La identidad de los latinoamericanos es una construcción compleja, diversa y en constante evolución. Ésta se ha definido por el mestizaje entre raíces indígenas, europeas y africanas. A pesar de las distintas divisiones geográficas los valores compartidos abundan; la importancia de la familia, la pasión, la resiliencia, la calidez y una historia común de aguante y lucha.
Nuestra identidad puede describirse como una crónica de lo real mezclada con lo maravilloso. Vivimos en una región donde la historia es a menudo más inverosímil que la ficción, marcada por la inestabilidad político-social y una vitalidad eléctrica.
En los años sesenta y setenta del siglo pasado las letras latinoamericanas se rebelaron; encontraron una voz auténtica y nunca antes leída.
El Boom latinoamericano no sólo fue un fenómeno editorial; fue el momento en que nuestra realidad, desmesurada, violenta y mágica, se volvió el centro de atención del mundo entero.
Uno de los máximos exponentes de esta corriente fue Mario Vargas Llosa, quien fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2010 concedido por la Academia Sueca. El peruano nacido en 1936 y acaecido en 2025, plasmó con su pluma contrastes maravillosos, desde una seriedad histórica hasta una ironía cómica que cautiva.
He tenido la fortuna de leer distintas novelas del nacido en Arequipa como: La fiesta del Chivo, Travesuras de la niña mala, La tía Julia y el escribidor, El sueño del celta, Tiempos recios, Cinco esquinas y Le dedico mi silencio.
Le tengo un aprecio muy especial a Pantaleón y las visitadoras. Es un libro divertidísimo con el que me reí mucho. Vargas Llosa se adentra en la milicia peruana para contar una historia inverosímil, al parecer real, con un sentido del humor ácido y punzante.
La novela narra cómo el capitán Pantaleón Pantoja, un militar ejemplar y sumamente religioso, recibe la encomienda de organizar un servicio de prostitutas para las tropas que se encuentran en la selva.
El libro es una crítica feroz a la vida castrense. El Premio Nobel de Literatura 2010, desmenuza como la eficiencia logística puede aplicarse a lo absurdo, desnudando la rigidez mental de las instituciones militares.
El peruano mezcla distintos formatos de comunicación en la novela como informes oficiales, cartas y programas de radio. Como lector, uno se entera de la historia a través de documentos fríos que contrastan con el calor asfixiante de la Amazonía peruana.
Somos los libros que leemos…
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