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Mundiario 11 Apr, 2026 04:19

Rosa Crujeiras, la matemática que rompe cinco siglos de historia: perfil de la rectora de la USC

La llegada de Rosa María Crujeiras Casais al rectorado de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) no es solo un episodio institucional más. Es un punto de inflexión que dialoga con la historia, con la estructura social y con el futuro intelectual de Galicia. La elección de la primera mujer rectora en más de cinco siglos de vida universitaria constituye un gesto cargado de significado simbólico, pero sería un error reducir su alcance a una cuestión de representación. Su ascenso es, sobre todo, el resultado de una biografía académica rigurosa, de un recorrido profesional sólido y de una concepción profundamente pública del conocimiento.

El 11 de marzo de 2026, Crujeiras obtuvo el 61,65 % del voto ponderado y se convirtió en la primera mujer en dirigir la USC, una institución fundada en el siglo XV y convertida en uno de los principales motores intelectuales del noroeste peninsular. La toma de posesión, celebrada en un clima institucional solemne, fue definida por ella misma como una “responsabilidad histórica”, consciente del peso simbólico que conlleva liderar una institución con más de quinientos años de tradición académica.

Pero detrás de ese momento histórico hay una historia personal que explica buena parte de su mirada política y académica. Crujeiras nació en 1978 en la parroquia de Artes, en el municipio coruñés de Ribeira, en un entorno familiar que distaba mucho de los círculos universitarios tradicionales. Hija de un marinero y de un ama de casa, nieta de una trabajadora de la industria conservera y de una mujer analfabeta, fue la primera persona de su familia que accedió a la universidad. Ese dato biográfico no es anecdótico: constituye uno de los ejes narrativos que articulan su visión de la educación como herramienta de movilidad social. Ahí está la clave del ascensor social.

Primera mujer en 531 años al frente de la USC, su elección simboliza un cambio histórico que va más allá del género

Rosa Crujeiras o la universidad como destino

En esa historia personal se reconoce uno de los rasgos más característicos de su discurso: la convicción de que la educación pública puede transformar destinos individuales y, por extensión, sociedades enteras. Haber transitado desde una escuela rural hasta la cátedra universitaria le permite hablar con legitimidad de igualdad de oportunidades y de ascensor social, conceptos que en su trayectoria adquieren una dimensión concreta y no meramente retórica.

La vocación científica de Crujeiras se consolidó en el ámbito de las matemáticas, una disciplina que exige una combinación singular de abstracción, método y perseverancia. Se licenció en Matemáticas en la Universidade de Santiago de Compostela en 2001 y completó su doctorado en Estadística e Investigación Operativa en 2007 con una tesis titulada Contributions to Spectral Spatial Statistics, centrada en el análisis estadístico de fenómenos espaciales complejos. Ese campo de especialización, vinculado a la modelización matemática y al tratamiento de datos, resulta particularmente significativo en una época dominada por la digitalización y la ciencia de datos.

Tras el doctorado, amplió su formación internacional como investigadora posdoctoral en el Instituto de Estadística de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica. La estancia en Lovaina, una institución con larga tradición en investigación matemática, marcó una etapa decisiva en su carrera. Allí se integró en entornos científicos de alto nivel y consolidó una red académica internacional que posteriormente influiría en su concepción de la universidad como espacio abierto y global.

Sin embargo, su regreso a Galicia en 2009 se produjo en un contexto poco propicio para la ciencia. La crisis económica había reducido drásticamente las oportunidades para el retorno del talento investigador. Su reincorporación a la USC, inicialmente como profesora sustituta interina, fue fruto de una combinación de oportunidad y determinación. En retrospectiva, aquel retorno adquiere un valor simbólico: representa la voluntad de reinvertir conocimiento en la institución que la formó.

Rosa Crujeiras posa con el basto?n de mando. / Mundiario Rosa Crujeiras posa con el basto?n de mando. / Mundiario

Su trayectoria científica y su defensa del conocimiento público anticipan un rectorado centrado en talento, igualdad y proyección internacional

Desde entonces, su trayectoria académica ha sido continua y ascendente. Formó parte del Instituto de Matemáticas de la USC como secretaria entre 2010 y 2013 y desempeñó el cargo de vicedecana de Matemáticas entre 2013 y 2015. Paralelamente, consolidó su perfil investigador en el grupo MODESTYA —Optimización, Decisión, Estadística y Modelos de Aplicaciones—, especializado en el desarrollo de modelos matemáticos aplicados a problemas complejos. Esa combinación de investigación y gestión temprana explica su familiaridad con la gobernanza universitaria.

El salto a la cátedra en Estadística e Investigación Operativa confirmó su consolidación académica. Su producción científica la llevó a formar parte de comités editoriales de revistas internacionales como Journal of Nonparametric Statistics, Environmetrics, Spatial Statistics o el Journal of the Royal Statistical Society, lo que evidencia su inserción en circuitos académicos de alcance global.

La dimensión internacional de su carrera no se limita a publicaciones. Rosa Crujeiras ha sido miembro de comités científicos en distintas universidades españolas y ha participado en redes académicas que conectan la investigación matemática gallega con el resto del sistema científico nacional e internacional. Desde enero de 2023 forma parte de los comités científicos de la Universidad Pública de Navarra y, desde diciembre de 2024, del Instituto Universitario de Matemáticas y Aplicaciones de la Universidad de Zaragoza.

Rosa Crujeiras. / Mundiario Rosa Crujeiras. / Mundiario

Un liderazgo que se proyecta en el rectorado

Un capítulo especialmente significativo en su trayectoria fue su etapa como directora científica del Centro de Investigación e Tecnoloxía Matemática de Galicia (CITMAga), entre 2021 y 2025. Bajo su dirección, el centro coordinó un equipo cercano a un centenar de investigadores y consolidó su papel como referente en la investigación matemática aplicada. La gestión de un organismo científico de esas dimensiones proporcionó a Rosa Crujeiras una experiencia de liderazgo que ahora se proyecta en su rectorado.

Pero si la biografía académica explica su legitimidad científica, su proyecto político universitario explica la expectativa que ha generado su elección. Durante la campaña rectoral, articuló su propuesta en torno a cuatro verbos —innovar, avanzar, contar y cuidar— que sintetizan su concepción de la universidad como institución dinámica, participativa y socialmente responsable. En un artículo programático publicado en MUNDIARIO, Rosa Crujeiras defendía la necesidad de que la universidad se anticipe a las transformaciones sociales y convierta el conocimiento en un bien común accesible para toda la ciudadanía.

Esa idea de conocimiento como bien público conecta con uno de los debates centrales del sistema universitario contemporáneo: la relación entre excelencia académica y compromiso social. Crujeiras ha defendido que la universidad no puede limitarse a generar conocimiento, sino que debe transferirlo y hacerlo útil para la sociedad. Este enfoque, alineado con tendencias globales en educación superior, apunta hacia una universidad que se concibe como motor de innovación económica y cohesión social.

En su discurso institucional, la defensa de la universidad pública aparece como una constante. No es una postura ideológica abstracta, sino una convicción biográfica. Haber sido beneficiaria directa del sistema público de educación le otorga una autoridad moral particular para reivindicar su valor como herramienta de equidad. En un contexto marcado por el crecimiento de universidades privadas y la competencia por el alumnado, su defensa del modelo público introduce un debate que trasciende el ámbito académico.

Atención a las desigualdades

Otro de los ejes centrales de su pensamiento es la atención a las desigualdades sociales que afectan al estudiantado. Ha señalado, por ejemplo, el impacto del encarecimiento del alojamiento en ciudades universitarias como Santiago y Lugo, así como la fragilidad económica de muchas familias. Su propuesta de ampliar residencias públicas y promover fórmulas innovadoras de convivencia intergeneracional revela una concepción amplia del bienestar estudiantil.

Esa sensibilidad social no está reñida con una defensa firme de la excelencia científica. En un contexto global caracterizado por la competencia por el talento investigador, la capacidad de atraer y retener personal cualificado se ha convertido en uno de los grandes desafíos universitarios. Crujeiras ha subrayado la necesidad de facilitar el retorno de investigadores formados en el extranjero y de impulsar el relevo generacional ante el envejecimiento de las plantillas universitarias.

En ese sentido, su experiencia internacional constituye un activo estratégico. Haber trabajado en centros de investigación europeos le permite comprender las dinámicas de movilidad científica y la importancia de construir entornos académicos competitivos. La internacionalización, en su visión, no es un objetivo decorativo, sino una condición imprescindible para la supervivencia institucional en un sistema universitario globalizado.

La rectora de la USC, Rosa Crujeiras, junto a exrectores. / Mundiario La rectora de la USC, Rosa Crujeiras, junto a exrectores. / Mundiario

Financiación insuficiente

La elección de Crujeiras se produce, además, en un momento particularmente delicado para las universidades públicas. La financiación insuficiente, la presión por la digitalización y la necesidad de adaptar la oferta formativa a un mercado laboral en transformación constituyen retos estructurales que exigen liderazgo político y capacidad de negociación institucional. En ese contexto, su insistencia en alcanzar una financiación universitaria cercana al 1 % del PIB refleja una visión estratégica que conecta con las demandas históricas del sistema científico. Sin duda, un reto importante para su gerente, Juan Manuel Díaz Villoslada, llamado a ser una figura destacada de la USC en los próximos años.

También resulta significativo su interés por la dimensión cultural y cívica de la universidad. Ha defendido la promoción del pensamiento crítico, el feminismo, los derechos humanos y la memoria democrática como pilares de la formación universitaria. Este posicionamiento plantea un debate inevitable sobre los límites entre la neutralidad académica y el compromiso social. La universidad, en su concepción, no es un espacio neutral, sino un territorio ético donde se construyen valores colectivos. Sin embargo, esa ambición no está exenta de riesgos. Una universidad excesivamente volcada en la agenda social puede perder foco si descuida la excelencia académica. El equilibrio entre compromiso cívico y rigor científico será, probablemente, uno de los desafíos más complejos de su mandato.

La propia estructura de su equipo rectoral sugiere una apuesta por la interdisciplinariedad y la innovación. La inclusión de perfiles especializados en transferencia del conocimiento, sostenibilidad y digitalización indica que el nuevo rectorado pretende alinearse con las tendencias internacionales que redefinen el papel de las universidades en la economía del conocimiento. Cuenta en este caso también con el apoyo del catedrático José Ramón González Juanatey, que no solo podrá ayudarle a resolver la patata caliente del futuro de la Facultad de Medicina, sino que ya ha demostrado, dentro y fuera de España, lo que significa un sistema sanitario público centrado en la excelencia asistencial, la investigación y la prevención cardiovascular.

Otro elemento distintivo del perfil de Rosa Crujeiras es su experiencia docente transversal. A diferencia de académicos centrados exclusivamente en su disciplina, Crujeiras ha impartido docencia en titulaciones diversas –desde Ingeniería hasta Enfermería o Filología–, lo que le ha permitido conocer la heterogeneidad del alumnado y las necesidades formativas de distintas áreas del conocimiento. Esta versatilidad docente se traduce en una visión integradora de la universidad como ecosistema plural.

El liderazgo femenino constituye, sin duda, uno de los aspectos más visibles de su elección. No tanto por el hecho de ser mujer, sino por lo que simboliza en una institución históricamente dirigida por hombres. La ruptura del llamado techo de cristal en la USC tiene un valor pedagógico que trasciende la institución: envía un mensaje a generaciones futuras sobre la posibilidad de alcanzar posiciones de liderazgo académico independientemente del género. No obstante, la relevancia histórica de su nombramiento obliga a evitar lecturas simplistas. La elección de una mujer rectora no garantiza por sí misma una transformación institucional. El verdadero cambio dependerá de la capacidad de traducir símbolos en políticas concretas y sostenibles, en la línea emprendida, por ejemplo, por el catedrático Senén Barro.

Rectorado de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). / Mundiario Rectorado de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). / Mundiario

Una institución que debe reinventarse

En última instancia, la figura de Rosa Crujeiras encarna una tensión característica de nuestro tiempo: la necesidad de combinar tradición y modernidad. La Universidade de Santiago representa una herencia intelectual acumulada durante siglos, pero también una institución que debe reinventarse para seguir siendo relevante.

Su rectorado se medirá menos por la fuerza de sus discursos que por la eficacia de sus decisiones. El éxito de su proyecto dependerá de su capacidad para fortalecer la investigación, mejorar las condiciones laborales del profesorado, ampliar la equidad en el acceso a la educación y proyectar internacionalmente la universidad gallega. Si logra consolidar ese equilibrio, la elección de Rosa Crujeiras no será recordada únicamente como una victoria simbólica. Podría convertirse en el punto de partida de una nueva etapa en la que la universidad pública recupere centralidad como espacio de conocimiento, cohesión social y futuro compartido.

En esa posibilidad –todavía abierta y necesariamente incierta– reside el verdadero alcance histórico de su elección. Porque más allá de su biografía personal, la nueva rectora encarna una pregunta que atraviesa todas las universidades contemporáneas: qué significa hoy educar, investigar y servir a la sociedad desde una institución pública en un mundo que cambia a una velocidad sin precedentes. @mundiario

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