trasera, sobre un chasís tubular con carrocería de acero, plástico inyectado y compuestos.

Llama la atención el esquema: dinero del gobierno mexicano hoy, inversión privada después, una empresa semiestatal con capital privado muy al estilo chino. Quisiéramos que esa apuesta alcanzara también a las baterías, a la minería especializada en litio y su refinamiento, a la transformación de nuestra industria en lugar de sólo importar de China los componentes electrónicos más importantes. Pero el proyecto está bien aterrizado, bien definido y bien diseñado para su segmento. No es perfecto, tampoco pretende serlo, y al menos es honesto con eso. Es un muy buen inicio.

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