¿Y si para conseguir una piel corporal más lisa y luminosa necesitáramos algo más que un exfoliante? The Body Plane de Esker recupera una antigua técnica de los baños grecorromanos y la convierte en un ritual de belleza moderno.
Esta herramienta, con mango de madera de teca y un borde metálico romo, ayuda a retirar células muertas, grasa y residuos de la superficie de la piel para dejarla más suave y preparada para recibir el aceite corporal. Su precio es de 101 euros en Amazon.
Hay productos de belleza que llegan para solucionar una necesidad concreta y otros que, además, consiguen que nuestra rutina parezca un pequeño tratamiento de spa. The Body Plane de Esker pertenece claramente al segundo grupo.
A simple vista puede parecer una herramienta peculiar, pero su inspiración viene de lejos: está basada en el antiguo strigil, un instrumento utilizado en la Grecia y Roma clásicas para limpiar y exfoliar la piel. Esker ha reinterpretado aquella idea para convertirla en un accesorio reutilizable pensado para el cuidado corporal actual.
La propuesta es sencilla: aplicar aceite corporal sobre la piel húmeda, caliente y limpia y, después, deslizar suavemente el Body Plane con movimientos largos y ascendentes. La herramienta ayuda a levantar células muertas, suciedad y acumulación de productos que pueden quedarse sobre la superficie de la piel. El resultado que busca la marca es una piel más lisa, pulida y suave desde la primera sesión.
Uno de sus detalles más llamativos es su diseño. Cuenta con un mango de madera de teca y un borde de acero inoxidable revestido de plata de ley coloidal.
El borde es romo, no una cuchilla, por lo que la idea no es cortar ni retirar vello, sino deslizarlo sobre la piel para recoger impurezas y restos de células muertas. Además, se trata de una herramienta reutilizable, por lo que no necesita recambios ni genera residuos de plástico asociados a los exfoliantes desechables.
El ritual tampoco requiere demasiado tiempo. Tras la ducha o el baño, con la piel todavía húmeda, se aplica una pequeña cantidad de aceite y se pasa el Body Plane en movimientos suaves. Esker recomienda sujetarlo aproximadamente en un ángulo de 45 grados y trabajar por zonas, utilizando movimientos más largos en brazos y piernas y otros más cortos y delicados en torso, pecho y cuello. Después, basta con limpiar la herramienta con un paño para retirar los residuos acumulados.
Y aquí está uno de sus grandes atractivos: no se trata solamente de exfoliar, sino de convertir ese gesto en un momento de autocuidado. La marca recomienda combinarlo con sus aceites corporales, que ayudan a que la herramienta se deslice cómodamente y dejan la piel hidratada después del proceso. También existe un set que combina el Body Plane con un aceite corporal y un paño de limpieza.
Con un precio de 101 euros, no es precisamente un capricho de belleza económico, pero sí una opción llamativa para quienes disfrutan de los rituales corporales y buscan una herramienta duradera. Y si algo tiene este curioso accesorio es capacidad para despertar la curiosidad: esa mezcla de tradición, diseño y exfoliación hace que cuidar la piel deje de ser una tarea más para convertirse en el pequeño lujo de la semana. @mundistyle