Las ya deterioradas relaciones entre Israel y la Unión Europea han entrado en una nueva fase de confrontación diplomática. La decisión del ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, de romper “todo contacto” con la alta representante de Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, supone uno de los episodios más tensos entre Bruselas y Tel Aviv desde el inicio de la guerra en Gaza.
El detonante ha sido una información publicada por un medio europeo según la cual la diplomática estonia habría comparado, en una reunión privada, el trato dispensado por Israel a los palestinos con el sistema de apartheid que rigió Sudáfrica durante décadas.
Más allá de la controversia sobre unas declaraciones que no han sido confirmadas ni desmentidas de forma explícita por Kallas, el incidente refleja una fractura política cada vez más profunda entre el Gobierno de Benjamín Netanyahu y una parte significativa de las instituciones europeas. La reacción israelí no responde únicamente a una frase atribuida a la responsable europea, sino a una acumulación de desencuentros que se han intensificado durante los últimos meses.
Según la información difundida por Euractiv, Kallas habría realizado la comparación durante una reunión a puerta cerrada celebrada en México, donde recordó una visita realizada al Museo del Apartheid de Johannesburgo. El medio no publicó una cita textual, sino reconstrucciones de asistentes al encuentro. Sin embargo, para el Gobierno israelí esa información fue suficiente para considerar que se había cruzado una línea roja política y diplomática.
Kallas les relató a los diplomáticos mexicanos lo profundamente “conmovida” que se sintió durante una visita realizada al Museo. Inmediatamente después de describir esa experiencia, utilizó ese trasfondo histórico para vincular y equiparar las políticas de segregación racial del antiguo régimen sudafricano con el dominio, control y trato que el Estado de Israel ejerce sobre la población palestina en Gaza y la Cisjordania ocupada.
La respuesta de Gideon Saar fue contundente. El ministro acusó a Kallas de actuar desde hace tiempo con una actitud hostil hacia Israel y anunció que permanecerá vetada institucionalmente “hasta que se retracte de la calumnia que profirió contra el único Estado judío del mundo”. Además, insistió en que la diplomática europea no había emitido ninguna aclaración que permitiera desmentir las informaciones publicadas.
La reacción de Kallas, por el contrario, evitó entrar en el fondo de la polémica. Lejos de responder directamente a la acusación, la jefa de la diplomacia europea optó por un mensaje conciliador. “La UE e Israel tienen mucho que nos une”, afirmó, defendiendo la importancia del diálogo incluso en momentos de desacuerdo. “Estoy dispuesta a continuar en ese espíritu, de manera respetuosa y constructiva”, añadió.
Sin embargo, aunque evitó referirse a la cuestión del apartheid, sí reafirmó algunas de las posiciones que más incomodan actualmente al Gobierno israelí. Kallas insistió en que la solución de los dos Estados sigue siendo “el único camino viable” para alcanzar una paz duradera en Oriente Próximo y recordó que la Unión Europea considera ilegales los asentamientos israelíes en Cisjordania, cuya expansión dificulta cada vez más la viabilidad de un futuro Estado palestino.
Precisamente ahí se encuentra una de las claves de esta crisis. Durante los últimos meses, Bruselas ha endurecido progresivamente su discurso sobre la actuación israelí tanto en Gaza como en Cisjordania. La aprobación de sanciones contra colonos violentos, las propuestas para restringir importaciones procedentes de asentamientos ilegales y los debates sobre posibles medidas contra miembros del Gobierno de Netanyahu han generado una creciente irritación en Jerusalén.
La tensión tampoco es nueva. Israel ya protagonizó enfrentamientos similares con el anterior jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, cuya relación con las autoridades israelíes se deterioró notablemente tras sus críticas a la ofensiva militar en Gaza y a la política de colonización en los territorios ocupados. Ahora, la historia parece repetirse con Kallas, aunque en un contexto todavía más polarizado.
Dear Gideon, as you know, the EU and Israel have a lot that binds us. I value our dialogue and engagement, and I’m open to continue in that spirit, respectfully and constructively. Dialogue is the foundation of diplomacy, especially when differences arise. The EU is always…
— Kaja Kallas (@kajakallas) June 18, 2026
La cuestión del apartheid ocupa además un lugar especialmente sensible en el debate internacional. Organizaciones como Amnistía Internacional, expertos de Naciones Unidas y diversos organismos de derechos humanos han utilizado en los últimos años ese término para describir determinadas políticas aplicadas en los territorios palestinos. Sudáfrica llegó incluso a incorporar acusaciones relacionadas con el apartheid en su denuncia contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia.
Israel rechaza categóricamente esa comparación. Las autoridades israelíes sostienen que equiparar su sistema político con el régimen sudafricano constituye una distorsión histórica y una forma de deslegitimar al Estado judío. Desde esta perspectiva, la reacción de Saar pretende enviar un mensaje político tanto a Bruselas como a otros actores internacionales que han empleado terminología similar.
La controversia llega además en un momento de creciente aislamiento diplomático para el Ejecutivo de Netanyahu. La prolongación de la guerra en Gaza, el aumento de víctimas civiles, la expansión de los asentamientos y las investigaciones abiertas en organismos internacionales han provocado que varios gobiernos europeos adopten posiciones cada vez más críticas.
Por ahora, Kaja Kallas ha optado por mantener abierta la vía del diálogo y evitar una escalada verbal. Sin embargo, el hecho de que no haya respondido directamente a las acusaciones sobre las supuestas declaraciones realizadas en México deja abierta una disputa que amenaza con prolongarse. Mientras Israel exige una retractación explícita, la diplomacia europea parece decidida a sostener sus posiciones sobre Gaza, Cisjordania y la solución de dos Estados. @mundiario