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El Financiero 16 Apr, 2026 02:33

Banxico debe mejorar su comunicación

En mi artículo anterior expuse por qué la postura monetaria actual en México no es consistente con un escenario de desanclaje monetario o de dominancia fiscal —al contrario—, Banxico mantuvo la tasa real por encima de lo necesario por mucho tiempo. Sostuve que el último recorte de la tasa no desancló las expectativas de inflación de mediano plazo ni aumentó la prima de riesgo implícita en los rendimientos de los bonos de largo plazo (i.e. el mercado no espera mayor inflación como resultado de la decisión).

Finalmente, mencioné que la decisión de bajar la tasa había provocado una ola de críticas, incluso llegando al extremo de afirmar que se había perdido la credibilidad e independencia de Banxico. Esto en parte se explica por la ignorancia de algunos analistas, pero también por problemas de comunicación del banco central. ¿Cuáles son estos problemas? Cito aquí algunos de los que a mi juicio son los más relevantes.

Uno de ellos es la insistencia en mantener un pronóstico de inflación de 3% en el corto plazo. Una y otra vez Banxico ha tenido que revisar este pronóstico al alza. La realidad es que desde que se adoptó el objetivo de inflación, nunca se ha estado ahí de forma consistente. En lugar de insistir en pronosticar que en el muy corto plazo se alcanzará la meta, Banxico debería hacer un análisis profundo para explicar por qué no se ha logrado y comunicarlo al público, fijando un pronóstico de inflación creíble y realista. Tendría también que transmitir que los ajustes a los pronósticos de inflación no necesariamente se deben traducir en ajustes automáticos a la política monetaria (por ejemplo, cuando se enfrentan choques de oferta o cambios en precios relativos ante los cuales la política monetaria no debe reaccionar).

Por otra parte, si bien es positivo que los pronósticos de inflación se actualicen en los comunicados que acompañan a las decisiones de política monetaria, sería adecuado y oportuno también hacerlo cuando se presenta el reporte de inflación (evento que ya no debería ser virtual), asegurando así su vigencia y relevancia. Asimismo, dado que en esa presentación hay sesión de preguntas y respuestas, se podría explicar mejor el pensamiento de Banxico respecto a la evolución de la inflación y la estrategia de política monetaria.

Banxico también podría mejorar la comunicación con los participantes de los mercados y con el público en general. Los analistas estábamos muy divididos antes de la última decisión. La razón es que, si bien en las minutas previas y en el reporte de inflación Banxico había señalizado una bajada, entre la presentación de dicho reporte y la decisión estalló el conflicto en Irán. Como mencionaba en la entrega anterior, había razones tanto para pausar como para bajar. Pero lo que faltó fue una comunicación de Banxico en ese periodo, explicando por qué se pensaba que el conflicto implicaba un choque transitorio de oferta ante el que la política monetaria no reaccionaría. Banxico debió haber expuesto oportunamente su posición: tuvo tiempo de hacerlo en el lapso entre el estallido del conflicto y el comienzo del periodo de silencio.

Una presencia más activa de la gobernadora, ya que es por Ley la vocera de la institución, en foros, discursos y reuniones con participantes de los mercados ayudaría en este sentido.

Asimismo, sería muy útil y bienvenido que la gobernadora sostuviera una conferencia de prensa —presencial y no virtual— inmediatamente después de que se anuncien las decisiones de política monetaria, como lo hace la Reserva Federal. Esto permitiría aclarar dudas y fundamentar la decisión de una forma que no es posible en un comunicado. Por ejemplo, tras la última decisión, diversos comentaristas concluyeron, a partir de la mención de Banxico sobre el débil crecimiento económico, que al banco central le preocupaba más el crecimiento que la inflación. Una comunicación clara en el sentido de que el débil crecimiento implica menores presiones de demanda agregada sobre la inflación habría ayudado a disipar esa percepción.

Ahora bien, por lo que toca a las acusaciones de pérdida de independencia de Banxico, me parece que no obstante sería positivo excluir la participación de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en las sesiones en las que se define la política monetaria. Esto contribuiría a mitigar la percepción de posible injerencia del gobierno en la toma de decisiones del banco central, pues si bien resulta indispensable la comunicación entre ambas instituciones, la deliberación en torno a la política monetaria debe llevarse a cabo de manera autónoma.

La comunicación puede ser una herramienta para anclar expectativas, tan potente como la postura monetaria misma. Sería deseable que el Banco de México la aprovechara.

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