Anamanaguchi ha recorrido un camino único en la industria musical que desafió las categorías convencionales desde sus inicios. A lo largo de los años, la agrupación ha evolucionado no solo a través de sus discos de estudio, sino también mediante la creación de bandas sonoras para series animadas y videojuegos, experiencias que los han consolidado como referentes de una cultura pop digital vibrante que conecta de forma especial con las comunidades de internet y el gaming.
El próximo estreno de su álbum, Anyway, marca lo que Ary Warnaar describe como su era de “regreso a lo básico”, explorando por primera vez la dinámica tradicional de formación de una banda que se saltaron al principio de su carrera. Este disco busca transmitir una atmósfera íntima, como si el oyente estuviera en la misma habitación que ellos; para lograrlo, los integrantes convivieron en una casa durante tres semanas componiendo de forma natural y no forzada.
Además, el próximo 17 de julio, Anamanaguchi traerá esta nueva energía al Foro La Paz en la Ciudad de México. El show promete ser una “inyección de felicidad” de alta energía, con luces impresionantes y un recorrido por toda su discografía que incluye desde sus temas más clásicos hasta las nuevas canciones donde, por primera vez, incorporan sus propias voces en vivo.
En Publimetro, tuvimos la oportunidad de conversar con Ary Warnaar sobre este emocionante capítulo en la historia de la banda y su esperado regreso a tierras mexicanas. En una charla cercana, el músico nos revela los detalles detrás de su proceso de grabación analógica, cómo la convivencia física disipó la rabia hacia el mundo exterior y la gratitud profunda que siente hacia una audiencia que los ha apoyado desde el primer día.
Anamanaguchi y su regreso a lo esencial
Tras un periodo de experimentación y proyectos diversos, la agrupación Anamanaguchi regresa con una propuesta que redefine su identidad sonora. Ary Warnaar describe este momento como su “regreso a lo básico por primera vez”, un paso fundamental que el grupo siente haber omitido en sus inicios: “Siento que nos saltamos ese paso; nunca lo hicimos. Fuimos directamente a ser casi como una banda de computadora. Siempre fuimos un bicho raro que no encajaba realmente en ninguna categoría, así que este es un enfoque nuevo para nosotros que casi todas las demás bandas antes que nosotros tomaron, pero que nosotros simplemente nunca hicimos". Este nuevo camino representa para ellos un mundo divertido y fresco, explorando dinámicas de banda que para otros son habituales, pero que para ellos son terreno nuevo.
El proceso de creación de su nuevo material, Anyway, fue una búsqueda de honestidad absoluta donde el objetivo principal era que los seguidores sintieran que estaban “en la habitación con nosotros”. Para lograr esta atmósfera íntima, los integrantes convivieron en una misma casa durante tres semanas, permitiendo que las canciones surgieran de forma “natural y no forzada”. Ari explica que este enfoque rompe con su pasado creativo: “Todo lo que hemos hecho en el pasado estaba hiper-editado, súper retocado y éramos muy obsesivos con ello. Esta vez queríamos intentar algo que se sintiera como: ‘¿Qué tienes en mente? ¿Cuál es tu sentimiento? ¿Cuál es tu energía ahora mismo?’ de una manera que, con suerte, sea acogedora también para el oyente“.
Esta búsqueda de autenticidad los llevó a cambiar el entorno digital por lo analógico, decidiendo grabar todo en cinta con todos los músicos en la misma sala, lo que les exigió una mayor preparación y confianza en sus tomas. “Necesitas saber lo que quieres, visualizarlo con antelación y ser bastante intencional”, reflexiona el músico sobre esta técnica que prioriza la “génesis creativa” sobre el procesamiento posterior: “Es un enfoque muy diferente a cómo han evolucionado las prácticas creativas hacia una edición constante, donde el arte es la edición y no la creación. Nosotros intentamos cambiar ese equilibrio y enfocarnos más en la creación misma".
De la frustración a la catarsis colectiva
El trasfondo emocional del álbum también experimentó una transformación profunda. Aunque comenzaron el proceso con una gran “frustración hacia el mundo exterior”, un sentimiento de rabia que inspiró temas como ‘Rage’, esa negatividad se disipó rápidamente al reconectar físicamente como amigos tras un tiempo trabajando solo frente a computadoras. Ari relata cómo la convivencia cambió el mensaje del disco: “Es gracioso cómo, cuando simplemente pasas el rato con tus amigos y tienes un lugar para hacerlo, es una gran sensación al final del día. Así que el disco se canalizó en eso; pasó de ser algo como ‘sí, el mundo es bastante loco y malo’ a ‘aquí y ahora, solo nosotros, en realidad es bastante agradable’“.
Más que hablar de un crecimiento académico, Ari bromea diciendo que la banda simplemente ha “sobrevivido”, acumulando experiencias valiosas en la creación de bandas sonoras para videojuegos y series animadas. Estas nuevas formas de trabajar han mantenido al grupo lejos de una rutina monótona, permitiéndoles regresar a su propio proyecto con una energía renovada y sintiéndose mejores músicos que en sus etapas anteriores.
México: El escenario predilecto
La relación de Anamanaguchi con el público mexicano es profunda y se ha consolidado gracias a la cultura del internet y el gaming. Ari es contundente al afirmar que, después de su natal Nueva York, la Ciudad de México es su lugar favorito para tocar en todo el mundo: "Me encanta la ciudad, la energía y el público. Siento que la forma en que la cultura pop se mezcla allí integra mucho mejor con nosotros que incluso en los Estados Unidos, donde a veces tienes esa dinámica de ‘deportistas contra nerds’ que siempre fue extraña; en México no funciona así y eso siempre ha sido genial“.
Uno de los aspectos que más conmueve a la banda es la pasión de los fans locales, quienes tienen la particularidad de “cantar las melodías” incluso en las canciones instrumentales, algo que no sucede en la mayoría de los lugares. Para Ary, este fenómeno representa una “energía extra muy divertida” que ahora puede disfrutar aún más al incorporar sus propias voces en los shows: "Amo tocar en shows donde la gente puede cantar conmigo. Eso es algo nuevo para mí; usualmente no puedo hacer eso y es una sensación increíble".
Para su próximo concierto del 17 de julio, la banda promete una experiencia vibrante que servirá como un recorrido por sus diferentes sonidos, desde lo punk y dance hasta el estilo chip de sus raíces. Ari destaca especialmente la interpretación de ‘Rage’, describiéndola como una pieza que se traduce de forma espectacular al vivo: “Es como una canción secretamente de alta energía; no te das cuenta al principio porque va construyéndose poco a poco, pero a la mitad sientes que la energía es muy fuerte y el crescendo se siente realmente bien. Creo que eso funcionará de maravilla en el escenario“.
Finalmente, el músico define sus presentaciones actuales como el espacio ideal para quienes necesiten una pequeña “inyección de felicidad”. Con un repertorio que busca unir a los fans de todas sus épocas, desde los seguidores de sus bandas sonoras hasta los de su nuevo disco, el show proyectará la alegría de un grupo de amigos que realmente disfruta estar presente: "Todos nos divertimos mucho en el escenario y eso suele proyectarse; si estás ahí, esperamos que pases un momento increíble“.