La decisión del Real Madrid de recomprar a Nico Paz por nueve millones de euros no solo responde al extraordinario rendimiento que el argentino ha ofrecido en el Como. También vuelve a poner sobre la mesa una forma de gestionar La Fábrica que el club blanco lleva años desarrollando. El futbolista sale para crecer, el Madrid conserva herramientas para seguir controlando su futuro y, cuando llega el momento, decide si tiene sitio en la primera plantilla o si su evolución acaba convirtiéndose en una importante operación de mercado.
Nico Paz representa el último ejemplo de una estrategia cada vez más reconocible. El Real Madrid entendió que el centrocampista necesitaba jugar cada semana para continuar su desarrollo y aceptó su salida a la Serie A, pero se reservó una cláusula de recompra de nueve millones de euros. Apenas una temporada después, el argentino ha multiplicado su valor de mercado, que ya ronda los 60 millones, mientras el club vuelve a tener el control absoluto sobre su futuro.
No es un caso aislado. Miguel Gutiérrez salió rumbo al Girona manteniendo un porcentaje de sus derechos y diferentes mecanismos de control. Fran García abandonó el club para consolidarse en el Rayo Vallecano antes de regresar al Santiago Bernabéu. Rafa Marín, Sergio Arribas, Mario Gila, Antonio Blanco, Víctor Chust, Marvin Park, Carlos Dotor o Juanmi Latasa también encontraron fuera del Real Madrid las oportunidades que difícilmente podían tener en el primer equipo.
Cada operación tiene sus particularidades, pero el patrón se repite. El club vende, cede o facilita la salida de futbolistas con proyección, mantiene recompra, porcentajes o derechos preferentes y espera su evolución. Cuando esos jugadores aumentan su nivel y su valor de mercado, el Real Madrid vuelve a intervenir. A veces para recuperarlos. En otras ocasiones para cerrar una venta todavía mayor o seguir obteniendo beneficios económicos de su crecimiento.
La explicación también tiene mucho que ver con el contexto deportivo del propio Real Madrid. Durante la última década, el primer equipo ha vivido una de las etapas más exitosas de su historia reciente. Champions League, Ligas y Copas del Rey han llegado de la mano de plantillas repletas de algunos de los mejores futbolistas del mundo. Cuando un equipo gana prácticamente cada temporada, la necesidad de recurrir a la cantera disminuye de forma natural y los entrenadores suelen confiar en quienes ya les están dando resultados.
Sin embargo, ese éxito también ha provocado otra consecuencia. En lugar de abrir espacio a muchos de los jugadores formados en Valdebebas, el Real Madrid ha seguido reforzando la plantilla con fichajes de primer nivel incluso en posiciones donde existían canteranos con proyección. La exigencia competitiva del club explica buena parte de esa política, pero también ha reducido al mínimo las oportunidades reales de que esos futbolistas puedan consolidarse en el Santiago Bernabéu.
En ese escenario, Dani Carvajal continúa siendo la gran excepción. El lateral salió una temporada al Bayer Leverkusen, regresó un año después y terminó convirtiéndose en uno de los mejores laterales derechos del mundo y en una leyenda del Real Madrid. Desde entonces, muy pocos canteranos han conseguido recorrer ese mismo camino. La inmensa mayoría ha desarrollado su carrera lejos del Bernabéu pese a demostrar posteriormente nivel suficiente para competir en la élite.
Eso no significa que La Fábrica haya dejado de producir talento. Al contrario. El Real Madrid sigue formando futbolistas capaces de jugar en las grandes ligas europeas. Lo que sí parece haber cambiado es el destino de ese talento. Durante años, el éxito de la cantera se medía por el número de jugadores que alcanzaban el primer equipo. Hoy, viendo la política seguida por el club y las operaciones realizadas en el mercado, también puede medirse por la capacidad de generar importantes ingresos.
Los datos de la última década dibujan una tendencia evidente. La cantera del Real Madrid continúa produciendo futbolistas de alto nivel, pero el principal rendimiento que obtiene el club de ellos no suele llegar sobre el césped del Santiago Bernabéu, sino en los despachos.
Nico Paz es solo el último nombre de una lista cada vez más larga. Mientras unos pocos consiguen hacerse un hueco en la primera plantilla, la mayoría termina convirtiéndose en una fuente de plusvalías mediante traspasos, cláusulas de recompra y porcentajes sobre futuras ventas. Más que una excepción, se ha convertido en un modelo de gestión que el Real Madrid repite verano tras verano. @mundiario