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Radar Inteligente
El Financiero 13 Jul, 2026 07:43

Tracción o dispersión: la batalla diaria del ejecutivo moderno

Ni las complejidades de mi mercado, ni mi competencia. Tampoco la presión a la que estoy razonablemente acostumbrado. Lo que realmente me cuesta trabajo en mi cotidianidad laboral es la distracción no intencionada.

Las actividades de los negocios requieren consistencia, ritmo y oportunidad. Exigen que tu mente se mantenga en un puñado de asuntos de manera prolongada y sostenida para lograr coherencia de pensamiento, obra e intención. Mentiría si escribo que eso es fácil. Mucho conspira contra ese propósito.

En su definición más simple, una distracción es algo que atrae tu atención apartándola de algo a lo que estaba aplicada. Algunas funcionan como descanso. Las no buscadas, sin embargo, son las más difíciles de evitar.

¿Cómo lograr que mente, cuerpo y disposición mantengan periodos de concentración capaces de resolver asuntos complejos en tu canasta de responsabilidades? Aquí tres puntos para la reflexión:

1) Lo primero es ganar tracción.- Los individuos solemos tener rituales para iniciar tareas complejas. Una concatenación de actos que preparan mente, instrumentos y ambiente para enfocarnos en un asunto. Y sí. Todo parte de asegurarnos que contamos con la mayoría de las piezas informativas o insumos necesarios para un buen comienzo.

Se puede o no tener el objetivo claro en el arranque pero, asumiendo que eso se puede ir moldeando en el proceso, lo importante es ir ganando momentum en la ejecución. Un paso, luego otro, un reto, luego otro. Y así hasta que nuestra actividad, aun cuando sea discontinua, logre ritmo en su movimiento sostenido hacia la conclusión.

2) La mayor resistencia suele estar en ‘dejar de hacer’.- Teniendo tiempo y recursos normalmente limitados, profundizar intencionadamente en algo requiere la firmeza para decidir qué vas a dejar de lado para liberar mente y energía para enfocarte en aquello que determinaste como primario o necesario.

Pero la inercia es canija y no tardas mucho en descubrirte haciendo otras cosas o escuchando pedirte que hagas otras cosas que, si bien pueden ser valiosas para diversos propósitos, se pueden delegar o simplemente dejarlas esperar. Lo que se busca es no descarrilar lo prioritario y mantener la tracción sostenida.

3) Tu equipo debe respetar los periodos bloqueados sin interrupciones.- Tensar esto es indispensable. Aprender a decir ‘no me interrumpan en las siguientes dos horas porque me voy a concentrar en tal cosa’ y tú no ser el primero que rompe esa solicitud es tan complejo como útil.

Los equipos aprenden y saben que tu mente o atención está en otros temas y que no te deben interrumpir con asuntos menores que ellos pueden resolver o que simplemente pueden esperar un tiempo razonable. Y, si se comunica bien, muchos clientes respetan que tu atención esté en otro lado antes de pasar a resolver sus nuevas solicitudes.

Tener un ancho de banda amplio es una virtud necesaria. Que tu mente abarque un tramo de control extenso, conociendo de muchos temas y entendiendo de diversas materias es requisito indispensable del gran director. Tener la capacidad para profundizar en algo que la circunstancia exige, manteniéndote en la línea funcional de ese asunto, es siempre un reto complejo.

Las interrupciones evitables son veneno para el foco intencional. Las distracciones no controladas son toxinas para la atención sostenida. Y las desviaciones de tu concentración son la dilución de tu esfuerzo productivo continuado. Así en nuestros mundos multipantallas.

Bien dicen los expertos en alto desempeño ‘enfócate, enfócate, enfócate’. Aunque, en justicia, mi santa, pura y casta abuela solía decirme cuando me veía divagar de mi tarea escolar, ‘no te distraigas, Mauricio’ y remataba como discípula de Steven Covey, ‘ponte a hacer primero lo primero’.

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