Una exestudiante acusó a Jorge Luis P.O. de haberla violado cuando tenía 17 años se embarazó y tuvo una hija. Compartió detalles de las agresiones sexuales y castigos físicos que sufrió por parte del director del plantel militarizado bajo escrutino por el caso Dafne Zapata.
A raíz de la muerte de la adolescente de 13 años Dafne Zapata Quintos, en la Academia Militarizada de Marina Doenitz, la mujer identificada solo como “A” Zumaya —por razones de seguridad— decidió romper el silencio y contar su historia con el sujeto que hoy jueves 30 de julio de 2026 fue vinculado a proceso por la investigación del feminicidio.
Todo comenzó hace más de dos décadas cuando apenas tenía 17 años y su agresor 37.
Afirmó, en entrevista con Milenio, que fue víctima de abuso sexual, manipulación psicológica y violencia por parte de Jorge Luis, a quien acusa de aprovecharse de la relación de autoridad que ejercía sobre ella cuando cursaba el bachillerato.
De acuerdo con su testimonio, los hechos ocurrieron en 2003, cuando la academia operaba en la colonia Unidad Nacional, en Ciudad Madero, Tamaulipas.
Jorge Luis Ponce Ortega, director de la Academia Millitarizada de Marina Doenitz, detenido por el caso Dafne Zapata
Jorge Luis la violó en su oficina: “Me abusó cuando tenía 17 años”
“A” Zumaya relató que conoció a Jorge Luis durante un convivio de la institución organizado con integrantes del equipo de lucha grecorromana.
Desde entonces el director comenzó a llamarla “comandante Zumaya”, apodo que la acompañó durante su estancia en la academia.
Días después, aseguró, ella fue citada a la oficina del directivo. A partir de ese momento, dijo, comenzaron las agresiones.
“Me manda llamar a su oficina y ahí fue donde abusó de mí. En su oficina fue la primera vez. Después acostumbraba a mandarme sacar a unas galeras y ahí abusaba sexualmente de mí”, recordó.
Cuando ocurrieron esos hechos, Zumaya tenía 17 años. Jorge Luis, según su relato, tenía 37 años en esa época.
Durante años creyó que mantenía una relación sentimental con el director de la academia.
Sin embargo, con el paso del tiempo comprendió que aquella relación estuvo marcada por una asimetría de poder que hoy define como abuso.
¿Por qué no denunció?
La razón para no denunciar penalmente al director de la academia Militarizada de Marina Doenitz fue la de muchas víctimas de abusos.
Explicó que su miedo era permanente, ya que no sólo temía por ella, sino también por las consecuencias que, asegura, sufrían otros estudiantes dentro del plantel.
“Me amenazaba. Me decía que si yo hablaba, me iba a pasar algo. Yo veía cómo golpeaban, torturaban y maltrataban a los niños.
“Tenía miedo. Fue algo que guardé durante muchos años. Ese hombre te manipula psicológicamente”, dijo.
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Caso Dafne Zapata no es aislado, ya había violencia en la academia Doenitz de Tamaulipas
Para Zumaya, lo ocurrido con Dafne no representa un hecho aislado. Asegura que cuando estudiaba el bachillerato, hace más de dos décadas, ya eran frecuentes las agresiones físicas entre estudiantes y que, en algunos casos, eran promovidas por el propio director de la institución.
“La violencia ya existía desde entonces (en la academia militarizada)”
Según su testimonio, los castigos incluían bofetadas, golpes con tablas e incluso obligar a algunos alumnos a beber sus propios orines.
Y aunque supo de estudiantes que intentaron denunciar lo que ocurría dentro del plantel, los mandaban con un supuesto psicólogo, a quien ella identifica como hermano de Jorge Luis.
Lejos de atender las denuncias, aseguró, convencía tanto a los alumnos y sus familias de que esos castigos formaban parte de la disciplina militar impartida por la academia.
“Todo terminaba justificándose como entrenamiento. Les hacían creer a los papás que era normal y que formaba parte de la formación militar”.
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El embarazo
Meses después, aún de 17 años, recordó Zumaya, descubrió que estaba embarazada.
Cuando se lo dijo a Jorge Luis su comportamiento cambió de manera repentina. En lugar de rechazar la noticia, aseguró, comenzó a hablarle de matrimonio.
“Yo no sabía qué hacer. Entré en pánico. Le dije: ‘Estoy embarazada’, y él me respondió que estaba enamorado de mí, que me amaba y que quería casarse conmigo”.
De acuerdo con su testimonio, entonces continuó la manipulación psicológica de quien identifica como su agresor, pues le pidió ocultar el embarazo a sus padres.
Cuando finalmente enfrentó la situación con sus padres, estos aceptaron la unión, pero Zumaya sostiene que la fecha de la boda no fue casual, ya que Jorge Luis esperó cinco días después de que ella cumpliera la mayoría de edad para celebrar el matrimonio civil.
Afirma que Ponce Ortega esperó deliberadamente a que cumpliera 18 años para evitar cualquier consecuencia legal derivada de la relación que, según ella, había iniciado cuando aún era menor de edad.
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Violencia, control y aislamiento
Para Zumaya, el matrimonio no significó el fin de los abusos. Por el contrario, asegura que marcó el inicio de un nuevo ciclo de violencia que se prolongó durante casi seis años y que pasó del abuso sexual a la violencia psicológica, económica y familiar.
Relató que tuvo que mudarse al domicilio de Jorge Luis, donde, según su testimonio, comenzó a vivir bajo un esquema permanente de control.
Afirmó que el director de la Academia Militarizada Doenitz la aislaba y utilizaba la falta de recursos económicos como una forma de castigo cada vez que ella manifestaba su intención de terminar la relación.
“Él me castigaba. Si yo decía que me quería ir, se salía de la casa y me dejaba sin dinero y sin leche para la niña. Yo tenía que salir a buscarlo con mi hija en brazos”, recordó.
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La mamá de su agresor abonaba al entorno de violencia, acusa Zumaya
Según su relato, la madre de Jorge Luis también participaba en ese entorno de violencia y, en diversas ocasiones, llegó a agredirla verbalmente.
Con el paso del tiempo, dijo, comenzó a creer que el problema era ella, pues cada vez que intentaba abandonar la relación, asegura, él respondía diciéndole que estaba enferma, que tenía problemas mentales o que nadie le creería.
“Me decía que yo estaba mal, que estaba loca”.
“Me tenía sedada”
Zumaya relató que los cambios emocionales que experimentaba fueron utilizados por su entonces esposo para convencerla de acudir con un psiquiatra.
Según su versión, el médico le prescribió clonazepam, un medicamento que pertenece al grupo de las benzodiazepinas y se utiliza principalmente para aliviar trastornos de ansiedad y del humor.
Ella sostiene que el tratamiento terminó convirtiéndose en otra forma de control.
“Me tenía sedada”.
“A” Zumaya
Asegura que durante ese periodo vivía bajo un estado constante de dependencia emocional y psicológica, sin comprender que se encontraba inmersa en un ciclo de violencia.
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El hallazgo de fotografías de alumnos desnudos o semidesnudos
Mientras vivía en la casa de Jorge Luis Ponce Ortega, Zumaya asegura haber encontrado diversas fotografías que llamaron su atención.
Un día abrió una cómoda donde el director guardaba objetos personales y descubrió imágenes de alumnos del equipo de lucha.
Según su testimonio, algunos aparecían semidesnudos y otros completamente desnudos, en fotografías tomadas durante convivencias organizadas con integrantes del equipo deportivo.
En algunas imágenes también aparecía el propio Jorge Luis parcialmente desnudo.
“Él tenía una cómoda. Un día la abrí y encontré fotografías de todos esos alumnos con los que convivía. Algunos estaban desnudos; otros, en traje de baño. Había imágenes de ellos acostados y en diferentes poses”.
Por fin decide escapar
Seis años después de haberse casado con el hombre que señala como su agresor, a la edad de 24 años, Zumaya asegura que decidió abandonar la casa.
Dice que fue entonces cuando comenzó a entender que la violencia que vivía no había iniciado con el matrimonio, sino desde que era estudiante de preparatoria y mantenía una relación con quien era la máxima autoridad de la academia Militarizada de Marina Doenitz, ahora bajo la lupa de autoridades por la muerte de Dafne Zapata.
La separación derivó en un proceso de divorcio y en una disputa legal por la custodia de la hija que ambos tuvieron.
Durante ese litigio, afirma, Jorge Luis Ponce Ortega intentó desacreditarla asegurando que padecía problemas mentales.
Según su versión, utilizó como sustento los dictámenes del mismo psiquiatra que la había atendido durante el matrimonio.
Zumaya sostiene que también denunció ante el juzgado que la relación comenzó cuando ella era menor de edad y que fue víctima de abuso sexual.
Sin embargo, explicó que esa denuncia no prosperó debido a las disposiciones legales vigentes en ese momento sobre la prescripción del delito.
Al concluir el juicio por la custodia, la hija de ambos continuó conviviendo con su padre.
Zumaya cuenta la historia de violencia que inició en la academia militarizada
“No podía seguir callando”, asegura Zumaya, tras años de guardar silencio.
Dice que incluso nunca habló con su hija sobre el origen de aquella relación porque le avergonzaba recordar lo ocurrido.
Todo cambió cuando conoció los detalles de la muerte de Dafne Zapata Quintos y las investigaciones sobre la Academia Militarizada Doenitz.
Fue entonces cuando decidió contar por primera vez su historia, de manera pública.
“Yo no se lo había dicho a mi hija porque me daba mucha vergüenza. Era algo de lo que trataba de no hablar para no lastimarla. Pero hoy creo que ya no es justo que se siga haciendo más daño”, expresó a Milenio.
La exalumna asegura que, cuando comenzaron a conocerse los testimonios relacionados con el caso Dafne, no dudó de que dentro de la academia pudieran ocurrir hechos como los denunciados por otras víctimas.
Su principal objetivo, asegura Zumaya, es buscar justicia por el presunto asesinato de Dafne Zapata que involucra a Jorge Luis y que no quede en el olvido, también busca motivar a otras personas que hayan sufrido vejaciones en la academia militarizada Doenitz a romper el silencio.