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Mundiario 23 Jul, 2026 10:46

El precio del petróleo vuelve a los 100 dólares: los ataques en el mar Rojo amenazan a la economía mundial

Cuando el mercado comenzaba a asumir que el episodio más agudo de la crisis energética había quedado atrás, la geopolítica ha vuelto a recordar hasta qué punto el precio del petróleo sigue dependiendo de unos pocos kilómetros de mar. El barril de Brent ha recuperado la cota psicológica de los 100 dólares por primera vez desde finales de mayo después de que los rebeldes hutíes de Yemen reivindicaran ataques contra dos petroleros saudíes en el mar Rojo, uno de los cuales terminó incendiado según confirmaron fuentes oficiales saudíes.

No se trata únicamente de una reacción puntual de los mercados ante un incidente militar. La subida refleja un temor mucho más profundo: la posibilidad de que los dos grandes cuellos de botella del comercio mundial de petróleo —el estrecho de Ormuz y el paso de Bab el-Mandeb— queden simultáneamente bajo amenaza. Si eso ocurriera de forma prolongada, el equilibrio energético mundial volvería a entrar en una fase de extraordinaria fragilidad.

El Brent llegó a rozar los 100 dólares por barril tras acumular cinco jornadas consecutivas de fuertes avances, mientras el West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, volvió a superar los 90 dólares.

Más allá de la cifra, el mercado interpreta este movimiento como un cambio de escenario. Durante buena parte del año las cotizaciones habían permanecido relativamente contenidas gracias al aumento de producción en algunos países y a una demanda internacional menos intensa de lo previsto. Sin embargo, la situación ha cambiado en cuestión de días.

Los inversores ya no valoran únicamente cuánto petróleo se produce, sino si ese crudo podrá llegar con normalidad a los mercados internacionales. Ahí reside el verdadero problema, ya que la preocupación de los operadores no nace exclusivamente del ataque contra los petroleros saudíes, sino de la existencia de dos estrechos que condicionan de forma crítica el suministro mundial.

El elemento que dispara la tensión es que el incidente coincide con una nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán y con las advertencias lanzadas desde Teherán sobre el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa por vía marítima en todo el mundo.

El verdadero problema para los inversores ya no es cuánto petróleo se produce, sino su capacidad para alcanzar con normalidad los mercados internacionales, una preocupación de los operadores que va más allá del ataque a los petroleros saudíes y que apunta directamente a dos estrechos críticos que condicionan el suministro mundial.

Los hutíes amplían el frente de presión

Hasta hace pocos meses, la principal preocupación respecto a los hutíes se centraba en los ataques contra buques mercantes vinculados a Israel o a países occidentales; sin embargo, ahora la estrategia parece haber evolucionado. El ataque reivindicado contra dos petroleros saudíes abre un nuevo frente dirigido directamente contra uno de los mayores exportadores mundiales de crudo. Mientras la milicia yemení sostiene que esos barcos incumplían el bloqueo naval anunciado previamente contra Arabia Saudí, Washington responsabiliza directamente a Irán del respaldo político, financiero y militar que recibe el movimiento insurgente.

Donald Trump ha advertido que cualquier nuevo ataque contra embarcaciones estratégicas será respondido con un "severo castigo militar", tanto contra los hutíes como contra Irán, lo que ha provocado que el riesgo geopolítico vuelva a incorporarse con fuerza al precio del petróleo. Ante este escenario, el mercado teme una interrupción prolongada del suministro, por lo que los analistas energéticos ya distinguen habitualmente entre una crisis puntual y una alteración estructural del mercado.

Lo ocurrido estos días preocupa porque apunta más hacia la segunda posibilidad. La firma Goldman Sachs ha advertido de que, si las interrupciones en el estrecho de Ormuz se prolongaran hasta 2027 y además persistieran los problemas en Bab el-Mandeb y el canal de Suez, el Brent podría superar ampliamente los 120 dólares durante determinados periodos.

Aunque ese escenario sigue siendo hipotético, basta con que aumente la probabilidad para que los operadores eleven el precio actual del crudo. Los mercados financieros no esperan necesariamente a que ocurra una interrupción real; reaccionan cuando consideran que el riesgo ha aumentado de forma significativa.

Mucho más que una cuestión petrolera

Dado que el petróleo sigue siendo una materia prima fundamental para el transporte, la industria química, la logística y buena parte de la actividad económica mundial, el regreso del Brent a los 100 dólares tiene implicaciones que van mucho más allá del sector energético. En consecuencia, cualquier incremento sostenido en el precio del barril termina trasladándose, con mayor o menor intensidad, directamente al coste de producción de bienes y prestación de servicios globales.

Precisamente por ello, la evolución del crudo vuelve a convertirse en un factor especialmente vigilado por los bancos centrales. El Banco Central Europeo ya ha advertido de que la incertidumbre energética continúa siendo uno de los elementos capaces de alterar la evolución de la inflación durante los próximos meses.

Aunque el gas natural europeo no ha reaccionado con la misma intensidad que el petróleo, la experiencia de crisis anteriores demuestra que ambos mercados pueden terminar influyéndose mutuamente si la inestabilidad se prolonga.

Aunque durante la última década Estados Unidos ha incrementado de forma notable su producción gracias al petróleo de esquisto y otros países han diversificado parte del suministro mundial, la región del Golfo sigue siendo insustituible por volumen de exportaciones.

Por ello, cualquier amenaza sobre las principales rutas marítimas provoca un efecto inmediato sobre las expectativas de oferta futura.

La situación resulta especialmente delicada porque confluyen varios factores al mismo tiempo: los ataques hutíes en el mar Rojo, la continuidad de la ofensiva estadounidense contra Irán, las amenazas de Teherán sobre el estrecho de Ormuz y el endurecimiento del discurso político entre Washington y la República Islámica.

Mientras ninguno de estos elementos encuentre una vía de desescalada, el mercado seguirá incorporando una prima de riesgo geopolítico al precio del petróleo. @mundiario

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