Virginia Woolf concibió la liberación femenina bajo una premisa física y simbólica centrada en poseer un cuarto propio. Aquella habitación representaba la condición material indispensable para ejercer una soberanía individual plena.
Casi un siglo después, la metáfora literaria choca con una realidad persistente dentro del hogar. El espacio de afecto familiar es también el escenario principal de las agresiones de género. Cuatro de cada cinco casos se perpetran dentro de las cuatro paredes.
En esas condiciones, la línea SOS Mujeres *765 puede representar un cuarto propio, un espacio de acompañamiento para las mujeres violentadas.
Esta herramienta contra la violencia de género nació el 25 de julio de 2022, durante la administración de la ahora Presidenta Claudia Sheinbaum al frente del Gobierno capitalino.
Una labor fortalecida por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, quien ha señalado la autonomía económica como la base para la libertad de las mujeres y una vía para erradicar la violencia de género.
Programas como Autonomía Económica de las Mujeres, coordinado por María Elena Esparza Guevara desde la Secretaría del ramo encabezada por Daptnhe Cuevas, operan bajo esa lógica: una mujer con independencia del ingreso de su agresor tiene la llave de su propia salida.
A cuatro años de su puesta en marcha, SOS Mujeres *765 ha construido una ruta donde una llamada activa un protocolo institucional dotado de asesoría especializada, medidas cautelares urgentes y un monitoreo continuo de cada caso reportado.
Desde entonces, el C5 —donde operamos esa atención con perspectiva de género— ha ayudado a 29 mil 209 mujeres; 55 por ciento de ellas solicitaron apoyo jurídico y emocional, clave para recuperar autonomía y vivir sin temor.
La sostenibilidad con perspectiva de género representa un modelo de gestión pública que coloca la seguridad, dignidad y autonomía de las mujeres en el centro de las políticas públicas.
@guerrerochipres