nullAlejandro Corral/Cine al grano
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Con apenas 20 años, el youtuber californiano Kane Parsons hace su debut en las grandes ligas y debemos decir que lo hace con el pie correcto. Si bien ya había mostrado su creatividad con cortos inquietantes en Youtube, donde los espacios interminables y claustrofóbicos eran su sello personal, nada nos preparaba para esta ópera prima. Consiguiendo un financiamiento de 10 millones de USD y la distribución de A24, esta última le aseguró rodearse de su equipo creativo que ha creado el concepto de “terror elevado”. Con un guion de Will Soodik, Parsons simplemente amplió su personalísima visión para regalarnos una tesis paranoica sobre la soledad y el aislamiento, sobre personajes fragmentados o incluso rotos viviendo en un entorno hostil.
La historia nos lleva a conocer a Clark (Chiwetel Ejofor), un arquitecto fracasado, divorciado, dueño de una mueblería y con una estabilidad emocional cuestionable. Para hacer más llevadera su situación personal, asiste a terapia con la doctora Mary Kline (estupenda Renate Reisve) que a su vez tiene un duro pasado y es una persona sumamente solitaria. Cuando Clark descubre en el piso inferior de su tienda (donde también duerme), una extraña puerta, comienza un juego entre realidad y ficción alucinante.
Accedemos, junto con el protagonista, a cuartos, oficinas y demás espacios confinados que parecen no tener fin y tienen objetos peculiares de formas imposibles y donde alguien o algo siempre está acechando. La condición mental de Clark y Mary se va desgastando poco a poco dentro de esos cuartos tarseros hasta llegar a una resolución inesperada, surrealista y aterradora. No es una película fácil de ver o digerir, porque el director deja muchas puertas abiertas con toda intención, pero para los amantes del nuevo cine de terror más cerebral, es un filme imperdible. Veremos que le depara el futuro a este joven cineasta que ha dado mucho de qué hablar en estos días e hizo de “backrooms” la película más taquillera de A24 . Todavía en cartelera.