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Radar Inteligente
Mundiario 29 Jul, 2026 14:37

Bailando al son de ese Vals del Emperador de Pedro

¡Quién me mandaría hoy a mí intentar meterme en el inescrutable cerebro de Pedro Sánchez…! Pido disculpas de antemano por semejante osadía, pero me ha sido imposible evitarlo, oye, apelando a un atenuante que quizá podrían compartir lo mismo los que le abominan que los que le idolatran: lo que pasa por esa cabeza, actualmente instalada con toda legitimidad en el puente de mando de La Moncloa, repercute en la vida colectiva y las vidas personales de 50 millones de seres humanos. De manera que, tampoco es como para rasgarse las vestiduras porque este expañol haya caído en la tentación de meterse donde no le llaman.

Algunos cerebros llevan siglos despertando la curiosidad de los mirones de historia. Ahora mismo, sin ir más lejos, debería inquietar mucho menos lo que sale por las bocas de un Trump, un Netanyahu, un Putin, un Xi Jinping, un Ayatola de esos, con turbante o sin él, por Alá o por acá, que lo que se mantiene en la clandestinidad en sus respectivas materias grises. Bueno, pues entre tantos egoísmos patrióticos, raciales, territoriales, lingüísticos, ideológicos y, a veces patológicos, el menos común de los sentidos debería centrase mucho menos en lo que dice Sánchez y mucho más en lo que puede estar pensando.

Personalmente, hace tiempo que paso olímpicamente de todo lo que larga por esa boca el inquilino de La Moncloa, lo que repiten sus acólitos y lo que rebaten sus rivales. Ya solo me interesa lo que se calla el Presidente: solo él sabe cuánto sabe de sus exministros, secretarios de organización, fontaneros, exFiscales Generales y familiares que caminan o han caminado por las cuerdas flojas de la Justicia, algunos con caídas y otros manteniendo el equilibrio.

Chico, si no sabe absolutamente nada, como asegura una y otra vez a través de comunicados, ondas de radio, pantallas de TV y la tribuna del Congreso, resulta inaudito, incluso conmovedor, que ponga tantas veces, por tantos y tantas, las manos en el fuego. Y, si sabe algo  de todo eso que aporta la UCO, que se ha sentenciado en tribunales, que han obligado a jueces a iniciar procesos, (bajo la presunción de inocencia de no haber practicado la complicidad, el truco de mirar para otro o el nepotismo, naturalmente) resulta inverosímil que, en vez de estar indignado, por ejemplo, con Gallardo y su hermanísimo, con la madre de sus hijas caminando a sus espaldas por arenas movedizas, con un icónico Zapatero dejando de estar a sus zapatos y Ferraz sembrando sombras sobre su legado, se ponga, curiosamente, hecho un basilisco con Génova, 13, con media opinión pública y publicada, con todo aquel y todo aquello que no baila al son de su Vals del Emperador ( sin su hermano llevando la batuta, claro), plagiado de Johann Strauss.

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