Los ataques con drones lanzados por Ucrania contra Moscú han provocado impactos directos en infraestructura energética y efectos psicológicos en la población civil, según testimonios recogidos tras los hechos.
Los dispositivos habrían logrado evadir defensas antiaéreas rusas y alcanzaron una refinería en las cercanías de la capital, lo que generó un incendio que se extendió a instalaciones colindantes. El incidente dejó al menos una persona muerta, una niña de ocho años, y alrededor de una quincena de heridos, de acuerdo con autoridades regionales.
En el barrio de Marino, ubicado en el sureste de la ciudad de Moscú, residentes describieron un ambiente de ansiedad posterior al ataque, pese a la ausencia de daños visibles al día siguiente. Habitantes señalaron alteraciones en el sueño, estrés persistente y preocupación por la continuidad del conflicto.
Una residente de 41 años, identificada como Olga, describió síntomas físicos asociados a la ansiedad tras los ataques, mientras otros vecinos expresaron incertidumbre sobre la evolución de la guerra y sus posibles consecuencias en la vida cotidiana.
Las autoridades ucranianas han señalado que estos ataques forman parte de una estrategia dirigida contra infraestructura petrolera rusa, con el objetivo de afectar fuentes de financiamiento del esfuerzo militar. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha afirmado que la población rusa debe percibir el impacto del conflicto.
En respuesta, Rusia ha advertido sobre posibles “ataques masivos” contra Ucrania. El presidente ruso, Vladímir Putin, no emitió declaraciones públicas tras el ataque, aunque se encontraba fuera de Moscú durante el incidente, en el marco de una cumbre internacional.
De acuerdo con la agencia estatal rusa TASS, el ataque fue considerado uno de los más significativos contra la capital en los últimos dos años.
En el plano civil, habitantes y trabajadores locales describieron ajustes en su vida diaria, incluyendo preocupaciones por posibles interrupciones en el suministro de combustible y la normalización de ataques en zonas previamente consideradas seguras.