En el mapa de los sueños muchas trayectorias no se trazan en línea recta, sino con impulsos, intuiciones y decisiones valientes. Desde Mérida hasta Los Ángeles, el recorrido de Pamela de Freitas Domínguez, arquitecta egresada de la Universidad Marista de Mérida, se ha convertido en una historia en la que el diseño deja de ser únicamente espacio habitable para transformarse en narrativa y emoción.
Su formación comenzó en casa y en las aulas universitarias, pero también en los trazos iniciales que realizó en R79 Taller de Arquitectura, donde colaboró bajo la dirección de Roberto Ramírez Pizarro en proyectos de reconocimiento internacional. Desde ahí, la arquitectura le enseñó a materializar ideas, a entender la luz, los volúmenes y a ser paciente.
Sin embargo, había algo que no terminaba de encajar del todo, la necesidad de inmediatez, de dinamismo, de ver cómo una idea cobra vida no en años, sino en días.
Ese impulso la llevó a cruzar fronteras. Hace cuatro años se instaló en Los Ángeles, una ciudad donde el concreto convive con la ficción. Ahí trabajó en despachos como Haddawy Architecture, participando en proyectos de restauración de piezas emblemáticas del modernismo, como la icónica Elrod House, diseñada originalmente por John Lautner. Esa etapa consolidó su formación técnica, pero también detonó una inquietud que ya venía gestándose desde antes, la pasión por el cine.
Elle Fanning en una sesión fotográfica para “Who What Wear” en la que participó la arquitecta yucateca Pamela de Freitas Domínguez
“El diseño de producción y la arquitectura comparten la misma esencia, tomar una idea y luego hacerla real”, explica al Diario.
En su caso, esa transición no fue paulatina, sino una decisión frontal. Un día decidió nombrarse diseñadora de producción, y ese mismo fin de semana obtuvo su primer proyecto. Desde entonces, su carrera ha crecido en una industria tan fascinante como exigente.
Su trabajo abarca cine, comerciales y videoclips. Ha participado en producciones como “Dead Friends” (2024), dirigida por Liana Liberato y Brianne Tju, así como en campañas para compañías como Blizzard Entertainment y Riot Games, y en proyectos vinculados a universos tan complejos como “World of Warcraft” o “League of Legends”.
En el ámbito editorial, colaboró con “Who What Wear” en una sesión protagonizada por Elle Fanning.
Pero más allá de su currículum, su historia se construye en los márgenes de la experiencia. La transición no estuvo exenta de desafíos, adaptarse a otro lenguaje técnico y a una industria que, reconoce, sigue siendo mayoritariamente masculina.
“El reto fue una triple traducción: del español al inglés, de la arquitectura al cine, y de la teoría a la práctica”, afirma.
En los sets, donde el tiempo corre con precisión de reloj atómico, Pamela ha aprendido a sostener su visión con firmeza. Ser mujer y joven implica una constante necesidad de validación en entornos donde la autoridad suele cuestionarse. Sin embargo, también ha encontrado aliados y figuras clave, como la escenógrafa colombiana Noelia Bello, quien marcó profundamente su forma de liderar, sin titubeos, con claridad y convicción.
La industria cinematográfica en Los Ángeles, además, atraviesa un momento complejo. Entre huelgas, costos elevados y la migración de producciones a otras ciudades, abrirse paso requiere más que talento: exige persistencia. Aun así, Pamela ha logrado construir su camino bajo sus propios términos, eligiendo proyectos y colaboraciones congruentes con su visión.
Mundos imposibles
La arquitecta yucateca Pamela de Freitas Domínguez con la escenógrafa colombiana Noelia Bello
Su proceso creativo varía según el formato, pero siempre parte de traducir ideas en mundos. En el cine y los videoclips, esos mundos pueden ser imposibles, como hacer nevar dentro de una casa o transformar un set en un espacio en constante movimiento. En los comerciales, en cambio, la velocidad y la estructura marcan el ritmo. En todos los casos, su formación arquitectónica le permite anticipar, visualizar y resolver.
Su mirada está puesta en el cine de gran escala. Sueña y decreta participar en producciones que construyan universos complejos, particularmente en el terreno de la fantasía, y colaborar con directores que conciben el cine como una obra total.
Nombra con admiración a Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu, referentes de un lenguaje visual que, dice, conecta con su sensibilidad.
Al mirar hacia Yucatán, no lo hace con nostalgia, sino con cariño y claridad. “El mundo es tan grande como nuestros sueños”, dice. Y en esa frase cabe no solo su historia, sino una invitación a entender que el talento no reconoce fronteras, que la pasión tiene acento propio y que, incluso en contextos adversos siempre existe una forma de acercarse a aquello que llama desde dentro.— DARINKA RUIZ MORIMOTO
En Netflix
Mientras avanza en el proceso de una visa que le permita consolidarse como diseñadora de producción, la arquitecta yucateca Pamela de Freitas Domínguez ya vislumbra oportunidades en proyectos de mayor escala, incluso con plataformas como Netflix. Para ella, cada paso ha sido una suma de intuición, preparación y una decisión constante de creer en su propia voz.