En estas últimas semanas hemos sufrido una oleada de incendios en diversos puntos de la ciudad, desde recicladoras, rellenos sanitarios y lugares extraños que afectaron notablemente la ya de por sí pésima calidad del aire que respiramos los juarenses y contribuye a una contaminación generalizada. Esto inició una serie de debates sobre la calidad ambiental de la ciudad y el actuar de las autoridades. Esto nos obliga a hablar de la Dirección de Ecología de Ciudad Juárez, pero también de otros fenómenos ambientales que no necesariamente se resumen en los incendios más recientes.
Es sabido que esta ciudad es de corte industrial principalmente, esto ha hecho crecer Juárez como pocos y se ha hecho una urbe exitosa, enorme y elaborada. A su vez no olvidamos que seguimos siendo frontera y aunque todo esto es visto como algo positivo desde una perspectiva económica, también debemos asumir el gran reto ambiental que ello supone, la contaminación que se genera debe ser regulada para tener el menor impacto que afecta una calidad de vida mínima y de la que dependemos todos, háblese de calidad de aire, basura, ruido, áreas verdes, agua, etc.
Aunque existen otras dependencias a nivel federal y estatal, quien hace una labor más extensa en estos rubros es la Dirección de Ecología de Juárez, quienes con un presupuesto de casi 22 millones y medio según el presupuesto de egresos del municipio de Juárez 2026 debe hacer gestiones para toda la ciudadanía. Aunque parece una cifra considerable, poniendo en perspectiva con otras direcciones como la de desarrollo social que recibe alrededor de 81 millones o la Secretaría de Seguridad Pública con 1,725 millones observamos que falta más apoyo a un sector estratégico de nuestro bienestar.
Esto se justifica por que en esta ciudad existen cientos de talleres irregulares, ya sean mecánicos o de pintura que contaminan la atmósfera, contaminación auditiva con las también ilegales “terrazas” que afectan el sueño de los juarenses un martes cualquiera. Como ya mencionábamos los muy frecuentes incendios de basura sin miramientos, los lotes baldíos semillero de plagas, la contaminación visual con los miles de anuncios, los “yonkes” y la lista continúa para una ciudad de más de medio millón de personas y 3541 kilómetros cuadrados, resulta evidente la necesidad de inversión en regulación ambiental.
Pese a que por muchos años lo ambiental era prescindible y más en esta ciudad que para poder crecer había que voltear la mirada a otro lado en estos temas, hay que decir que el tiempo nos ha alcanzado y las consecuencias ya no son cosa del futuro sino una realidad presente, es notorio que los juarenses no somos ciudadanos del todo saludables y en esto juega un papel importante el ecosistema donde habitamos. Si no apoyamos controles ecológicos por mucho progreso económico que tengamos no tendremos un ambiente adecuado para disfrutarlo, donde podamos desarrollarnos como persona.
Hay que ser críticos con las autoridades, pero también debemos ser capaces de apoyarles en caso necesario, yo veo una necesidad de regulación ambiental en la ciudad y aunque con un actual loable trabajo, Ecología debe empatar esas enormes capacidades industriales y logísticas con las que cuentan otros sectores de la ciudad a través de mejor financiamiento. Si hay prioridad de seguridad, desarrollo urbano y economía, pero también ya va siendo hora de que volteemos la mirada al hogar donde residimos, no solo enfocarnos en el crecimiento si no también en su limpieza y sobre todo habitabilidad.
¿Un Juárez más verde? ¿Por qué no? Considero es posible pero también reconozco que esto no es arte de magia, si no que tenemos que establecer bases sólidas, con inversión para que esto suceda, un mejor control de la contaminación en Juárez no es solamente algo viable sino necesario: no son alergias, es contaminación, no es una tos de estrés, sino mala calidad de aire no es ansiedad por el trabajo, es la contaminación visual. Juárez debe sanearse por que es triste que una ciudad que genera tanto sea inhabitable, es triste que el juarense que “se parte el lomo” a diario no tenga condiciones dignas. Merecemos más, podemos más.