Ojinaga, Chihuahua.- El INEGI presentó en mayo pasado los resultados de la ENCIG 2025, la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, que mide percepciones y experiencias de la población sobre trámites, servicios públicos y corrupción. Los datos son reveladores y contradicen la narrativa oficial.
Políticos y gobernantes afirman que ya no hay corrupción, pero la encuesta documenta que 84 de cada 100 mexicanos perciben la corrupción como frecuente. No es solo percepción: 15.6% de quienes realizaron trámites vivió un acto de corrupción, pero apenas 5% lo denunció. El costo para los ciudadanos alcanzó 17 mil 707 millones de pesos.
El contacto con autoridades de seguridad pública es el punto más crítico: 63.5% de quienes tuvieron contacto con policías reportó corrupción. Las instituciones con peor evaluación son las policías (86.5%) y los partidos políticos (83.9%). En el 2023, la confianza en el gobierno federal escaló al 59%, el punto más alto en la historia de la encuesta. Pero conforme fueron gobernando, la confianza empezó a caer. Para el 2025 ya estaba en 46% y la tendencia para este 2026 es que la pérdida de confianza continúe.
Ocho años después, la promesa de acabar con la corrupción no se refleja en los números del INEGI. Decir que la corrupción va a la baja es una mentira. La confianza subió por esperanza que generó el entonces candidato presidencial del 2018, pero bajó por los resultados que continuamente salen a la luz pública.
El gobierno de la autodenominada Transformación se ha pasado años repitiendo en el discurso que no mienten, no traicionan y que no son corruptos. Pero los datos del INEGI están ahí. Y la sociedad ya los identifica cada vez más. La narrativa se contrapone con una realidad que mide el Instituto y que la gente vive en cada trámite, en cada contacto con la autoridad, en cada noticia de funcionarios opulentos. El discurso ya no sostiene la realidad que vive el pueblo bueno y sabio que cada vez despierta más.
El INEGI sigue haciendo su trabajo, la ENCIG 2025 se levantó con metodología y se publicó. Esperemos que no desaparezcan al INEGI. El que exista una institución que mida la percepción de corrupción, confianza institucional y calidad de los servicios públicos nos permite tener un panorama real de lo que pasa en México. El INEGI nos permite conocer realidades que la narrativa oficial preferiría ocultar. Y eso, en el México de hoy, vale la pena reconocerlo.
Han pasado ocho años desde que llegó la Cuarta Transformación con la promesa de acabar con la corrupción. La ENCIG 2025 muestra que la confianza en el gobierno cayó de 59% a 46% en dos años. La percepción de corrupción está en su punto más alto. ¿El gobierno combate la corrupción o solo la administra? ¿Será que son parte de la corrupción?