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AM 21 Jun, 2026 06:00

Bartlett

Paulino 1

Por un familiar cercano a Miguel de la Madrid, tuve la oportunidad de conocerlo, saludarlo personalmente y después colaborar con él en una de las áreas bajo su coordinación y mando. Eso sucedió allá a principios del año 1982 en la Secretaría General del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Resulta que después del “destape” del candidato a la Presidencia de la República en noviembre de 1981, la oleada o “cargada” de militantes del partido político fue en busca de cómo participar en la campaña que iniciaría en 1982 y optar por candidaturas y después ser parte del nuevo gabinete.

Mi amigo me relató que cuando De la Madrid fue designado Secretario de Programación y Presupuesto por José López Portillo, el político Manuel Bartlett Díaz, buscó quien lo recomendara para colocarse como asesor del nuevo secretario, futureando en política y logró su objetivo, así se colocó en una excelente posición esperando la decisión para la sucesión presidencial. Se rumoraba que él fue quien aconsejó a De la Madrid designara al hijo del Presidente López Portillo como Subsecretario, pero que antes le consultara esa propuesta por aquello del nepotismo, no obstante, fue tal la alegría de López Portillo por esa sugerencia y los elogios que expresó Miguel de la Madrid sobre José Ramón López Portillo, que no faltaba más: adelante con el nombramiento. Y cuando vino la crítica por esa designación, el Presidente lejos de arredrarse, proclamó que José Ramón era el “orgullo de su nepotismo”; obviamente los expertos en política han interpretado que esa jugada influyó en la decisión para la candidatura presidencial.

Obvio que, al ser candidato ya en 1982, De la Madrid tendría que colocar a los hombres de su equipo de confianza en lugares clave. Fue así como en el PRI, quien presidía era Pedro Ojeda Paullada, pero quien mandaba realmente era Manuel Bartlett Díaz, desde la Secretaría General.

Así fue como creó un órgano dentro del PRI nacional al que denominó “Sistema de Comunicación y Seguimiento”, organizándolo a través de un Coordinador General, donde designó a su amigo Jesús Torres y apoyado por un administrador experimentado como lo era el contador Gabriel Alva Valladares, muy cercano a De la Madrid; ahí colaboré con ellos en 1982.

Este recuerdo viene a colación por el reciente video que circuló en redes sociales donde se observa al Sr. Manuel Bartlett en la sección de primera clase de un avión que viajaría a Europa y al fondo se ve a su actual esposa. Quien tomó el video es una persona que le habla de sus acciones en tono de reproche y se nota que logra incomodarlo, pero no expresa nada el interpelado y solo levanta el dedo pulgar con una sonrisa cuajada en su rostro, ya también algo descompuesto y desdibujado por efectos de la senilidad (90 años) aunque aún con un residuo de la arrogancia que lo caracterizó en su madurez; y esto motivó comentarios de editorialistas de todos los medios de comunicación.

Pero volviendo a aquel recuerdo de hace 44 años, puedo comentar a los amables lectores que ese órgano ideado por este personaje tenía su finalidad; el primer objetivo era cultivar el ego del entonces candidato Miguel de la Madrid para impulsar la votación aún con oposición al frente; para motivarlo a lograr su empatía y designarlo como titular de la Secretaría de Gobernación al nuevo gabinete.

El segundo objetivo, más que como “comunicación” como llamó al sistema, era el control político del propio partido y dominar las candidaturas de los próximos 300 diputados federales y 64 senadores, así como a los aspirantes a las gubernaturas que hubiera durante 1982, pues el sistema impuesto por él, se allegaría de delegados en cada Estado de la República, como informadores de las campañas con reportes diarios, en un control paralelo a los tradicionales del partido, para culminar el día de la elección con reportes tempranos de los resultados de diversas casillas y distritos previamente seleccionados para con una proyección matemática, y un algoritmo diseñado, tener un pronóstico casi acertado al resultado final, con un porcentaje reducido de información captada.

Para ello también se habría asesorado y había incorporado al equipo de Chucho Torres, como le decía, unos técnicos en ingeniería de sistemas cibernéticos, con su respectivo y sofisticado equipo de cómputo para esos fines, y a ese grupo los identificamos como los “duvergerianos”, debido a los postulados del investigador francés Maurice Duverger (1917-2014) sobre la proyección política de resultados electorales sobre bases de algoritmos y datos e información real y actual, su teorema sobre sistemas políticos con distritos uninominales; su Teoría de las Tres Caras; el Teorema de la dualidad débil y otras teorías, permeaban en el ambiente político.

Finalmente, en 1982, Miguel de la Madrid obtuvo el 70.96% de los votos; una votación sobresaliente pero que al parecer no le satisfizo del todo, por la promesa y expectativa de lograr más que le había “vendido” Bartlett; aun así, lo designó Secretario de Gobernación. Y vendrían nuevos engaños, mentiras y promesas incumplidas, durante los siguientes seis años.

Bartlett, ya fuera del servicio público, deja pendientes dos grandes incógnitas entre su trayectoria y su retiro: el asesinato del Agente de la CIA Enrique Camarena Salazar (a) “Kiki”, de importancia para Estados Unidos; y el otro asesinato, del periodista Manuel Buendía Téllez Girón, de importancia para México.

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