
En tiempos donde la conectividad es esencial, un truco casero con papel aluminio ha ganado popularidad por su promesa de mejorar la señal de WiFi en cuestión de minutos. La idea es simple: colocar una lámina metálica detrás del módem para redirigir la señal hacia zonas específicas del hogar.
Aunque a primera vista puede parecer un mito de internet, este método tiene fundamentos en la física. Los routers emiten señal de forma omnidireccional, es decir, en 360 grados, lo que provoca que parte de la cobertura se desperdicie en áreas donde no se necesita.