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Mundiario 05 Aug, 2026 02:27

Los cálculos de Rubio para Venezuela: “meses” para la transición, pero “paciencia” con las urnas

EE UU ha querido sincerar las expectativas de quienes esperan una transformación inmediata en Venezuela, pero al mismo tiempo ha lanzado un mensaje de optimismo medido. El secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo este martes que la transición democrática avanza en la dirección correcta y que su culminación podría producirse en cuestión de “meses”, aunque enfatizó en que el éxito dependerá de la capacidad de reconstruir previamente las instituciones del Estado.

"No años, pero ciertamente meses y semanas", afirmó Rubio al responder a preguntas de la prensa durante su reunión con el ministro de Exteriores del Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano, para firmar un memorando de cooperación energética civil nuclear y, precisamente, abordar la transición hacia la democracia. En lo que va del año, en sus explicaciones al Senado y a periodistas, el exsenador republicano ha puesto de ejemplo el fin de la dictadura del paraguayo Alfredo Stroessner, la Transición del franquismo en España y, más recientemente, las transformaciones en Europa del Este tras la caída del telón de acero. No obstante, Washington ahora fija un marco temporal mucho más concreto del que la Administración estadounidense había manejado hasta ahora.

Rubio quiso dejar claro que Washington no contempla unas elecciones inmediatas sin garantías democráticas. En su opinión, el orden de los acontecimientos resulta determinante porque ha esbozado dos procesos en paralelo en la segunda fase del plan de tres tramos que pasa por los nudos gordianos de la recuperación económica y la “reconciliación nacional”. El secretario de Estado ha indicado que primero debe consolidarse una transición institucional y, solo después, convocarse unos comicios plenamente libres y competitivos.

En esa línea, el jefe de la diplomacia estadounidense enumeró los elementos que considera imprescindibles para llegar a ese escenario: “una verdadera libertad de prensa, una participación multipartidista, reconciliación nacional y una comisión electoral que se encargue de contar con precisión los votos”. A su juicio, unas elecciones solo tendrán legitimidad si forman parte de un proceso profundo de reconstrucción del Estado venezolano, capaz de devolver estabilidad política y seguridad jurídica al país.

Economía y democracia, dos procesos inseparables

La estrategia estadounidense pasa por combinar la recuperación institucional con la mejora de las condiciones económicas de la población. Rubio explicó que ambas dimensiones se retroalimentan y defendió que la estabilización económica puede facilitar la consolidación política de modo que, según ha dicho, “el nuevo gobierno no herede un desastre ni un proceso de reconstrucción, sino un Estado funcional”. 

“Queremos ayudar a mejorar la vida cotidiana de los venezolanos desde el punto de vista económico para que estén mejor y sean más prósperos. Creo que eso también facilita la transición política”, señaló. Ese planteamiento indicaría que Washington pretende acompañar la reconstrucción institucional con medidas destinadas a aliviar la crisis económica y social que arrastra Venezuela desde hace años.

Aunque situó el horizonte de la transición en meses, Rubio insistió en que el proceso exigirá perseverancia. El secretario de Estado recordó que ningún sistema político asentado durante décadas desaparece de forma instantánea y apeló a experiencias históricas como las transiciones de Europa del Este tras la caída del bloque soviético o la democratización de Paraguay. “Si te fijas en las transiciones en Europa del Este, tras la caída del telón de acero, o Paraguay, un país que llevó a cabo una transición de autoritarismo a democracia que les llevó casi tres años y medio”, defendió el republicano cubanoamericano.

“Y también hay que tener un proceso en el que cada elemento de la sociedad política venezolana tiene un papel, no solo en la construcción de elecciones, sino en la construcción del futuro gobernador del país. Así que creo que va a requerir un poco de persistencia y un poco de paciencia. No de años, pero ciertamente de meses y semanas”, dijo Rubio.

Las negociaciones, en el centro del plan de Washington

Estas cosas son difíciles. No ocurren de un día para otro”, resumió. El mensaje busca gestionar las expectativas tanto dentro como fuera de Venezuela, donde parte de la sociedad comienza a manifestarse en las calles por el progresivo deterioro de los servicios públicos, en concreto por el aumento de los racionamientos de electricidad diarios y la ampliación de los días sin agua corriente, y que reclama resultados tangibles después de siete meses después de la captura de Nicolás Maduro y un mes después del doble terremoto que conmocionó a todo el país, también por la criticada gestión del Gobierno interino.

Las declaraciones de Rubio llegan apenas unas horas antes del inicio de una nueva ronda de conversaciones políticas entre representantes del Ejecutivo de Delcy Rodríguez y dos partidos de la oposición, el primer encuentro presencial desde la captura de Maduro, en medio del escepticismo sobre las negociaciones con el chavismo, el estupor que provocó la no instalación de la mesa el fin de semana pasado y la desconfianza que suscita la exclusión de la líder de la oposición mayoritaria, María Corina Machado. Sin embargo, Washington considera que ese diálogo constituye uno de los pilares de la hoja de ruta diseñada para conducir al país hacia una normalización democrática.

El Departamento de Estado ha respaldado públicamente el proceso negociador y sostiene que la recuperación institucional debe construirse mediante acuerdos políticos capaces de garantizar la estabilidad futura. Según la posición estadounidense, las conversaciones deben servir para avanzar simultáneamente en cuatro grandes objetivos: reconstrucción económica, reconciliación nacional, fortalecimiento institucional y convocatoria de elecciones con garantías democráticas.

El acercamiento entre ambas partes comenzó mediante conversaciones telefónicas entre Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, y Dinorah Figuera, presidenta del Parlamento elegido en 2015. Ambos acordaron abrir una agenda centrada tanto en la respuesta a la emergencia humanitaria agravada por los terremotos registrados el pasado 24 de junio, así como el “fortalecimiento de la democracia” y la “ampliación” de garantías y derechos políticos. @mundiario
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