La geografía podría estar dejando una huella invisible en la fertilidad masculina. Un estudio realizado por especialistas en reproducción asistida del Grupo Internacional UR ha detectado diferencias muy significativas en la calidad del semen entre hombres de distintas zonas de España: los varones asturianos presentan unos niveles de espermatozoides móviles casi el doble de elevados que los madrileños y superan también a los habitantes de otras áreas del sur y el sureste peninsular.
Los resultados, que serán presentados en el congreso anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE), vuelven a poner el foco sobre una cuestión que preocupa cada vez más a la comunidad científica: el deterioro progresivo de la salud reproductiva masculina. La investigación confirma las tendencias observadas en trabajos anteriores, aunque incorpora una novedad relevante: un cuestionario sobre hábitos de vida de los participantes para intentar descartar que las diferencias regionales estuvieran provocadas únicamente por factores como el tabaco, la obesidad, el alcohol o el sedentarismo.
Según explica a El País Rocío Núñez Calonge, doctora en Biología y autora principal del estudio, esos factores no parecen explicar las diferencias encontradas. Incluso teniendo en cuenta las variables relacionadas con el estilo de vida, el semen de los hombres del norte de España mantiene mejores parámetros. La hipótesis que gana fuerza entre los investigadores es que el entorno en el que viven podría estar desempeñando un papel determinante.
Uno de los indicadores más relevantes analizados es el número total de espermatozoides móviles, una medida que combina dos aspectos esenciales para la fertilidad: la cantidad de espermatozoides y su capacidad para desplazarse correctamente. En este parámetro, los hombres asturianos alcanzan una media cercana a los 95 millones por eyaculación, mientras que en Madrid la cifra ronda los 50 millones.
La huella invisible del entorno en la fertilidad masculina
Las diferencias regionales abren una pregunta incómoda: ¿puede el lugar donde vivimos influir en nuestra capacidad reproductiva? Los autores del estudio apuntan a factores que no fueron medidos directamente, como la contaminación atmosférica, la exposición a sustancias químicas, los tóxicos ambientales o los disruptores endocrinos, compuestos capaces de alterar el funcionamiento hormonal del organismo.
La calidad del semen no depende de un único elemento. Aunque los expertos insisten en que la alimentación, el peso corporal, la actividad física o el consumo de sustancias tienen un impacto demostrado, cada vez existe más evidencia científica que relaciona la exposición ambiental con el deterioro de los parámetros espermáticos.
Albert Salas-Huetos, profesor lector de la Universitat Rovira i Virgili, recuerda que la dieta es otro factor fundamental que debe tenerse en cuenta. El investigador lideró en 2024 un trabajo publicado en la revista Human Reproduction que relacionó un elevado consumo de alimentos ultraprocesados con una peor calidad seminal, con menor concentración y movilidad de los espermatozoides.
Sin embargo, algunos especialistas señalan que todavía quedan variables por estudiar antes de establecer una relación definitiva entre territorio y fertilidad. Salas-Huetos considera que habría sido necesario profundizar más en aspectos como los hábitos alimentarios o la adherencia a la dieta mediterránea, ya que la alimentación puede modificar de manera importante la salud reproductiva.
Un problema que afecta a toda una generación
Más allá de la comparación entre comunidades, el estudio refleja una tendencia global preocupante: la calidad del semen ha empeorado de forma notable durante las últimas décadas. Investigaciones internacionales han observado descensos importantes en la concentración espermática desde los años setenta, un fenómeno demasiado rápido para explicarse por cambios genéticos.
Nicolás Olea, catedrático de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada, lleva años investigando la relación entre exposición ambiental y salud reproductiva. Según el experto, el problema podría comenzar incluso antes del nacimiento, ya que las exposiciones durante el embarazo y los primeros años de vida podrían condicionar el desarrollo del sistema reproductivo masculino.
La presencia creciente de contaminantes en el entorno ha convertido la fertilidad en un indicador más de la salud ambiental. Estudios recientes han detectado microplásticos en muestras de semen y otros trabajos han relacionado la exposición a pesticidas y contaminantes con peores resultados en los análisis espermáticos.
Las consecuencias de este deterioro ya se perciben en las consultas de reproducción asistida. Se calcula que entre el 15% y el 17% de las parejas en edad reproductiva tienen dificultades para concebir, y en aproximadamente la mitad de los casos existe algún factor masculino implicado.
Un desafío sanitario de primer orden
El descenso de la calidad espermática no solo afecta a la posibilidad de lograr un embarazo natural, sino que plantea un desafío sanitario de primer orden. Como señala Salas-Huetos, el conjunto de factores ambientales y de estilo de vida está generando un escenario cada vez más desfavorable para la salud testicular.
La diferencia entre Asturias y Madrid funciona así como una señal de alarma: no se trata únicamente de una cuestión individual, sino de cómo el entorno cotidiano puede influir silenciosamente en una de las funciones biológicas más importantes del ser humano. @mundiario