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Radar Inteligente
El Financiero 29 Jun, 2026 02:30

El T-MEC que definirá el legado de Ebrard

A dos días del inicio formal de la renegociación del T-MEC, la industria que opera en territorio mexicano sabe que este proceso determinará los planes para su reactivación, así como su conformación y posible expansión durante las próximas dos décadas, en particular cuando es bien conocida la intención de Trump de repatriar la producción de autos y otros productos, lo que causaría un daño a las economías de México y Canadá que llevaría varios años reparar y aumentaría la dependencia de ambos países en los Estados Unidos. Será un proceso que inicialmente debe durar alrededor de un año y que puede terminar hasta 2028, de acuerdo con el cálculo político del presidente estadounidense y de la manera como se vayan resolviendo los problemas relacionados con la seguridad entre la Casa Blanca y Palacio Nacional.

De los responsables -Dominic LeBlanc, Jamieson Greer y Marcelo Ebrard- el secretario de Economía es quien tiene más que ganar, o perder, derivado del proceso. Ebrard sabe que su desempeño lo puede colocar como candidato a la presidencia en 2030, sobre todo si obtuviera el apoyo del sector privado y el reconocimiento del gobierno de Trump. Mientras que el futuro político de LeBlanc es más complejo, pues depende de lograr la reelección en su distrito y de que el primer ministro Carney concluya su primer periodo en mayo del 2029, en tanto que Greer en este momento parecería aspirar a volver a ser incluido en el gabinete, en caso de una nueva victoria republicana en noviembre de 2028.

Ebrard fue descrito como “muy inteligente y muy marxista” por Mike Pompeo, quien fuera secretario de Estado durante el primero gobierno de Trump, en su libro Nunca Cedas ni una Pulgada (Never Give an Inch). Pompeo relata las peripecias que tuvo que navegar con Ebrard para que no pareciera que el gobierno de López Obrador aceptó el programa Quédate en México sin oponer resistencia ni obtener nada importante a cambio. Incluso, para mantener ocultos los detalles de la negociación y mantener al margen a varios funcionarios, sobre todo a Martha Bárcena, que entonces era la embajadora mexicana en Estados Unidos y que se oponía a dicho programa, y evitar filtraciones.

Tarde o temprano, Ebrard se habrá de percatar que un buen acuerdo comercial va más allá de la ideología política y requiere entender la manera cómo operan los mercados, sobre todo que ni el T-MEC, ni su predecesor el TLCAN, se diseñaron para funcionar en un entorno donde el gobierno pretenda controlar la economía. Y en esta ocasión hay dos nuevas aristas que harán más compleja la negociación y cambiarán los puntos de referencia: la inclusión de factores que pueden afectar la seguridad nacional, tanto de Estados Unidos como de toda América del Norte, y los efectos del valor del dólar en relación con el yuan. Y este último puede resultar el más retador para el equipo del secretario mexicano, debido a su relativa inexperiencia en comparación con la de los equipos del USTR y de Global Affairs, cada uno de los cuales tiene al menos ocho años, mientras que cuando Raquel Buenrostro tomó posesión como secretaria de Economía en octubre de 2022, sustituyó al equipo que trabajaba con Luz María de la Mora con personal del SAT.

La renegociación del T-MEC estará sujeta al mayor escrutinio posible por parte de los interesados en todo el mundo, pues en base a lo que sucedió con la negociación del TLCAN y del T-MEC, podemos esperar que este proceso determine la política comercial que siga Estados Unidos en las próximas dos décadas, aún después de que termine el gobierno de Trump, servirá como piedra angular de cualquier intento que se realice para actualizar la OMC o incluso iniciar un nuevo organismo internacional, como lo viene cabildeando Trump desde el año pasado, y será un elemento clave en las negociaciones futuras que la Unión Americana realice con China. Por todo ello, el que no faltará alguna filtración de textos, como ha sucedido en negociaciones anteriores.

Finalmente, la renegociación del tratado demostrará la capacidad de liderazgo de Ebrard. Este es un proceso que requiere del trabajo de muchísima gente y la cooperación del sector público y privado. No se trata de hacer a un lado a los industriales porque sus opiniones no concuerdan con la postura de Morena o invitar sólo a los funcionarios que sean amigos del secretario. Esta negociación será fundamental para el legado de Trump, redefinirá la relación con México y pondrá las bases para el futuro de la economía mexicana hasta mediados de este siglo.

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