El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, defendió la reelección presidencial indefinida, luego de que su partido, Nuevas Ideas (NI), lo nominara como candidato para buscar un tercer mandato en las elecciones de 2027.
A través de la red social X, Bukele respondió a las críticas de la presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), Carolina Jiménez Sandoval, quien señaló que El Salvador se sumó al grupo de países latinoamericanos con reelección indefinida, junto con Venezuela y Nicaragua.
El mandatario aseguró que la reelección indefinida también existe en diversos países como Canadá, Reino Unido, Alemania, Australia, Nueva Zelanda, Italia, Japón y otras democracias, por lo que consideró que las críticas buscan presentar esta figura de manera negativa.
Asimismo, sostuvo que la reforma constitucional que permitió la reelección indefinida fue aprobada por una supermayoría legislativa elegida democráticamente y afirmó que las elecciones salvadoreñas han sido observadas por organismos y representantes internacionales sin que, dijo, se haya cuestionado su legitimidad.
Bukele también argumentó que la mayoría de los países han modificado sus constituciones a lo largo de su historia y destacó que, en el caso salvadoreño, los cambios se realizaron mediante un proceso legislativo y no a través de conflictos o golpes de Estado.
Las declaraciones se producen después de que el partido Nuevas Ideas informara que Bukele obtuvo la candidatura presidencial en las elecciones internas celebradas el domingo, como parte del proceso rumbo a los comicios generales de febrero de 2027.
De acuerdo con el calendario electoral, el presidente deberá registrar oficialmente su candidatura ante el Tribunal Supremo Electoral entre el 1 de octubre y el 19 de noviembre de 2026.
La posibilidad de un tercer mandato consecutivo deriva de la reforma constitucional aprobada por la Asamblea Legislativa el 31 de julio de 2025, que habilitó la reelección presidencial indefinida, amplió el periodo presidencial de cinco a seis años, eliminó la segunda vuelta electoral y adelantó las elecciones presidenciales para 2027.
Aunque Bukele mantiene altos niveles de aprobación por su estrategia de seguridad, su administración continúa siendo objeto de críticas por presuntas violaciones a los derechos humanos, la concentración del poder y cuestionamientos sobre el debilitamiento de los contrapesos institucionales.