La llamada estafa romance está cambiando en la capital del país, los registros del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México revelan una transformación preocupante, que los engaños sentimentales incorporan ahora relaciones mejor construidas, love bombing, conversaciones que migran a WhatsApp y hasta supuestas inversiones en criptomonedas como vía para apoderarse del patrimonio de las víctimas.
Y la fórmula es simple, primero llega el match, después los mensajes de buenos días, conversaciones interminables, llamadas, halagos y planes para un futuro juntos, pero cuando la relación parece suficientemente sólida, aparece la verdadera intención, el dinero.
En su radiografía más reciente, el Consejo reportó que 66% de las víctimas son mujeres y 34% hombres, con una mayor concentración entre mujeres de 41 a 50 años; además, 41% de los intentos logró consumarse y existen casos en los que las víctimas entregaron más de 800 mil pesos a quien creían su pareja.
No se trata únicamente de personas que aceptan una solicitud de dinero enviada por un desconocido, los testimonios recibidos por el organismo describen engaños en los que los defraudadores buscan principalmente a mujeres profesionistas, independientes y con solvencia económica, construyen un vínculo sentimental y posteriormente presentan negocios aparentemente rentables como una oportunidad para que ambos construyan un patrimonio.
La evolución puede observarse al comparar los reportes recopilados durante los últimos años, el Consejo Ciudadano registró 26 casos de fraude amoroso en 2020, cifra que saltó a 71 durante 2021 y posteriormente bajó a 51 en 2022, y para 2023, el organismo reportó un nuevo incremento de 14% respecto del año previo.
Y aunque no hay un incremento constante o lineal, el cambio más evidente está en cómo se ejecuta el fraude.
Según los reportes disponibles, el mecanismo era cada vez más directo, los ciberdelincuentes creaban perfiles falsos, entablaban una relación y después simulaban una urgencia, como pagar para liberar un regalo retenido en aduanas, solucionar un problema legal o completar la compra de un inmueble.
Para 2026, los testimonios recopilados por el Consejo ya describen una operación con más pasos.
Después de establecer contacto en redes sociales o aplicaciones de citas, la conversación pasa a WhatsApp, comienza una etapa intensa de atención y afecto —conocida como love bombing— y aparecen promesas sobre inversiones lucrativas, particularmente mediante criptomonedas.
Facebook continúa siendo el principal punto de contacto, con 70% de los casos recientes, pero el organismo también ha recibido reportes vinculados con plataformas como Bumble, OKCupid, Meetme, Jaumo, Pinalove, Hoop y Bumpy.
El fraude evoluciona
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México mantiene bases abiertas de las carpetas iniciadas desde 2016 y permite consultar variables como delito, categoría, fiscalía, agencia, colonia y alcaldía, mientras que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) concentra la incidencia delictiva reportada por las fiscalías conforme a los delitos registrados en carpetas de investigación.
Sin embargo, “estafa romance” no aparece como una categoría estadística independiente en esos registros, esto significa que actualmente no puede construirse una serie oficial comparable de 2020 a 2026 que permita saber cuántas carpetas corresponden específicamente a personas que utilizaron una relación sentimental como herramienta para obtener dinero.
El engaño puede terminar registrado jurídicamente bajo figuras como fraude, pero la estadística no necesariamente conserva el dato que distingue esta modalidad: que el dinero fue obtenido después de construir y explotar deliberadamente un vínculo afectivo.
Congreso señala el engaño
Ante el vacío legal que hay en este delito, ahora al Congreso de la Ciudad de México, por vía de la diputada Elizabeth Mateos Hernández, de Morena, presentó una iniciativa para reconocer expresamente la estafa romance como una forma de violencia económica y patrimonial contra las mujeres, mediante reformas al artículo 6 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y al artículo 343 Bis del Código Penal Federal.
La propuesta resalta que una víctima puede haber solicitado un préstamo, transferido dinero, cedido un bien o colocado un crédito voluntariamente, pero esa decisión pudo producirse después de semanas o meses de manipulación emocional, asó que para la legisladora, analizar únicamente la transferencia económica deja fuera el mecanismo utilizado para conseguirla.
La iniciativa cita como ejemplo el caso de Jonathan “N”, identificado públicamente como el “Estafador de Bumble”, a quien se atribuyen engaños sentimentales para conseguir préstamos y créditos a nombre de sus víctimas.
El documento legislativo señala que algunas de las afectaciones económicas habrían alcanzado hasta dos millones de pesos y que una mujer habría sido convencida de contribuir al pago de la hipoteca de un departamento en Tulum.
La propuesta fue turnada a las Comisiones Unidas de Igualdad de Género y de Administración y Procuración de Justicia, si obtiene su aprobación en el Congreso capitalino, deberá enviarse al Congreso de la Unión, debido a que pretende modificar legislación federal.
Antes de enviar dinero, considera esto
El Consejo Ciudadano recomienda:
- Hacer una búsqueda inversa de las fotografías del perfil.
- Investigar antecedentes y presencia digital de la persona.
- No enviar dinero a una pareja que nunca has conocido personalmente.
- Evitar compartir datos bancarios o información personal sensible.
- No intercambiar imágenes íntimas que posteriormente puedan utilizarse para presionar o extorsionar.
La ley contempla delitos digitales
El análisis del Consejo Ciudadano señala que el Código Penal de la Ciudad de México contempla distintas conductas relacionadas con relaciones y entornos digitales:
Artículo 230: sanciona el fraude.
Artículo 181: contempla conductas de violencia digital relacionadas con contenido íntimo obtenido o elaborado sin consentimiento o mediante engaño.
Artículo 236: sanciona la extorsión y contempla agravantes vinculadas con el uso de imágenes o videos sexuales de la víctima.