
MADRID (EFE).— Una investigación internacional revela que la rivalidad futbolística entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo trasciende el ámbito deportivo y se vincula con la ideología política de los aficionados.
El estudio, realizado por las universidades Carlos III de Madrid, Nacional de Singapur y Tecnológica de Nanyang, halló que, “en general, los perfiles progresistas prefieren a Messi, mientras que los conservadores se decantan por Cristiano”.
De hecho, la ideología política fue “el predictor individual más sólido” de la preferencia, una vez controlados los factores demográficos, el uso de los medios de comunicación, la personalidad y la cognición, explica Teresa Gil López, profesora del departamento de Ciencias Sociales de la Carlos III y del Instituto Juan Linz.
“Los encuestados más progresistas preferían a Messi, mientras que los más conservadores preferían a Ronaldo. También es destacable el efecto de moderación entre la edad y la ideología: el efecto de la ideología es más marcado entre los encuestados más jóvenes y se atenúa en los grupos de mayor edad”, detalla.
Los autores aclaran que el estudio no debe interpretarse de forma determinista ni como veredicto sobre los gustos particulares de los aficionados, sino que “sugiere que bajo las elecciones personales subyacen corrientes y valores que influyen en la vida social y política”.
“No es un veredicto sobre el gusto de nadie y no afirma que la política determine la preferencia futbolística de una persona de manera mecánica e inevitable”, advierte Saifuddin Ahmed, de la Tecnológica de Nanyang.
Lo que sí es que “la línea entre nuestra identidad política y nuestra vida cultural se ha vuelto mucho más delgada de lo que la mayoría de nosotros percibe, y la rivalidad Messi-Ronaldo, que casi todos experimentamos como algo puramente personal, en realidad refleja relatos que hablan de valores subyacentes más amplios”.
El autor añade que “la mayoría de las personas que tienen preferencia por uno de estos dos jugadores la viven como algo propio, como algo arraigado en recuerdos específicos, en partidos vistos, en estilos de juego que les emocionaron”, algo que sí se considera como “real”.
“Pero bajo esa capa personal, nuestros datos sugieren que existe otra capa, conectada con valores y disposiciones que también organizan nuestra vida política. El hallazgo no invalida la capa personal. Simplemente muestra que no es la única”, enfatiza Ahmed.
El trabajo, publicado en Social Science Research Network (SSRN), se hizo mediante una encuesta virtual transnacional entre abril y mayo de 2026, con una muestra de 10,661 participantes seleccionados según un muestreo por cuotas en 26 países.
Para elegir las naciones se priorizó la variedad en la cultura futbolística, el desarrollo económico y los sistemas políticos, mientras que, a nivel interno, las muestras de cada país se equilibraron por edad y género para aproximarse a la distribución real de su población adulta.
De un vistazo
Varias capas
Bajo la capa personal, “nuestros datos sugieren que existe otra capa, conectada con valores y disposiciones que también organizan nuestra vida política”, dice Saifuddin Ahmed.
Coexistencia
“El hallazgo no invalida la capa personal. Simplemente muestra que no es la única”, enfatiza.