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Vanguardia 23 Jun, 2026 05:00

Mundial de 1986: 40 años no es nada

La icónica frase “Que veinte años no es nada” proviene del legendario tango “Volver” (1934), compuesto por Alfredo Le Pera e inmortalizado por el argentino Carlos Gardel. La letra describe el dolor y la nostalgia persistentes de un exiliado que regresa a casa, afirmando que dos décadas han pasado volando. Desde entonces, la frase se ha convertido en un famoso proverbio cultural utilizado en toda Latinoamérica para reflexionar sobre la rapidez con la que pasa el tiempo, especialmente ante pasiones duraderas, recuerdos entrañables o sentimientos no resueltos, pues si “veinte años no es nada”, cuarenta años tampoco.

Y es que ayer se cumplieron 40 años de aquel partido de futbol que el 22 de junio de 1986 se jugó en el estadio Azteca. A solas en mi casa, en lo que hoy es el centro de Saltillo, en el barrio de San José, con una televisión del tamaño de cualquier tableta de hoy en día, viví el Argentina vs. Inglaterra en cuartos de final narrado en México por don Roberto Hernández Junior. Fue el día en que el sistema lo coronó como el mejor de los mejores, un dios de figura baja y corpulenta, burlando rivales, abriéndose paso con su pierna izquierda; comprobé el vertiginoso hechizo de un partido que se convirtió en un microcosmos de toda la carrera de Maradona con la “Mano de Dios” y, apenas cinco minutos después, el mejor gol de la historia del futbol. Cuarenta años de su majestuosa jugada individual, la oda al gol y a la gambeta rioplatense, la del recorrido de 61 metros driblando a Glenn Hoddle, Peter Reid, Kenny Sansom, Terry Butcher, Terry Fenwick y al arquero Peter Shilton.

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