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Mundiario 03 Jul, 2026 21:19

Petro traslada a Trump su petición clave sobre la lista financiera de EE UU

El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha confirmado una llamada con Donald Trump en la que abordó de forma prioritaria su situación en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), conocida popularmente como lista Clinton. Esta inclusión, decretada meses atrás por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, implica restricciones financieras severas y supone un fuerte deterioro en la relación bilateral.

Según el propio Petro, el presidente estadounidense se mostró sorprendido por la continuidad de las sanciones y habría expresado su disposición a “revisar” el caso.

Más allá de la literalidad de las palabras, el gesto introduce un elemento de incertidumbre en un expediente que hasta ahora se había mantenido firme dentro de la política de control financiero de Washington.

La política antidrogas, en el centro del desacuerdo

Uno de los ejes de la conversación fue la estrategia colombiana frente al narcotráfico. Petro defendió los avances en la sustitución de cultivos ilícitos y la reducción de áreas de hoja de coca, cifras que su gobierno presenta como prueba de eficacia en su enfoque de “paz total”.

Sin embargo, este planteamiento contrasta con la visión más coercitiva de la administración estadounidense, que ha respaldado históricamente políticas de presión y sanción directa a actores estatales o individuales vinculados, a su juicio, con el negocio del narcotráfico. La inclusión de Petro y parte de su círculo en la lista OFAC respondió precisamente a este desacuerdo estratégico.

El diálogo, por tanto, no solo gira en torno a una sanción concreta, sino a dos modelos opuestos de lucha contra las drogas que siguen sin encontrar un punto de convergencia claro.

Implicaciones para la transición política en Colombia

La conversación también ha tenido derivadas internas. Ambos mandatarios abordaron el escenario político tras las elecciones colombianas y el inicio del nuevo ciclo institucional. Washington habría expresado interés en mantener canales abiertos con el próximo gobierno, en un contexto en el que la orientación política del Ejecutivo entrante apunta a un giro hacia posiciones más alineadas con la estrategia estadounidense.

Este punto es especialmente relevante porque sitúa a Colombia en una fase de reajuste diplomático. La relación con Estados Unidos, tradicionalmente estable, atraviesa un periodo de redefinición marcado por cambios de liderazgo, diferencias en política exterior y la persistencia del problema del narcotráfico como eje estructural de la agenda bilateral.

El encuentro telefónico no resuelve las tensiones existentes, pero sí introduce la posibilidad de una revisión gradual del tono entre ambos gobiernos. A corto plazo, sin embargo, las decisiones concretas sobre las sanciones y la cooperación antidrogas seguirán siendo el verdadero termómetro de la relación. @mundiario

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