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Mundiario 25 Jun, 2026 05:45

La brecha invisible: cómo las clases particulares amplían la desigualdad educativa

La fotografía global la ofrece el nuevo informe de EsadeEcPol, elaborado por Lucas Gortazar y Juan Manuel Moreno, que sitúa el gasto en clases particulares y actividades de aprendizaje en 2.782 millones de euros anuales en España. Una cifra que no solo refleja crecimiento, sino también una transformación cultural: la educación paralela ha dejado de ser un apoyo puntual para convertirse en una estrategia estructural de las familias.

El incremento es contundente. En comparación con el periodo 2019-2020, el gasto ha aumentado un 65% en términos nominales y un 38% descontando la inflación. Más allá del contexto excepcional de la pandemia en el periodo anterior, los autores subrayan que el fenómeno apunta a una expansión sostenida de un mercado que crece al margen del sistema educativo reglado. Pero el dato más revelador no es solo cuánto se gasta, sino quién lo hace y para qué.

Un mercado educativo que crece al margen del sistema

El estudio describe un ecosistema de “educación en la sombra” cada vez más sofisticado, donde conviven refuerzos de asignaturas troncales, preparación para pruebas de acceso y actividades de “distinción” como idiomas, música o programación.

Casi la mitad de los hogares españoles (47%) ya paga clases particulares. Entre los hogares más acomodados, la cifra asciende al 64%, con un gasto medio que más que duplica al de las rentas más bajas. Sin embargo, el crecimiento no es exclusivo de las élites: incluso el quintil de menor renta ha aumentado su esfuerzo educativo, lo que sugiere una presión transversal por no quedarse atrás.

En este contexto, la educación deja de ser solo un derecho o un servicio público para convertirse también en un campo de inversión privada familiar.

La desigualdad que no se ve en las notas

Uno de los elementos más sensibles del informe es su impacto en la desigualdad. Aunque todos los grupos sociales recurren a clases particulares, los motivos son distintos.

Los hogares con menos recursos se concentran en lo que los autores llaman “prevención”: evitar el fracaso escolar o la repetición. En cambio, las rentas altas se orientan hacia la “distinción”, es decir, la acumulación de ventajas competitivas a largo plazo.

En palabras del estudio, se trata de dotar a los hijos de idiomas, competencias tecnológicas o habilidades artísticas que funcionen como señales de diferenciación en un mercado laboral cada vez más competitivo.

El resultado es una brecha silenciosa: alumnos con expedientes similares en la escuela pueden estar recibiendo inversiones educativas radicalmente distintas fuera de ella.

Primaria, el nuevo campo de batalla

Uno de los cambios más relevantes detectados por EsadeEcPol es el adelanto del fenómeno. El mayor incremento del gasto se produce en Primaria, lo que indica que las familias ya no esperan a la ESO o a la PAU para intervenir.

La lógica es clara: cuanto antes se interviene, mayor es la ventaja acumulada. Esta anticipación responde a una percepción creciente de que las diferencias educativas se consolidan muy pronto y son difíciles de revertir después.

Qué puede hacer el sistema educativo

El informe plantea un dilema incómodo para las políticas públicas. La llamada “educación en la sombra” tiene tres capas: prevención, posicionamiento y distinción. Mientras las dos primeras podrían abordarse con refuerzos escolares públicos o cambios en los sistemas de evaluación, la tercera —la más vinculada al capital cultural y económico— resulta mucho más difícil de corregir.

Programas como PROA+ o los refuerzos gratuitos de matemáticas ya intentan reducir el riesgo de fracaso en el aula, pero los autores advierten de que no son suficientes para contener una dinámica que responde también a aspiraciones sociales profundas.

La conclusión es inquietante: incluso cuando el sistema educativo funciona, una parte creciente de las familias busca ir más allá. Y en esa carrera silenciosa por “subir el nivel”, la igualdad de oportunidades se juega cada vez menos dentro de la escuela y cada vez más fuera de ella. @mundiario

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