WASHINGTON (AP) — El número de responsables de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos que están dispuestos a considerar un aumento de las tasas de interés este año aumentó entre las reuniones de enero y marzo, mientras los aumentos en el precio de la gasolina, derivados de la guerra con Irán, amenazaban con empeorar la inflación en los próximos meses.
Las actas de la reunión de la Fed del 17 y 18 de marzo, publicadas el miércoles, mostraron que “algunos” de los 19 responsables de la política monetaria del banco central, en su comité encargado de fijar las tasas, apoyaron modificar su comunicado posterior a la reunión para reflejar la posibilidad de un aumento de tasas en el futuro. Eso supone un incremento frente a “varios” en enero. La Fed no divulga cifras precisas sobre cuántos funcionarios respaldaron cada postura, pero en la jerga de la Fed, “algunos” se considera más que “varios”.
Y “muchos” de los funcionarios señalaron el riesgo de que el aumento en los precios del petróleo y la gasolina pueda mantener alta la inflación durante “más tiempo de lo esperado, lo que podría requerir aumentos de tasas” para volver a reducir la inflación.
Durante unos 18 meses, la Fed se ha inclinado por recortar las tasas y, en sus reuniones, ha alternado entre recortar y no hacer cambios. El lento giro hacia considerar posibles aumentos marca un cambio importante respecto de esa tendencia. A comienzos de este año, los mercados financieros esperaban varios recortes de tasas. Ahora, los inversionistas no prevén un recorte hasta finales de 2027, según muestran los precios de los contratos a futuro.
En última instancia, la Fed mantuvo sin cambios su tasa clave en su reunión de marzo, dejándola en torno al 3,6%. La ha dejado intacta en sus dos primeras reuniones de este año después de recortarla tres veces a finales de 2025. En una conferencia de prensa posterior a la reunión, el presidente de la Fed, Jerome Powell, restó importancia a las proyecciones de los funcionarios de que el organismo podría reducir su tasa una vez este año.
Powell afirmó que otra reducción dependía de que la inflación subyacente se enfriara de manera constante este año. “Si no vemos ese progreso, entonces no verán el recorte de tasas”, manifestó entonces.
Las actas, publicadas tres semanas después de la reunión, subrayan el dilema de la Fed mientras busca cumplir sus mandatos del Congreso de baja inflación y máximo empleo. Según las actas, los funcionarios del organismo reconocieron que el conflicto con Irán también podría obligar a los hogares a recortar el gasto para compensar el aumento en el precio de la gasolina, lo que desaceleraría el crecimiento y elevaría el desempleo.
El banco central suele subir las tasas para enfriar la economía y combatir la inflación, mientras que las recorta para impulsar el crecimiento y la contratación. Sortear este doble riesgo de mayor desempleo y mayor inflación plantea un desafío difícil para el organismo.
El viernes surgirán las primeras señales del impacto que tiene sobre la inflación el aumento del precio de la gasolina, ya que está previsto que el gobierno publique el informe de inflación de marzo. Los economistas pronostican que mostrará un enorme aumento del 0,9% en marzo respecto de febrero, con precios que subieron un 3,4% en comparación con un año antes. En febrero, la inflación fue de apenas 2,4%. La Fed apunta a una tasa de inflación del 2%, y es probable que a los funcionarios les inquiete un aumento sostenido.
A principios de esta semana, Beth Hammack, presidenta del Banco de la Reserva Federal de Cleveland, dijo que las estimaciones de su institución crediticia muestran que la inflación probablemente subirá aún más este mes. Añadió en una entrevista, expresando una preocupación común entre muchos responsables de política monetaria, que “la inflación ha estado por encima de nuestro objetivo durante más de cinco años”, y que un aumento adicional significaría que está “yendo en la dirección equivocada”.