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Mundiario 06 Aug, 2026 16:58

Rusia cerca el Elíseo: tres presidenciables denuncian un sabotaje de cara a las elecciones en Francia

La campaña para las elecciones presidenciales francesas de 2027 ha entrado en una dimensión inédita. A ocho meses de la primera vuelta, tres aspirantes al Elíseo han sido objeto de campañas coordinadas de desinformación que las autoridades francesas atribuyen, con distintos grados de certeza, a redes prorrusas vinculadas al aparato de influencia del Kremlin.

Los ataques no solo han elevado la tensión política en Francia, sino que han llevado al Gobierno a advertir de que el país afronta una amenaza sin precedentes contra la integridad de su democracia. El episodio más reciente ha tenido como protagonista al líder del Renacimiento y ex primer ministro macronista, Gabriel Attal. Durante los últimos días comenzaron a circular en la red social X publicaciones falsas, elaboradas con la apariencia gráfica de medios franceses como BFM, Le Parisien o France 24, en las que se aseguraba que el dirigente centrista padecía la enfermedad de Parkinson.

El entorno del candidato confirmó posteriormente que la Secretaría General de Defensa y Seguridad Nacional (SGDSN) había informado de la existencia de una operación de injerencia exterior procedente de estructuras relacionadas con el Estado ruso.

Attal respondió con dureza. “Si no hacemos nada para protegernos, las elecciones pueden ser manipuladas”, advirtió en una entrevista radiofónica, donde acusó directamente a Moscú de intentar “robar las elecciones a los franceses”. Además, sostuvo que determinadas candidaturas no sufrirán este tipo de campañas porque, según afirmó, “han defendido siempre los intereses de Moscú”, en una clara alusión a la extrema derecha de Marine Le Pen.

Philippe y Glucksmann también fueron objetivo

Attal no ha sido el único. El candidato de centroderecha Édouard Philippe y líder de Horizontes fue víctima de otra campaña centrada en su estado de salud, mientras que el eurodiputado Raphaël Glucksmann, líder de Plaza Pública, sufrió una ofensiva que pretendía desacreditar a su pareja, la periodista Léa Salamé, acusándola falsamente de sobornar a diversos medios para favorecer una hipotética candidatura presidencial.

En este último caso, las autoridades francesas atribuyen la operación a Storm-1516, una red vinculada a los servicios de inteligencia rusos. Aunque estas campañas apenas alcanzaron varios miles de visualizaciones antes de ser desmentidas, los especialistas consideran especialmente preocupante que constituyan los primeros ataques coordinados dirigidos contra aspirantes presidenciales franceses en esta campaña electoral.

El organismo público Viginum, especializado en detectar injerencias digitales extranjeras, confirmó haber identificado la operación contra Attal y la atribuyó “con un alto grado de confianza” a la red Matrioshka, considerada uno de los principales instrumentos de propaganda digital vinculados a Rusia. Las investigaciones apuntan a una estrategia ya observada en otros procesos electorales europeos: difusión masiva de noticias falsas mediante cuentas automatizadas, utilización fraudulenta de logotipos de medios de comunicación y amplificación posterior en plataformas sociales.

La izquierda reclama actuar contra las plataformas

Ante este escenario, el Gobierno francés ha acelerado las medidas legislativas. El primer ministro, Sébastien Lecornu, recordó que el Ejecutivo presentó recientemente un proyecto de ley destinado a reforzar la protección de los procesos electorales frente a las injerencias extranjeras. La futura normativa contempla triplicar las penas por difundir deliberadamente información falsa durante una campaña electoral. Las sanciones pasarían de un año de prisión y 15.000 euros de multa a tres años de cárcel y 45.000 euros.

Si además se demuestra que la manipulación responde a los intereses de una potencia extranjera, las penas podrían alcanzar hasta seis años de prisión. El Gobierno también prevé crear una comisión permanente encargada de informar a partidos, candidatos y ciudadanos sobre posibles operaciones de influencia detectadas durante la campaña.

Las críticas no se dirigen únicamente contra Rusia. Glucksmann ha reclamado que plataformas como TikTok y X respeten estrictamente la legislación europea y cuestionó que apenas existan sanciones contra empresas tecnológicas que facilitan la difusión de estas campañas.

La líder ecologista Marine Tondelier fue todavía más lejos al plantear la posibilidad de suspender temporalmente el funcionamiento de redes sociales como X durante el periodo electoral si se detectan operaciones de injerencia masiva. Las propuestas llegan después del precedente rumano, donde las autoridades anularon las elecciones presidenciales de 2024 tras denunciar una campaña de influencia atribuida a Moscú desarrollada principalmente a través de TikTok.

Un raro consenso político

La gravedad de los hechos ha generado una reacción poco habitual en el panorama político francés. Incluso Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa (LFI) y uno de los principales adversarios políticos de Attal, condenó públicamente la campaña de desinformación y pidió una respuesta conjunta de todas las fuerzas democráticas frente a las injerencias extranjeras.

Mientras tanto, el silencio de la extrema derecha ha llamado la atención de varios observadores. El Reagrupamiento Nacional (RN) arrastra desde hace años el peso de sus antiguas relaciones financieras con entidades rusas, aunque su actual presidente, Jordan Bardella, ha endurecido recientemente su discurso y ya define a Rusia como una “amenaza multidimensional” para Francia.

Las autoridades francesas consideran que estos episodios forman parte de una estrategia sostenida. El presidente Emmanuel Macron ya denunció intentos de desestabilización durante las campañas presidenciales de 2017 y 2022, pero el contexto geopolítico posterior a la invasión rusa de Ucrania ha elevado considerablemente el nivel de alerta.

La reciente expulsión de la exdirectora de Russia Today France, Xenia Fedorova, acusada de actuar como difusora de campañas de propaganda favorables al Kremlin, refleja hasta qué punto París considera que la batalla informativa será uno de los principales frentes de las presidenciales de 2027. Con meses de campaña todavía por delante, el Ejecutivo francés asume que la lucha ya no se libra únicamente entre candidatos, sino también contra redes internacionales capaces de intentar influir en el voto mediante la desinformación y las operaciones digitales coordinadas. @mundiario

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