Está en duda cómo recibiría el crimen organizado a la llamada “Patrulla Espiritual”, sobre todo en quienes viven de la venta del cristal. No se trata solo del miedo a la violencia directa; también está el cálculo.
En colonias del suroriente, el negocio depende de la demanda y de que el flujo de “clientes” continúe. Por eso, la idea de que una iniciativa de rehabilitación pueda restar compradores prende la alarma en quienes controlan la venta.
El escenario se vuelve más incierto cuando se imagina el siguiente paso: cuando alguien intente “levantar” a una chica o a un chico para llevarlo a rehabilitarse. Nadie sabe cómo reaccionarían los narcomenudistas, menos aún en zonas donde la autoridad real se impone por miedo y por control territorial.
Una acción así puede leerse como amenaza, invasión o intervención, y suele responderse con presión o represalias.
Mientras tanto, de acuerdo con El Diario, el avance institucional no ha ocurrido. La Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coespris) informó que hasta el momento no existe gestión ni acercamientos con autoridades sanitarias de Chihuahua para abrir un centro en Ciudad Juárez. “No se han acercado”, indicó la dependencia.
Por su parte, Carlos Ortiz, representante de la gobernadora en Juárez, consideró que sería un esfuerzo positivo para atender problemas de adicción y dijo que se daría la bienvenida en caso de que la agrupación venga.