Los autos del equipo Audi Revolut F1 recorrían las curvas del circuito del Gran Premio de Miami, pasando a toda velocidad frente a anuncios de las corporaciones más grandes del mundo. Los pilotos tuvieron un inicio de fin de semana desastroso: el auto de uno de los integrantes sufrió un incendio antes de la carrera y el otro terminó una vuelta detrás del ganador del Gran Premio. Pero eso importó poco para Revolut Ltd. El objetivo era que su nombre apareciera de forma prominente junto al de patrocinadores de la carrera como American Express y JPMorgan Chase.
“Al final tienes 11 equipos y nosotros somos uno de esos 11”, dice Antoine Le Nel, director de crecimiento y marketing de Revolut. “Y eso posiciona a Revolut como un par de Aramco, Visa, Oracle y Mastercard”.

La aparición de Revolut en la carrera de principios de mayo buscaba enviar una señal a los aficionados del automovilismo en EU y el resto del mundo sobre cómo la fintech británica quiere posicionarse, según Le Nel. Se trata de un nuevo equipo que desafía a competidores consolidados de la Fórmula 1, del mismo modo en que Revolut busca competir contra Wall Street. “Estamos aquí para vencer a los incumbentes”, afirma.
Pero Revolut no está sola. El neobanco forma parte de una camada de fintech internacionales que buscan una posición relevante en el mercado financiero estadounidense, algo que hasta ahora ha resultado esquivo. Al igual que Revolut, la brasileña NU Holdings, mejor conocida como Nubank, solicitó convertirse en banco en EU y ya recibió una aprobación condicional. Por su parte, OakNorth Bank, con sede en Londres, trabaja para completar la adquisición de un prestamista en Michigan, una vía de entrada al mercado estadounidense. Wise también busca ser supervisada por reguladores estadounidenses para obtener acceso directo a la infraestructura de pagos de la Reserva Federal.
Para muchas fintech, el mercado estadounidense resulta atractivo porque alberga la economía más grande del mundo y cuenta con una población altamente digitalizada, cómoda con los pagos electrónicos y pegada a sus smartphones. Además, el presidente Donald Trump ha impulsado una era de regulación más flexible, lo que debería facilitar el inicio de operaciones. A principios de mayo, Trump firmó una orden ejecutiva destinada a promover “la innovación financiera y la colaboración” entre fintech, instituciones financieras y agencias regulatorias.
Sin embargo, la historia sugiere que irrumpir en el mercado estadounidense no será sencillo. El sector financiero de EU es altamente competitivo y está dominado por los jugadores más grandes, algo que el director ejecutivo de JPMorgan, Jamie Dimon, no deja que los recién llegados olviden. Además, el panorama está lleno de fintech que han intentado llevar sus productos desde el extranjero y han fracasado.
En Miami, Gabriel Bortoleto, del equipo Audi Revolut, terminó muy por detrás del ganador Andrea Kimi Antonelli, de Mercedes-AMG Petronas F1 Team, que tiene una alianza con NU Holdings. Mientras tanto, la competencia por los consumidores estadounidenses apenas comienza. “Estamos construyendo esto para los estadounidenses”, dice Cristina Junqueira, cofundadora de NU Holdings. “Las primeras personas que nos van a reconocer serán brasileños y mexicanos”, agrega, “pero lo estamos creando para esta generación joven y acomodada que está emergiendo en EU”.

Al final del primer mandato de Trump, solo un puñado de fintech -entre ellas LendingClub y Block- habían obtenido aprobaciones condicionales para algún tipo de licencia bancaria. Durante los cuatro años de Joe Biden en la Casa Blanca, ninguna fintech se convirtió en un nuevo banco y las instituciones con las que se asociaban quedaron bajo un intenso escrutinio.
En particular en EU, contar con una licencia bancaria es muy atractivo. En algunos casos, permite a los prestamistas acceder a fondeo barato y sostenible mediante depósitos; en otros, brinda acceso directo al sistema de la Reserva Federal, facilitando el movimiento de dinero. Algunas instituciones obtienen ambos beneficios y, además, dejan de depender de bancos terceros como socios. A eso se suma la legitimidad asociada con ser un banco dentro del sistema financiero estadounidense.
La administración Trump ha dejado claro que este club exclusivo vuelve a estar abierto para nuevos integrantes. El año pasado, una de las principales agencias regulatorias bancarias, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC, por sus siglas en inglés), recibió 18 solicitudes de licencias bancarias, según Klaros Group, una consultora que trabaja con futuros bancos. Varias firmas vinculadas al ecosistema cripto recibieron aprobación regulatoria para realizar algunos servicios similares a los bancarios a finales del año pasado, apenas unos meses después de presentar su solicitud. Nubank también obtuvo su primer visto bueno. Pero la ventana de oportunidad podría no permanecer abierta para siempre.
Una vez dentro, sin embargo, la competencia sigue siendo feroz. Los cuatro bancos más grandes de EU -JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo y Citigroup- concentraban depósitos de clientes por 7.61 billones de dólares, la mayor parte de los depósitos bancarios del país, según datos compilados por Bloomberg. Los consumidores acuden en masa a sus tarjetas de crédito con atractivos programas de recompensas, sus sistemas de pago funcionan razonablemente bien y, en general, nadie exige una transformación radical.
Aun así, existe la percepción de que los grandes bancos estadounidenses prestan poca atención al cliente promedio y se enfocan más en usuarios de alto patrimonio. Revolut, Wise y Nubank esperan que sus ofertas sean lo suficientemente atractivas como para robarles algunos clientes y captar otros que las grandes instituciones no priorizan. Revolut incluso cuenta con un servicio de banca privada para clientes adinerados.
Para Nubank y Revolut, 2026 marca un punto de inflexión mientras buscan crecer más allá de sus mercados de América Latina y Europa, respectivamente. Ganar terreno en EU es clave. Nubank, una de las empresas públicas más valiosas de Brasil, actualmente lleva la delantera tras recibir en enero una aprobación condicional para una licencia bancaria nacional. La institución planea iniciar operaciones en 2027, enfocándose en clientes desatendidos, particularmente en la población latina de EU. Nubank tenía más de 130 millones de clientes en Brasil, México y Colombia al cierre de diciembre, además de ingresos anuales internacionales por 16,300 millones de dólares.
Revolut -que cuenta con más de 70 millones de clientes en el mundo y cuyos ingresos se dispararon a 6,000 millones de dólares el año pasado- busca una licencia bancaria nacional completa en EU. Su CEO, Nik Storonsky, afirma que la compañía espera recibirla en cuatro meses, aunque el proceso puede tardar hasta un año. La licencia le daría acceso directo a los sistemas de pago de la Fed y le permitiría ofrecer préstamos personales y tarjetas de crédito. La empresa decidió no obtener una licencia bancaria mediante una adquisición, según Sid Jajodia, director global bancario de la firma. “Una adquisición normalmente viene con equipos heredados, balances heredados, activos heredados y mucho trabajo de integración, mientras que una licencia de novo ofrece una hoja en blanco”, afirma. “Nosotros ya traemos nuestra propia tecnología. No necesitamos una infraestructura existente”.
Revolut había discutido planes para solicitar una licencia bancaria en EU desde 2021, pero pausó esos esfuerzos para enfocarse en obtener un permiso en Reino Unido, algo que consiguió en marzo.
Storonsky se reunió con funcionarios de la OCC y de otra importante agencia regulatoria financiera, la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC), además de senadores y líderes empresariales durante dos días en Washington, en el marco de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional en abril. También planea pasar más tiempo en la ciudad hacia finales de este año.
Pero el crecimiento de Revolut en EU ha sido limitado durante los últimos seis años, ya que opera mediante bancos asociados y cuenta con cerca de un millón de cuentas en el país. Ahora está aumentando su inversión en la región, comprometiendo 500 millones de dólares durante los próximos tres a cinco años. Tiene una oficina en el distrito financiero de Nueva York y abrirá un nuevo hub en Connecticut. Para elevar su visibilidad, también ha intensificado sus esfuerzos de marketing, incluso ofreciendo viajes gratuitos en el metro de Nueva York. “Lo que pueden esperar es una americanización de nuestra plataforma y de nuestro producto”, dice Le Nel.
Wise, rival londinense de Revolut, también está reforzando su apuesta por EU al añadir una cotización dual en el Nasdaq, además de su presencia original en la Bolsa de Londres. “Podemos empezar a cotizar en Londres por la mañana y en Nueva York por la tarde”, dice su CEO, Kristo Käärmann. El negocio principal de la fintech, las transferencias internacionales de dinero, está creciendo en EU. La creciente comodidad con los pagos digitales, especialmente entre migrantes en el país, ha ayudado. El año pasado, Wise también solicitó ser regulada por la OCC como banco fiduciario nacional para obtener acceso directo al sistema de pagos de la Fed.

“EU es el mercado más grande del mundo y todos quieren conquistarlo”, afirma Harsh Sinha, presidente de Wise en EU.
La regulación sigue siendo un factor, incluso bajo Trump. OakNorth anunció hace más de un año un acuerdo para comprar Community Unity Bank, con sede en Michigan. Pero la Fed ha retrasado la decisión y pidió a la compañía trasladar su matriz desde Jersey -donde la regulación es más laxa- al Reino Unido, según una persona familiarizada con el proceso. Un portavoz de la Fed se negó a comentar y el CEO de OakNorth, Rishi Khosla, ha dicho que la aprobación regulatoria “está avanzando”.
El historial mixto ha llevado a algunas compañías europeas a reconsiderar su expansión hacia EU y enfocarse en sus mercados locales. La fintech británica Monzo Bank Ltd. decidió este año cerrar sus operaciones en EU después de años sin lograr impulso. El banco dejará de sumar nuevos clientes y recortará unos 50 empleos. En cambio, busca redoblar su apuesta por Reino Unido y Europa continental.
Aunque las condiciones regulatorias en EU suelen favorecer a las startups, destacar sigue siendo complicado. “Los estadounidenses siempre se han sentido cómodos utilizando distintos proveedores para diferentes servicios”, dice Hans Morris, socio director del inversionista fintech Nyca Partners, quien formó parte del consejo de LendingClub e invirtió en Revolut. Es común que los consumidores estadounidenses tengan múltiples tarjetas de crédito, cuentas bancarias y fondos para el retiro con distintos proveedores. “El reto para los competidores internacionales es entender realmente el mercado estadounidense -que es caro de penetrar- y luego ofrecer un producto superior a lo que ya existe”.
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