HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Vanguardia 11 Jul, 2026 05:00

¿Todos nos volvimos FIFAS?

Durante unas semanas, México latió al mismo ritmo. Camisetas, banderas, gritos en la calle cada vez que la selección anotaba un gol. Parecería fácil hablar de esa pasión con condescendencia, como si fuera una distracción o una ingenuidad colectiva. Pero el astrónomo Carl Sagan, en su libro “Miles de millones”, sugirió una hipótesis más cercana: que esa intensidad no era sólo cultural, sino casi genética. Un residuo de nuestro pasado como cazadores, del impulso de gritar en conjunto por la supervivencia de la comunidad. Si eso es cierto, entonces lo que sentimos durante el Mundial no fue una debilidad: fue casi un instinto. Y por eso mismo merece tomarse en serio, no burlarse de él.

En algún momento de este Mundial, muchas personas empezamos a usar una palabra que ya circulaba en redes: “fifas”. No en el sentido neutral de “aficionado al futbol”, sino en el sentido más filoso con el que nació el término, refiriéndose, sobre todo, a hombres, cuya pasión por el juego (y por el videojuego que le presta el nombre) viene acompañada de una doble moral muy específica: si una mujer raya un monumento en una marcha feminista, es vandalismo, pero si un grupo de aficionados hace lo mismo festejando un título, es júbilo, es parte de la fiesta. El término se usó para describir esta euforia colectiva que muchos reconocimos y sentimos.

Contenido Patrocinado