¿Entre Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska existe un odio africano? Se acaba de saber que Robles y Marlaska declararán en el Congreso por la crisis de Ceuta en días diferentes y así no coincidirán sus comparecencias ni se tendrán que ver las caras dos ministros de Pedro Sánchez que, por cierto, llevan en su Gobierno desde el primer día de aquel junio de 2018. Y, desde ese primer día, no se pueden ver, hasta llegar a convertir hoy en día esa falta de empatía mutua en un auténtico odio africano, nunca mejor dicho.
El punto de inflexión inicial lo marcó la destitución por Marlaska del primer director de la Guardia Civil del Gobierno de Pedro Sánchez. Un magistrado también, como ellos dos, Félix Azón, pero íntimo amigo de Margarita Robles, y a partir de ahí las desavenencias y los enfrentamientos no han hecho más que aumentar.
Es muy grave que dos ministros de Estado, como son los titulares de las carteras de Defensa e Interior, no se entiendan, y más grave aún que prácticamente no exista comunicación alguna entre ellos, más allá de la estrictamente institucional. Un síntoma más de la descomposición a la que asistimos del mandato de Sánchez, que cada día está llamando a la convocatoria de elecciones generales.
Los insólitos y dramáticos acontecimientos en Ceuta y Melilla de estos días atrás ponen una vez más de manifiesto el agotamiento del proyecto de Sánchez, encarnado ahora en las figuras de estos dos miembros de su Gobierno que, como digo, no son unos ministros cualesquiera. Ambos tienen en común, además de su procedencia de la carrera judicial, que ninguno de los dos ha pertenecido nunca al PSOE.
El caso de Marlaska es muy significativo de viraje político, pues siempre se había movido en los entornos del Partido Popular, que lo propuso así para vocal del CGPJ. Hasta que una noche maravillosa conoció a Pedro Sánchez en una cena en el conocido restaurante Válgame Dios, en el barrio madrileño de Chueca. Allí, en compañía de sus respectivas parejas, unos años antes de la llegada de Sánchez a La Moncloa, surgió un flechazo que dura hasta hoy mismo y que quizá puede servir para explicar por qué todavía Marlaska continúa al frente del Ministerio del Interior.
Margarita Robles, con mucha más experiencia política y mejor formación jurídica que Marlaska, fue quien diseñó personalmente el texto de la breve propuesta de moción de censura presentada en mayo de 2018, con Sánchez de candidato, a partir de la transcripción literal de unos párrafos de la sentencia de la Audiencia Nacional que condenaba al PP, por tercera vez como organización, en el caso Gürtel, al beneficiarse "a título lucrativo".
El destino inicial de Robles en el Gobierno era el Ministerio de Justicia, pero, enseguida, al conocer que Marlaska iba a Interior, le pidió a Sánchez que la enviara al Ministerio de Defensa. Y así hasta hoy, cuando una vez más asistimos a las contradicciones entre Marlaska y Robles a propósito del conocimiento previo de aquellos acontecimientos en nuestra frontera con Marruecos.
¿Hasta cuándo seguiremos padeciendo los ciudadanos el odio entre estos dos relevantes miembros del Gobierno de la nación? @mundiario